Rebuscando en la abundante y poco estudiada historia de Canarias con relación al mundo judeoconverso, encontramos una vez más la presencia de personajes a los no se ha dedicado la atención que a nuestro juicio merecen.
Y hablaremos del escribano Pedro de Maluenda ó Pedro Maluenda.
De la investigación que sobre su procedencia judía podemos hacer, ya vemos que desde 1.480 el apellido Maluenda aparece vinculado a familias de este origen. Se encontraran en la Villa de Arándiga, y en la zona de Calatayud, donde ya figura en 1.491 una escritura de pago a un miembro de esta familia, Y el deudor figura con su nombre judío.
En la obra de Natalia Palenzuela, “Los mercaderes burgaleses de Sevilla”, volvemos a encontrar a un Pedro Maluenda, con el cargo de juez de suplicaciones en Sevilla desde 1.497 a 1.507.Y llama poderosamente la atención este personaje por su vinculación a otro notorio judío, al que ya hemos estudiado en Canarias; Gonzalo de Burgos. Ambos serán poseedores de ingenios de azúcar en Gran Canaria. Gonzalo de Burgos, procesado por la Inquisición, acabó sus días en un naufragio, cuando era conducido a Sevilla.
Y este nuestro Pedro será el encargado de dar respuesta a los Reyes Católicos sobre el mal trato que el conquistador de Tenerife da a sus socios en la conquista, los guanches de Guimar, a los que traicionó vendiéndolos como esclavos en la península española. Colaboró en este feo asunto el Duque de Medina Sidonia, Don Alfonso de Guzmán, que ocultó a estos infelices en Sanlúcar de Barrameda.
Con este motivo los reyes emiten la siguiente provisión, del 29-03-1.498

Es hermoso como a un judío se le encomienda obtener la libertad de unos inocentes guanches.
El precioso documento se encuentra en el Archivo de Simancas en Cancillería, Sello de la Corte.
“El Señor es bueno y justo,
Él corrige la conducta de los pecadores”
Salmo de David.
Juan Manuel Valladares
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