SEFARAires fue creada como revista impresa en 2002 por el arquitecto Luis León para difundir trabajos de investigación, periodísticos y obras literarias de la cultura y lengua de los sefardíes de origen judeoespañol. Con el interés además, de reunir en estas páginas, trabajos que reflejen la historia, costumbres y creencias de las numerosas familias sefardíes, que llegaron al Río de la Plata, en las primeras décadas del siglo XX. En 2008 dejó de ser editada.
En esta sección publicaremos todos los números de la revista respetando las características de escritura y la diagramación editorial original, sin los anuncios publicitarios y las actividades promocionadas.

BOLETÍN PERIÓDICO de distribución sin
cargo por correo electrónico
No 1/ Mayo 2002
En este número:
- EDITORIAL
- Refranes y Expresiones
- Cuentos de Dyojá
- Recuerdos del Bar Izmir
- Cuento: Izmir, en víspera de pesaj
EDITORIAL
Muchos de los inmigrantes de origen sefaradí que arribaron al Río de la Plata, adoptaron a Buenos Aires como destino final. Se establecieron en ciertos barrios principalmente en el centro (entorno a la calle 25 de Mayo), Flores y Villa Crespo. Con el tiempo sus descendientes se integraron definitivamente a la actividad de la ciudad, mudándose a otras zonas, con lo que se fue diluyendo su huella como grupo.
En Argentina existen algunas instituciones dedicadas a la cultura judeo-española, pero son escasos los trabajos referidos a la inmigración y su impronta en Buenos Aires, las costumbres que tenían, su vida cotidiana, las organizaciones religiosas, sociales y recreativas que fundaron, y su desarrollo como comunidad a través de esos años hasta su declinación.
Es interés de este Boletín, difundir trozos de esa historia, anécdotas, expresiones de la comunidad judeo-española de nuestro país, en especial de Buenos Aires, sirviendo de foro abierto para que los lectores puedan enviar material para su publicación. Su creación es un emprendimiento personal donde cuento con el valioso aporte de José Mantel y Nissim Mayo con quienes creamos el TES (Taller de Estudios Sefaradíes). Está orientado a reunir información por medio de entrevistas a miembros de la colectividad, y tratamos de recuperar recuerdos familiares, giros y expresiones del idioma, tratando de elaborar una memoria escrita y en imágenes. No actuamos institucionalmente, pretendemos alentar a gente con similares objetivos para compartir e intercambiar información. Aprovecho para agradecer a quienes nos han facilitado cartas, fotos y material de toda índole para ser copiados, y enriquecer el archivo de trabajo.
La presentación de mi libro: Refranes y Expresiones Sefaradíes de la tradición de Esmirna, a fin de 2001, contó con una concurrencia numerosa, donde muchos asistentes no eran siquiera de origen judío. El interés demostrado por el tema pone en duda la sentencia sobre la acelerada extinción de la cultura y lengua sefaradíes. Con la aparición del SEFARAires, deseo hacer un aporte además, para la difusión del dyudesmo, lengua de los sefaradíes judeo-españoles, una rama del idioma español.
Aunque es extraño intentar enviar emociones por Internet, quiero hacerles llegar la mía junto al SEFARAires Nº 1, homenajeando a Refael Uziel Pincherle, quien un día de 1842 lanzó a las calles de Esmirna la primer tirada de su periódico: La Buena Esperanza, el pionero impreso en judeo-español de todo el Imperio Otomano.
En este primer número, además de pequeñas secciones, incluyo un artículo de José Mantel sobre el Bar Izmir, y un cuento mío recientemente publicado. Solicito que al recibir SEFARAires Nº 1, envíen a nuestra dirección un aviso de recepción, lo que en la práctica significará mantenerlos en el listado de lectores, y enviarles los números siguientes y los boletines especiales. Incluyan el e-mail de todos aquellos amigos o parientes que se interesen por el tema.
Luis N. León
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Nota: La forma de escritura del judeo-español que adoptará este Boletín, será la fonética castellana, para facilitar la lectura a quienes no están familiarizados con el ladino tradicional, considerando además que la mayoría de nuestros lectores son de habla española o portuguesa.
Los términos: judeo-español, dyudesmo, sefaradí, sefardí y ladino serán considerados corrientemente como sinónimos.
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| REFRANES Y EXPRESIONES La tradición judeo-española, mantuvo a través del idioma gran número de refranes, algunos empleados en ciertas regiones y desconocidos en las demás, otros compartidos por todos, con ciertas variantes. Analizando esos refranes se observa que fueron empleados cotidianamente buscando una economía de conceptos al momento de calificar a alguien, dar un consejo o explicar asuntos de la vida cotidiana. Si quisiéramos, se podría hacer una clasificación de ellos según la temática. Sobre suegras y nueras, acerca de los hijos, para desalentar los malos pensamientos y supersticiones, de aliento, para la resignación, etc. En este número transcribimos algunos de los que buscan alejar los malos presagios y desarticular el ainaraj (mal de ojo). Ainaráj que no le caiga. (ruego directo para evitar el ainaráj) Guadrado de ainaráj. (equivalente al anterior) Al que mal mos quere (ruega al cielo que las desgracias vayan hacia el enemigo) Con salú lo oigas (expresado dentro de una conversación sobre muerte o enfermedad) De muerte que no manque (equivalente al anterior, donde se expresa el deseo de dejar fuera al interlocutor en medio de una conversación sobre muerte) En lo bueno parte. (rogando al cielo quedar afuera de una situación desgraciada) Leyos de aquí (equivalente al anterior) No diziéndote a ti.(equivalente al anterior) Que no seas asemeyado. (un ruego para que el interlocutor no se asemeje al desgraciado que es tema de la conversación) Todo modo de mal, al dip (fondo) de la mar que lo ieve. (ruego que acompañaban al lavado de cara matinal, para ahuyentar los malos espíritus) La cara lavada, los males quitados, y al dip de la mar echados .(una variante del anterior con igual forma de empleo) La gueina (gallina) capará. (que sobre una gallina caigan las desgracias que nos amenazan) Cierra esa boca, que te va a entrar un gameo (camello) con cola y cabeza (expresado a un niño cuando abría muy grande su boca para bostezar sin cubrirse con la mano. Tras un consejo sobre educación se piensa en la superstición en que podría ingresarle un espíritu maléfico) Buenas horas tengas. (buenos deseos, para eliminar malos pensamientos) |
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En este número, elegimos el significado de acciones que para expresarlas en ladino, requieren de términos compuestos, donde el inicial es un verbo: ( hacer, levantar, asentar, etc.)
Hazerlo rizil (humillarlo)
Hazer sefté (debutar, estrenar una situación)
Levantarle aftirá (calumniarlo)
Asentarlo en el bacín (literalmente sentarlo en la bacinilla, devolver una mala actitud, con una acción digna)
Mercarse el cavó (ganarse un lugar por una buena acción)
Meter fitil (meter cizaña)

Dyojá es un personaje mítico, de los cuentos turcos, y su remoto origen es mediterráneo. A veces representa un niño, otras un joven o bien aparece como adulto. Sus acciones características son casi siempre las de un ser retrasado, pero en las narraciones, el personaje tiene a menudo, salidas pícaras e inteligentes. Algunos autores lo emparentan con nuestro mítico personaje Pinoccio, y en lo que respecta a la tradición sefaradí del Imperio Otomano, Dyojá fue adoptado y adaptado a las costumbres de la colectividad. En algunas ciudades de Turquía, en la actualidad, se pueden encontrar revistas sobre este personaje, que como los Simpson de la TV, es el “otro yo” y espejo de la vida cotidiana de las clases medias urbanas, también pueden obtenerse más datos en Internet. En el caso específico del Dyojá de los cuentos sefaradíes, la tradición creativa lo hizo ser comerciante, hombre casado, y hasta enfrentarlo a la autoridad de los rabinos.
En cada número les remitiremos algún cuento de este personaje, estudiado y recopilado por Matilda Koen Sarano en su libro Djoha ke dize? (escrito en dyudesmo). Con la inmigración, Dyojá llegó a nuestro país. Sus cuentos circularon entre los safaradíes de Buenos Aires y aún en la actualidad se recuerdan algunos. También este personaje ha inspirado muchos refranes y expresiones como las siguientes:
Ya habló Dyojá (para referirse a un interlocutor que dice estupideces)
A Dyojá le diyeron que se amoque(1) y se quitó la nariz (se emplea hacia alguien que visiblemente ha hecho una acción exagerada)
Asibiva(2) Dyojá! (Apoyando en forma irónica una afirmación de alguien a quien no creemos lo que dice)
Dyojá no cabía en la suká(3) (refiriéndose a un convite en que supuestamente hubo tanta gente importante a la mesa, que el que habla no llegó a ser invitado)
Referencias:
(1) limpiarse la nariz (2) Tipo de juramento en versión apocopada (3) Especie de cabaña construida como símbolo para la fiesta de Sukot, en este caso, empleada como forma burlona reemplazando al término casa.
Una versión de Dyojá niño
Unas vecinas que circulaban por la calle, vieron a Dyojá orinando desde el primer piso de su casa hacia la calle. Cuando se acercaban, el niño giró y siguió orinando hacia el interior. Las mujeres vieron en esta acción un signo de educación desusado en Dyojá lo cual hizo que fueran a contárselo a su madre. Esta también contenta con el acto de educación de su hijo, llamó a Dyojá para saber sobre el motivo de tal caballerosidad, y este le respondió que si esas vecinas en el momento que estaba orinando hacia la calle pasaban por debajo, podrían malintencionadamente tirar del chorro y hacerlo caer desde el primer piso.
(Lamentablemente tenemos solamente el argumento del cuento, no fue recordado por el informante en su versión en dyudesmo).
Recuerdos del Bar Izmir
Por José Mantel
Las migraciones, me las imagino de este modo: uno llega, encuentra un lugar hospitalario, llama un hermano, que a su vez llama a un cuñado, que a su vez llama a un primo, que llama… Así se dio el traslado de los dyidiós de Izmir a Buenos Aires, cabeza de playa en la calle 25 de Mayo y de allí a la calle Gurruchaga en pleno barrio de Villa Crespo.
Para mediados de la década de 1920, ya eran algunos miles. Como el dyidió en general era amante del trabajo libre, y de estar poco en casa, su lugar de permanencia habitual era el café. De esta manera, Jaim Dannon, hombre de buen porte, sanguíneo, digno ejemplar de la rama sefaradí, fundó en Gurruchaga al cuatrocientos, en pleno corazón de la dyudría, el Bar Izmir. Al tiempo lo transfiere a Alboher. Lo de Alboher fue durante décadas, el santo y seña del punto de reunión para la diversión, el juego, el chismorreo de los izmirlíes.
La actividad durante el día, se desarrollaba bajo ciertas pautas: por la mañana reinaba el espeso café a la turca bien caimaclí (espumoso), o el yogurt con boios y huevos jaminados (duros). A la tarde reinaba el messé (picada) compuesto de queso blanco, liquierda (pescado salado) aceitunas negras y algún otro ingrediente, siempre regado con raquí (anís seco). Algunos míticos bebedores añadían ceniza de cigarrillo para hacerlo más fuerte. No faltaban las peleas, sobretodo ocasionadas por algún fitirdyí (cizañero), que tampoco faltaba.
Por sus pobladas mesas de madera oscura transitaban: el pipitero (vendedor de maní y semillas tostadas), el vendedor de lotería y de cigarrillos y toscanos.
Los viernes y sábados por la noche, las mesas lucían sus manteles blancos y el Café todo muy iluminado tenía sus grandes nochadas.
Ut, dumbelek, violín y canon, chiftetelis, gazeles… toda Gurruchaga vibraba al son de la música turca. Las mujeres, desinhibidas quizá, por la magia de la música, cimbreaban al ritmo del dumbelek. La “pegada” prosperaba para contento de los tañedores (músicos).
Los shishes de carne picada, hígado o cordero, especialidad de la casa, junto al vino, corrían por las mesas. Bajar, el mozo bailarín, munido de sus castañuelas de bronce, la viuda Alegre, la Milonguita, las Levías, explotaba la fiesta.
Canaro, el Zurdo, Mushico Pandereta, todos cantores, deben ser recordados. Era habitual la presencia de autoridades introducidas por Gerardino, el policía dyidió, que disfrutaban de esta pacífica ceremonia vital: las nochadas del Bar Izmir al cuatrocientos de la calle Gurruchaga.
José Mantel
NdR Este artículo es parte del trabajo del autor sobre los sefaradíes y el barrio de Villa Crespo. Toda información sobre este tema, enviarla al mail de la redacción.
CUENTO
Izmir, Vísperas de Pésaj
Luis León
Publicado en abril 2002 en Hagadá de pésaj por Hagshamá
El mar estaba calmo, ni siquiera las habituales bocinas de los barcos que entraban a puerto resonaban en el aire de primavera. Masaltó miraba por la ventana de la cocina, que ese día le parecía más estrecha, con la pared ennegrecida por el humo, el carbón de tantas jornadas. Olor de espinacas hirviendo, de papas pisadas y huevos recién jaminados. Sus ojos distraídos miraban lejos. No podía dejar de ver a esa bahía como un gran lago, como un enorme plato de piedra. De todos modos, en sus paseos, pocas veces había intentado sobrepasar la extensa costa de Izmir. La brillante luz del sol en esa tarde calma, no le permitía hundirse más en sus pensamientos.
…Cadesh: quere dizir ienarán la copa y dirán Kidush
Urjá.¿Qué quere dizir? Se lavarán las manos y no
dirán Berajá. Por qué? porque vamos a comer coza
moyada…
En vez de estar trabajando en la angosta cocina, podría escaparse a comprar un lindo fustanico, aprovechado a dar el último paseo por las elegantes loggias de Franco Majalal; como en París, visitar a madame Levy su única amiga allí, tomar café en su porcelana, los tapetes tan limpios, y los chicos que nunca se peleaban. Y la saludaban en francés. O podría también salir corriendo al Ascensor, subir a lo alto de la montaña apurando el paso en las empedradas calles, hasta llegar a lo de Musiú Nissim. Preguntarle a gritos, dónde había conseguido sus poderes adivinatorios cuando le dijo que sus hijos mayores partirían hacia América, lo que inexorablemente se había cumplido (¡Hace ya más de tres años!). Sólo tendría que recorrer el mismo camino que unas semanas atrás, cuando sin turbarse, sentenció nuevamente: – Madame, ahora seréis vosotros los que debéis partir-, y ella sólo atinó a inclinarse y saludarlo con respeto, e hizo llorando todo el camino de regreso. Ya lo sabía, verdaderamente lo sabía. Podría además muchas otras cosas, pero es Pésaj, tenía que estar dentro de su cocina, cortar en dos partes la matzá, remojarla bien y ponerla en capas con puré de papa y huevo. ¿A quién se le habría ocurrido llamar rebanadas de parida a una comida? Cuánto hace que ese nombre pasaba de madre a hija, de suegras a nueras, y a ella no terminaba de resultarle familiar, prefería llamarlos capaquitos, capa sobre capa y puré, capa sobre capa y puré y formar altas pilas. No estuvo bien apurarse a regalar el tandur, su horno no daba abasto para tanta comida. Capa sobre capa y puré, capa sobre capa y puré.
…Este es el pan de la aflicción, que cumían muestros
padres en tierra de Aifto…
El sillón será para doña Luna la partera. Los finiricos para la dula. A ella, una simple doméstica que sólo se alumbra con candilicas, le vendrán bien esas lumbre los sábados mientras se preparaba para la kehilá?. Las turcas no tienen que irse y dejar sus casas. También le regalaría los bogos de ropa que eran de las chicas, ya están grandes. Masaltó seguía repartiendo todo aquello que no podría llevarse el próximo aljá, último domingo en Izmir, cuando la sharabá los llevara al puerto, a ellos y sus baúles, y las ilusiones que pudiera empaquetar dentro de alguna alfombra. Dios quiera que León Hanna vaya a buscarnos al llegar el barco, seguro que viene en carrusica o en un aotó moderno muy lustrado; no como estas sharabás de Izmir que los caballos apenas pueden arrastrar. Untar el fondo del tipsín con alzete, el teneké de 18 litros ya está casi vacío. Después, recién después, las capas de matzá humedecida. El sharope puede pasarse de punto y tampoco hay más reservas de azúcar. El olor dulce y penetrante invadía la casa, adulzaba muestros korazones. Y Jaim con los chicos que no vuelven. Al perro habrá que dejarlo, ni siquiera podremos llevarlo hasta Urlá y dejárselo a mi hermana. Yaquito no podrá resistirlo, él y Pambuk son uno sólo, hasta aprendió a ladrar como él antes de decir mamá. Seguramente no permiten perros en los vapores, para evitar las enfermedades, con tanta gente que se embarca hoy en día!. Seis huevos más, sesh, no menos ¿por qué me habré apurado también a regalar los jarros grandes?. Podría hacer una pequeña caminata por Karatash, preguntarle a Perla, a Violeta y a la Cohena, si ellas también irían, así se podrían encontrar de nuevo en una feria como la del Jan de las Cabras comprando liquierda y truyí. El sharope ahora sí, corre riesgo de quemarse. La comida de mañana no se puede improvisar, el séder de Pésaj necesita de platos delicados y muchas manos de mujer para cocinarlos, y esta vez, justamente esta vez, Masaltó estaba sola con todo.
…Todo el que tenga hambre , venga y coma, el que >
tenga de menester, que venga y pascue…
– Que las chicas no corran entre los baúles porque pueden lastimarse. Jaim apenas puede arreglarse para entretenerlas. Le había costado convencerlo de que Musiú Nissim era infalible, que ella igualmente lo sabía de antes, que lo había soñado más de una vez, y que tenían que partir, como Davichón y Elí. Como lo hicieran tantos vecinos de Karatash, de la Dyudría o del Lazareto. La América es grande, muy grande, y esta vez Pésaj, es tal como lo habían soñado sus padres: “Este año aquí y el próximo en la Aryintina, como Ierushaláim, tierra prometida, de leche y miel… Leche y miel. – ¡El Dió vos avilumbre! ¡ Muncho y bueno que vosh dé!. Y brindará mi hermano mañana, y brindará su mujer con él, y levantarán sus vasitos los chicos, por el último Pésaj en Izmir, este año aquí y el próximo en Ierushaláim o en la Aryintina, que es tierra de leche y miel. Leche y miel.
…¿Por qué en todas las noches unos están asentados
y otros arreshcoldados y la noche esta, todos mos
arreshcoldamos?.. .
El atardecer tiñó de rojo un costado del mar, ahora se escuchaba claramente el sonido de las bocinas de los barcos, repitiéndose en ecos sucesivos. Las comidas, cada una a su tiempo iban quedando preparadas. Masaltó, entreabrió la pequeña ventana para sentir el aire fresco, el brillo del vidrio iluminó la pared por unos segundos. La bahía le seguía pareciendo un lago, un gran lago sin salida para los barcos que van a la Argentina, de todos modos ya lo vería el próximo domingo, el último aljá en Izmir, después de Pésaj. ¿Cuantas veces su madre le habría cantado
…Un cabritico que mercó mi padre por dos levanim… por dos levanim.
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