Con verdadera «emoción» y como «un honor». Así están viviendo algunos de los participantes –más de 70 personas procedentes de 23 comunidades judías– el desarrollo en Ávila de la IIICumbre Erensya, el encuentro internacional con el que se busca mantener vivo el legado sefardí. La jornada de este martes, la segunda y última de la etapa abulense (mañana parten hacia Madrid), estuvo salpicada de reuniones de trabajo y actos culturales, si bien también hubo momento para lo espiritual. De hecho, el día arrancó con la emocionante visita al Jardín de Sefarad, el cementerio judío de Ávila descubierto hace unos años y que se ha acondicionado para mantener vivo el recuerdo del pasado judío de la ciudad y rendir homenaje a los que un día formaron esa comunidad en la ciudad.
Allí, poco después de las 9,30 horas y en medio de fuertes medidas de seguridad, los participantes de Erensya llevaron a cabo la oración del Kaddish. Dispuestos en círculo, y provistos algunos del característico kipá, los sefardíes secundaron una «oración en hebreo (con traducción al castellano) que se reza en honor a los fallecidos y que es más un reconocimiento a la grandeza de Dios», explicó después Abraham Botbol, el encargado de dirigir el Kaddish. «Todos los que están de luto por un ser querido durante un año suelen decir el Kaddish, que en castellano significa santificación», detalló.
Fuente: diariodeavila.es
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