El tetauni: Leyendas nuevas y leyendas antiguas de Yusiko Benzimra de Mois Benarroch

Formato: Versión Kindle

Cuentos y leyendas de Yusiko Benzimra basadas en los cuentos que me contaba mi padre sobre Yusiko Lancry, personaje mítico, tambien llamado el Djoha de Tetuán.El tetauni es una colección de leyendas populares protagonizadas por Yusiko Benzimra, un judío sefardí pobre, pícaro y entrañable que vive en la calle de los Judíos de Tetuán (Marruecos) a finales del siglo XIX y principios del XXI, y cuya única posesión verdaderamente irrenunciable es un viejo clavo oxidado en la pared del fondo de su casa. A lo largo de los múltiples relatos que componen el libro, Yusiko despliega una labia inagotable y una imaginación desbordante para sobrevivir sin un duro en el bolsillo: vende el aire de Tetuán embotellado a un turista argentino, comercializa con la luna enviando a Caracas una piedra pintada de amarillo, fabrica bitcoins de chocolate que se derriten en la nevera de un jeque saudí, crea una aplicación para teléfono que simula pedos (Shofar 2.0) para ahuyentar visitas eternas, se hace pasar por rabino para oficiar una boda en Tánger, finge ser médico durante una epidemia de cólera curando a sus pacientes con agua de la fuente y aguardiente, se disfraza de rey para perdonar los impuestos de la judería, e incluso convence a un príncipe que se cree gallina de que recupere la razón haciéndose pasar él mismo por gallina y picoteando con él bajo la mesa. Sin embargo, más allá de las estafas y los trucos, Yusiko nunca actúa con maldad: sus víctimas, desde el rico Salomón Abenatar hasta el cónsul francés Monsieur Delacroix (a quien también le vende un loro que dice malas palabras y luego otro que dice «Vive la France»), terminan riéndose al descubrir el engaño, porque lo que Yusiko vende no son objetos falsos sino esperanza, ilusión y, sobre todo, historias. El libro está escrito en un estilo oral salpicado de expresiones en haquetía (el judeoespañol de Marruecos) como «Tu boca en los cielos», «No sea tu falta», «Wa ya Miri y Miri, pero como esto no miri», y recupera la figura tradicional del «tetauni» como un truhan filosófico que enseña que la verdadera riqueza no está en el dinero ni en las posesiones materiales, sino en la risa compartida, la memoria de los antepasados (simbolizada por la llave de Granada que hereda de su tía Sol) y el valor de las pequeñas cosas: un clavo que sostiene una pared, una olla prestada que «parió» ollitas más pequeñas, un gallo al que se le echa pimienta en los ojos para abaratar su precio, o un limonero raquítico que da sombra en el patio. Al final de su vida, Yusiko muere pobre como había vivido, pero lega a su comunidad un tesoro infinitamente más valioso: decenas de anécdotas, chascarrillos y lecciones envueltas en humor, que los vecinos siguen contando generación tras generación, demostrando que un hombre sin dinero puede ser inmensamente rico si tiene una buena historia que contar y alguien dispuesto a escucharla con una taza de té en la mano.

Incluye estos cuentos y muchos mas:
El clavo que no quería vender: Yusiko vende su casa pero se reserva la propiedad del clavo de la pared. El comprador, Salomón Abenatar, acepta pensando que es una tontería, pero Yusiko visita «su clavo» a diario hasta enloquecer al nuevo dueño, que acaba devolviéndole la casa. Moraleja: «Los clavos son las pequeñas cosas. Las pequeñas cosas sostienen las grandes.»Yusiko vende la luna a un rico venezolano. Le envía una piedra pintada de amarillo. El comprador, en lugar de enfadarse, se ríe y le da las gracias por la historia. Moraleja: «Las historias valen más que el dinero.»El cargador que funcionaba con aire de Tetuán:Yusiko inventa un cargador falso y lo vende a un turista coreano por miles de dólares. Se hace famoso en Internet sin tener teléfono.
La aplicación que tiraba pedos (Shofar 2.0): Para ahuyentar visitas eternas, Yusiko crea una app que simula pedos. Se vuelve viral hasta que un rabino le pide que la retire porque los feligreses la usan durante sus sermones.

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