En estos pasados días nos hemos encontrado en la prensa, noticias no siempre agradables, sobre acontecimientos acaecidos en el Sahara, que fue en su tiempo una parte de España. Y viene a nuestra mente un conjunto de recuerdos de aquellas personas que en el siglo XV ya se vincularon, por su apoyo a la corona, a la formación de la región Canaria y al vecino continente africano, dentro del ámbito hispánico.

Es al término de la conquista de la Isla de Gran Canaria, el periodo histórico, del que queremos actualizar nuestros recuerdos, de aquellos que formaron parte de la hermosa gesta de construir un país. Y cuando hablamos de construir país, siempre nos encontraremos con el pueblo judío. Veamos pues a quien debemos presentar y estudiar en su contexto histórico.
Terminada la conquista de la isla de Gran Canaria por la corona de Castilla, forma incipiente de la España actual, los Reyes Isabel y Fernando hacen rendir cuentas a los gestores de la misma. Los hechos investigados se encuentran entre los años 1.481 y 1.495.
Ya desde este momento se hallan presentes los judíos en sus distintos quehaceres, participando como financieros de los reyes, escribanos y hasta anecdóticamente cautivos, por su intento de abrir un mercado de objetos de uso diario.
Es por lo tanto bueno colocar a cada uno en su ambiente y cometido. Un documento de fecha 7 de Febrero del año 1.484, suscrito por los reyes Isabel y Fernando…
“Fazele el cargo al dicho Pedro de Arevalo de seiscientos e treynta y cinco mil que dice que rescibio de contadores de cuentas…e que libraron en el tesorero Ruy Lopez ciento cinco mil a Don Abrahan Bienveniste, Ciento cincuenta mil en Don Abrahan Senior”.
La figura de Don Abrahan Bienveniste no nos deja ninguna duda, ya que es persona reconocida en toda la historia tanto religiosa como política de su tiempo. Su trayectoria está perfectamente documentada y existen evidencias de rigurosa certeza en el Archivo de Simancas. Cuando se promulga el fatídico edicto de expulsión de los judíos de Sefarad, él no acepta una conversión forzada y marcha al exilio.

El otro financiador de la conquista, citado en el documento de rendición de cuentas, es Don Abrahan Senior, al que la historia reconocerá como fundador de la prestigiosa familia Coronel. No es posible relatar en la brevedad del espacio de este trabajo, la trayectoria religiosa y política de estos grandes personajes de la historia de España. No solo nos llama la atención desde Canarias por su participación en la financiación de la conquista, sino porque entre una de sus más destacadas amistades esta Andrés de Cabrera, el primer marques de Moya, de muy segura ascendencia judía, cuya esposa Beatriz de Bobadilla, gran amiga de la reina Isabel, será a su vez tía, de otra Beatriz de Bobadilla, que casó con Hernán Peraza, convirtiéndose esta segunda Beatriz, en Señora de La Gomera.
Un personaje al que volvemos siempre con el mayor cariño es Gonzalo de Burgos. Su presencia será siempre de gran importancia en la historia de Canarias. De su persona como escribano ha hecho un magnífico trabajo el profesor Ladero Quesada, que ha investigado en el Archivo de Simancas documentos con la firma del escribano Gonzalo de Burgos en alto número. Gonzalo de Burgos ya da cuenta, en uno de ellos de fecha 24 de Enero de 1.483, de las cantidades de trigo que llegan a la isla de Gran Canaria para abastecimiento de los nuevos colonos.
¿Y quién es Gonzalo de Burgos? Nació en esa ciudad, hijo de la familia de Salomón Leví, Rabino Mayor de la comunidad de Burgos, siendo su padre igualmente escribano. Ya está presente en Gran Canaria desde 1.480.
Pero la personalidad de Gonzalo de Burgos dará a Canarias una página cuyos ecos aun resuenan en el momento presente con relación a los sucesos que hoy nos llevan al Sahara español. En el año de 1.499 deciden los Reyes Católicos competir en el África próxima a Canarias con la nación portuguesa. Para ello envían una delegación con amplios poderes a la región. Y como no podía ser menos, dada su alta cualificación y dominio del hebreo, los Reyes consideran que el negociador idóneo es Gonzalo de Burgos, para acompañar al gobernador Lope-Sanchez de Valenzuela. El escribano tendrá como interlocutores en algunas regiones del norte africano a sus hermanos expulsados de España.
La misión termina con éxito y rinden vasallaje a los reyes castellanos los caudillos Haly Benavit, Aben Daut y Boali Embuco. Éstos y otros contactos serán hechos valer en el siglo XIX por España para su participación en la ocupación de territorios africanos. El documento final se encuentra en el Archivo e Simancas.
“En la ciudad de Tagaos quinze de febrero de mil cuatrocientos e noventa nueve…ante mi Gonzalo de Burgos escribano del rey y la reyna.”
No con dignidad y agradecimiento le trató el Tribunal de La Inquisición, que ya en 1.485 había iniciado una férrea persecución. Su amistad con el Gobernador de Gran Canaria le salvo por algún tiempo, pero finalmente fue detenido y enviado a Cádiz para su condena. Quiso el destino que el mar fuera su tumba y así librarlo del fuego. Cuando su muerte se produjo viajaba preso en una nave con destino a Sefarad.
Un tercer judío, ejemplo del espíritu emprendedor de este pueblo, es la presencia en 1.485, en las costas de la ciudad de Las Palmas, en el puerto de La Isleta, de un pequeño navío en el que viajaba un judío con sus pertenencias, para establecer algún tipo de comercio con los nuevos colonos y también los naturales de la isla. Por el escaso relato de que disponemos, nada sabemos de su lugar de origen. No será extraño pensar que llegara de la misma costa africana. El texto de la incautación de sus bienes es poco evidente:
“…en primeros días de junio, año susodicho, se fizo una cabalgada en el puerto de las Ysletas…. De un judío que venía por la mar e de ciertas mercaderías que traya.”
Sin judíos, no podrá escribirse de manera cierta, la historia de Canarias.
Juan Manuel Valladares
eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi