Juan Manuel Valladares Expósito
presidente de Tarbut Tenerife
No podría seriamente estudiarse la génesis de la sociedad canaria si no se tiene en cuenta la procedencia, de la España peninsular o de la vecina Portugal, de las personas afincadas en Canarias desde los primeros momentos de la conquista de las islas y que por su participación en la misma y sus posteriores relaciones familiares, comerciales o servicios a la corona fueron tomando asiento en la nueva sociedad.
La llegada a Canarias de las familias que componen las primeras avanzadillas de la formación de nuestra sociedad no puede, cómo de forma equivocada y cuando no falaz, circunscribirse al área de Castilla puesto que son individuos de prácticamente todas las regiones. Asi veremos la formación de una sociedad en la que se destacan los andaluces, extremeños, castellanos, muy pocos personajes del norte español y algún extranjero portugués o flamenco.
Y en consonancia con esa pretendida seriedad habrá que considerar la llegada, entre estos primeros pobladores de las Islas Canarias, de la numerosa comunidad judía y judeo-conversa entre los mismos.
No pretendemos llegar a separarlos en divisiones regionales, hablando de andaluces, extremeños o castellanos. Creemos que todos eran participes de su riesgo, como judíos y como conversos, al integrarse en la nueva sociedad, fuera cual fuera la región de su procedencia.
El análisis de sus vivencias, matrimonios y desarrollo de sus vidas en la nueva tierra nos dará ocasión de ver sus orígenes familiares.
En una gran mayoría, y pretendiendo apoyar el destierro de las tesis antisemitas de judío=a mercader o judío=rico, demostraremos que llegando a las islas en su inmensa mayoría como humildes campesinos, continos del noble o simples artesanos, supieron ganarse su puesto en la sociedad con su trabajo, su esfuerzo y capacidad de riesgo.
Como primera entrada daré alguna relación de aquellos que llegaron en el momento de la presencia europea en Canarias. Y es preciso resaltar que estamos hablando de los últimos años del siglo XV.
Es una curiosidad, pero creo que vale resaltarlo.
- El primer judeoconverso del que se tiene memoria en Canarias, es Fray Francisco de Moya, que llegó a Obispo en 1.436.
- Manuel Fernández Trotín. Acusado de celebrar Yum Kippur en 1.455
- Juan Caro. De Sevilla.
- Gutierre de Ocaña. Llego a gobernador.
- García Ramos. Mayordomo de los Condes de La Gomera
- Francisco Calderón . De Baza
- Juan de Lepe
- Pedro Duarte. Sastre. Portugués.
- Juan Camacho. Regidor.
- Andrés Xuarez Gallintao. Al que dedicaremos algún apartado por su relación con el primer Adelantado Alonso Fernández de Lugo.
- Jerónimo de Valdés, hermano del anterior, y miembro fundador del primer Cabildo de Tenerife.
No debemos olvidar la importantísima colaboración que las mujeres judías aportaron a las Islas desde el primer momento. Estas son algunas y solo a titulo de presentación.
- María Fernández Usagre.
- Francisca Benítez de las Cuevas.
- Elena Velazquez
- Elvira Díaz Sanlucar.
En los próximos artículos iré desgranando las aportaciones que cada uno de los personajes reseñados.
Su participación en la conquista y en siglos posteriores nos darán muchas y agradables sorpresas.
eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi
Saludos:
Una vez un poeta judío escribió lo siguiente; «donde quiera haya un alma judía, un lazo invisible la conecta con Jerusalén». En otra ocasión me comentó un amigo judío y de fe mesiánica (creyente en Jesús como el Mesías); «Siempre he creído que Dios ha bendecido el DNA de Abraham». Estas son expresiones salidas del corazón de unas personas, que cuando las escuchas inmediatamente te llegan, y también a pesar de que pueden sonar como pensamientos subjetivos y terrenos para posibles debates, no obstante y de alguna manera que uno no puede explicar, te unen con tu pasado y te conectan con el Dios y con el pueblo que nos da vida. Es en ese instante cuando te descubres y entiendes quien eres, no importado donde estés o como te vean. Es cuando puedes conocer la respuesta a la pregunta que muchos de nosotros siempre hemos tenido, ¿Porque uno mismo y otras personas que hemos conocido, por igual no judíos de nacimiento ni tampoco por religión, ni considerados como tales por los sistemas clásicos de clasificar a la gente, siempre nos hemos sentido conectados, atraídos y de alguna manera pertenecientes a la gran y eterna nación? Tal y como me dijo otro amigo puertorriqueño, “Yo se que soy judío”, no me hicieron falta más palabras o explicaciones, lo entendí perfectamente.