
BOLETÍN PERIÓDICO de distribución sin
cargo por correo electrónico
No 3 / Julio 2002
Creación y Dirección:
Arq. Luis León
Asesores de Dirección:
Sr. José Mantel y Dr.Nisin Mayo
Escriben en este número:
Alicia Benmergui, Santó Efendi,
Nisin Mayo, José Mantel y Luis León
Declarado de “Interés Cultural”
por el Departamento de la AMIA
( Asoc. Mutual Israelita Argentina )
Carta Editorial
En este tercer mes que SEFARAires llega a ustedes, tengo la satisfacción de comunicarles que el Departamento de Cultura de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), se ha interesado en el contenido de los dos números anteriores, y me ha hecho llegar una carta declarándolo de “Interés Cultural”. El Boletín es totalmente independiente , y producido con medios propios, no obstante, este apoyo alienta la tarea de redactarlo y enviarlo mensualmente, sobretodo considerando la magnitud cultural de AMIA. En este número tenemos otro trabajo de Santó Efendi desde EEUU, y se incluye uno de Alicia Benmergui, especialista en el tema de la diáspora sefaradí, que muchos lectores recordarán por su participación en la segunda mesa del Simposio de Estudios Sefaradíes organizado por el CIDICSEF en noviembre del año pasado.
Quiero además hacer llegar el agradecimiento por el apoyo de diferentes Instituciones y lectores, que me trasmiten su opinión con afecto por mail, o en ocasiones personalmente, avisándome además que retrasmiten SEFARAires o lo copian para hacerlo llegar a quien no posee e-mail. Reitero mi pedido para que envíen direcciones electrónicas de interesados en temas sefaradíes en cualquier parte del mundo, para enviárselos desde aquí.
Luis N. León
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por Luis León
En este número, la sección está dedicada a expresiones corrientes del dyudesmo. Están agrupadas según su sentido, y se acompaña su traducción y forma de empleo.
- A manera de saludo
¿Qué diyo?. Equivalente a: ¿qué dice?
Jaberes buenos!. Equivalente a buena suerte tengamos!
Todo bueno!
Nochada buena! Empleado como: “buenas noches”, al llegar. Al atardecerse se usa: Tadrada buena!
Añada Buena! Salutación de año nuevo
Shabat Shalóm!. Sábado de paz (del hebreo), saludo especial empleado el viernes cerca del atardecer (comienzos de la celebración del shabat)
- A manera de bendiciones
Cavés alegres!. Expresada por un invitado al servirle un café
Escapamiento bueno!. Deseos a una parturienta: “alumbramiento bueno”
- De complicidad
Soilema por la bulema. Silencio por la empleada (del griego)
Mimilás . No hables! (del griego)
- Expresiones que acompañan un estado de nerviosismo
Elaiá! . Traducción : Él allá!, equivalente a “Dios!”, expresión de contrariedad
Aide. Equivalente a Vamos!
Patrón del mundo, patrón del olam! Patrón del mundo, patrón de la tierra (del hebreo). Expresión empleada en momentos de ser sorprendidos con una noticia mala.
Dí bré. Equivalente a “Eh, tú”
Ná! Equivalente a Bah!
- Expresiones de requerimiento, con la invocación de lo sagrado
Por la Ley que crees!
En la luz de tu padre!
Por la Ley de Moshé!
Estas últimas, eran empleadas generalmente por un adulto dirigiéndose a un menor, convocándolo a “despertar” de una situación en nombre de su padre, la Ley (mosaica) o en nombre del propio Moisés.
- Expresiones de bienestar
Oj, Oj, Oj . Palabra monosílaba, repetida tres veces seguidas, denotando satisfacción por respirar aire fresco, o encontrarse en un sitio de clima agradable.
Esto es Ganéder ( el Paraíso) Al encontrarse en un sitio placentero.
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UNA INFANCIA EN VILLA CRESPO
Por Santó Efendi
(desde Maryland, USA para SEFARAires)
Mi primer grado inferior en la escuelita particular “Buenos Aires” de los Faggione, de la calle Acevedo casi Camargo, comenzó en marzo de 1934. Durante los meses siguientes, en otoño, aprendí a leer y escribir con facilidad. La escuelita era soleada y alegre, y un día nos hicieron subir a la azotea para ver un objeto extraño volando muy alto en ese cielo azul, lleno de sol; era el Graf Zeppelin, un globo dirigible con pasajeros que nos mandaba Hitler desde Alemania para demostrar el desarrollo aeronáutico que había alcanzado la industria alemana. Pasó por Buenos Aires rumbo al norte volando por la costa atlántica de sud y norteamerica. Años más tarde, en 1937, un dirigible similar, el Hindenburg, se incendió debido a una explosión del hidrogeno en el globo, en vuelo sobre New Jersey, Estados Unidos. Aún no había comenzado la gran debacle europea y de todos modos, nadie en nuestro medio estaba en condiciones de sospechar lo que se venía, el gran drama humano que años más tarde desembocó en Aushwitz.
Por entonces yo sabía que había que estudiar mucho para pasar de grado y ser admitido al año siguiente en el primero superior de la escuela pública, luego de alcanzar la edad reglamentaria de seis años. Además de iniciar en 1935 el primer grado superior, se iniciaría entonces otro ciclo importante para mí, con el comienzo de la escuela hebrea. En ese año lectivo comencé también mi primer curso en el Tamud Torah de Camargo, al que asistía durante el medio día restante. Manejarse diariamente con dos escuelas no fue tan fácil, pero pude hacerlo con ayuda de mis padres. Luego, la rutina de las dos escuelas se convirtió en algo normal y se mantuvo durante todos los años de la primaria. Mi mundo de amigos se triplicó, pues además de los compañeros de las dos escuelas estaban los de la cuadra de Aguirre y Malabia en que vivía, con los cuales jugabamos durante los fines de semana y las largas vacaciones del verano que para mi madre eran “las vengaciones” (1). Mirando retrospectivamente en el espacio y en el tiempo, la combinación de actividades y amistades durante esos años me permitió aprender a nadar en los dos mundos en los que todos estamos sumergidos: el pequeño mundo de la familia y la comunidad a la que pertenecemos, y el gran mundo de la sociedad en la nos toca actuar.
Habiendo tenido la suerte de nacer en la Argentina de finales de la década del 20, y habiendo pasado por la primaria luego de la crisis económica de los años 30, solamente tengo recuerdos gratos de mis maestros y de la calidad de la enseñanza pública, regalo del gran Sarmiento, quien organizó en el siglo anterior las bases de las escuelas públicas del país. Particularmente recuerdo muy positivamente al Dr. Antonio Castelli, nuestro querido
maestro de quinto y sexto grado de la escuela Francisco D. Herrera de la calle Camargo casi esquina Acevedo. Tengo ante mí la foto de fin de curso de 1940 con los 23 egresados del sexto grado, de los cuales solamente cinco alumnos no eran judíos, lo cual ciertamente refleja la composición social de la población del Villa Crespo de esos años.
Caminando desde la escuela primaria por la calle Camargo hacia Gurruchaga, metros antes de Serrano estaba el Talmud Torah (2) de la ACIS en donde pasaba mi otro medio día aprendiendo hebreo, historia y geografía de Israel. Aunque había otros maestros, nuestro real educador fue siempre don David Zazinovich. Nacido en Lituania a principios del siglo XX, y habiendo adquirido una sólida cultura sionista, fue a trabajar como halutz (3) a los pantanos del Hule (Israel), en la Galilea de los primeros años de la década del 20. Al cabo de años de esfuerzos, contrajo malaria y en la década del 30, decidió emigrar a la Argentina, salvándose así de la Segunda Guerra Mundial. Durante mis años de Talmud Torah, la escuela llegó a tener unos 70 alumnos en total, divididos en dos turnos. Don David enseñaba en un aula grande, con alumnos de diferentes edades, en tres niveles distintos, sentados en tres filas de bancos. Las clases eran muy coloridas y un tanto ruidosas pues mientras él atendía a uno de los grupos, los otros dos grupos debían trabajaban en otro tema… Sin embargo, don David sabía mantener la disciplina y sus clases de hebreo e historia siempre nos dejaban su fruto. La gente adulta de la congregación nunca llegó a apreciar el valor de su trabajo para educar a sus alumnos. Principalmente porque nuestra enseñanza no estaba orientada hacia el ritual, sino hacia el idioma y la cultura judía en general. Fue así como conocimos a las personalidades que trabajaron para formar el Israel actual, además de los patriarcas, hasta los profetas y reyes.
Para nosotros, los chicos de entonces, las cosas no andaban tan mal. Teníamos el “Cine Villa Crespo” y casi pegada a él, la Pizzería “El Tuñín de la Boca”, ubicadas en Corrientes a pasos de Gurruchaga. Éstas eran para nosotros instituciones muy importantes a las que visitábamos asiduamente, de modo que las escuelas y otras actividades en el barrio pasaban a segundo plano. El “Café Izmir” de Gurruchaga constituía también un verdadero atractivo para los que podían espiar algo cuando actuaban las bailarinas y los tanyedores (4). Además teníamos cerca las canchas de Chacarita Juniors y Atlanta. En invierno hacíamos fogatas en la calle para calentarnos y asar papas. En verano, el carnaval diurno servía para refrescarse un poco… a globazos, baldazos y mangueras.
Luego vinieron los años del secundario, el despertar de la adolescencia, el oprobio de vivir las noticias de las luchas en Europa respirando la pesada atmósfera en que vivimos bajo regímenes políticos pro-Nazis, desde la presidencia de Ramón Castillo, hasta el final de la guerra, con la declaración de guerra (!?) a las potencias de “Eje”. del gobierno de Edelmiro J. Farell. Hacia fines del 45, con el final de la guerra, nuestro pequeño mundo pareció ensancharse cuando ocasionalmente se veía en el cine noticias del triunfo de los Aliados, y poco a poco nos fuimos llenando de pesar y angustia al destaparse la olla de Auschwitz y otros campos de exterminio similares, donde seis millones de judíos fueron aniquilados durante los años de la guerra europea. Aún hoy, a más de 55 años del fin de esa guerra no tenemos los detalles completos de lo ocurrido entonces. Y en 1948, luego de 20 siglos de historia, vino la Declaración de Independencia de Israel con todas las noticias de nuevas guerras y triunfos que conmovieron a todo el mundo.
Estamos tan identificados con la vida y la cultura de nuestros padres y abuelos, aunque ellos pensaban que nosotros no los comprendíamos. El sentido de identificación con “los muestros” (5) es quizás tan fuerte entre nosotros como entre la generación de nuestros padres, pero qué ocurrirá con nuestros hijos y nietos ?. Habremos descubierto que “todo tiempo pasado fue mejor” ?.
(1) Forma despectiva del término “vacaciones” – (2) Escuela judía – (3)Pionero – (4) Músicos (5) Expresión del ladino, que significa los nuestros ( = nosotros).
Los Sefaradíes o la memoria viva
por Alicia Benmergui
La historia de los judíos expulsados de España en el año 1492, y por que no, las de los que se quedaron, ocultando su identidad judía es de tal riqueza temática que no puede ser agotada en un breve artículo.
En contra de la creencia establecida, debates historiográficos aparte, el número de judíos que abandonaron la península ibérica luego que la promulgación del Edicto de Expulsión fuera ejecutado, fue mucho menos numeroso de lo que la tradición nos ha trasmitido. Algunos historiadores consideran excesiva hasta la suma de cien mil personas cuando se habla de los desterrados. Es necesario recordar que muchos de ellos debieron retornar, dadas las durísimas condiciones en las cuales partieron. Un texto de la época menciona que los pobres no tenían cómo ni con qué marcharse, no podían llevar consigo bienes en oro y plata. Los barcos en los que se embarcaron eran demasiado frágiles, muchos de ellos ni siquiera podían navegar, otros fueron entregados por la tripulación que vendió a sus pasajeros como esclavos a los musulmanes.
Los que lograron llegar a Portugal sin ser asaltados por los malhechores que acechaban en los caminos, dos años mas tarde, fueron convertidos al cristianismo por la fuerza. Muchos volvieron porque no hallaron lugar de refugio, lo que significa que el número de expulsados es bastante menor de lo que se creía hasta hace unos años.
Esto hace mucho mas sorprendente la persistencia, resistencia y existencia de una numerosa población de origen sefaradí que ha conservado su lengua, sus tradiciones y el apego por la cultura que le es propia y de características tan particulares; entre ellas el mantenimiento de sus vínculos con la que luego de haber fungido de “madre patria” se comportó como la más cruel de las madrastras. Estamos hablando de España, y entre otras cosas, de la memoria y la lealtad que tradicionalmente los judíos mantienen aun con aquellos lugares donde no fueron demasiado bien tratados o tolerados.
Los desterrados se desplazaron hasta los lugares más inimaginados, buscando un refugio luego de haber padecido esta terrible tragedia que marcó a toda la judeidad de la época. La mayoría llegó hasta Portugal, donde fueron obligados a bautizarse por la fuerza, unos se dirigieron a África del norte, otros a Italia, a la Toscana o a Ferrara, donde fueron acogidos por los Médici, los de la Casa De Este. Otros deambularon por distintas regiones, hasta llegar a los dominios del Imperio Otomano. Algunos se establecieron en Holanda, en Hamburgo, más tarde tomaron el camino de Inglaterra para luego dirigirse a las colonias de América del Norte. Los más osados se dirigieron a América del Sur y al Caribe, donde judaizaron en secreto.
Por todas esas razones, el ladino, su lengua, no está compuesto únicamente por palabras del castellano antiguo, registra las huellas de los otros lugares de donde han salido y de todos aquellos por donde pasaron. Por eso se encuentran vocablos de origen catalán, italiano, francés, árabe, turco, griego y otras lenguas tales como el esloveno.
Los avatares y existencia de estos judíos que se llamaron a si mismos “Nación”, así como los aportes de todo tipo que produjeron no sólo para el judaísmo sino para las regiones que les brindaron cobijo, han generado millares de ensayos, historias y relatos.
Quiero ahora, ocuparme de los judíos de Tesalónica, donde llegaron a conformar una existencia de tal modo regulada por su población mayoritariamente de origen judeoespañol, que los días del calendario se regían por el año judío. Tan grande fue su influencia que llegaron a
constituir lo que denominaron la “Metrópolis” de Israel Por la época en que los sefardíes llegaron, esta isla formaba parte del Imperio Otomano.
Ya para el siglo XV, estaban establecidos allí judíos provenientes de Calabria, Mallorca y Lisboa. Parece ser que en ese momento existían allí, treinta comunidades judías separadas entre si. Cuando llegaron los sefardíes, todas ellas hicieron suyo el ladino como lengua. Para principios del siglo XVII se contabilizaba la suma de 30.000 judíos establecidos. Hilaban seda, lana y algodón y muchos de ellos participaban de una gran cadena comercial que conectaba con Europa, el Norte de África y América. Se había desarrollado también una fuerte y activa vida intelectual y religiosa, donde las decisiones de sus rabinos, las “Responsas”, generalmente decisiones de carácter jurídico, en relación a problemas que se presentaban en las vida de las comunidades, tuvieron gran influencia en todo el mundo sefaradí.
Para el siglo XX, la población alcanzaba la suma de 80.000 judíos, con una muy intensa y variada existencia, donde los judíos participaban activamente de la totalidad de la vida griega, con participación y representación política.
El gobierno español, durante el período de gobierno de la República estableció una filial universitaria en Tesalónica para la recuperación del ladino y para el contacto con la población sefaradí.
Toda esa efervescente llama de vida judaica fue brutalmente apagada durante la invasión alemana. En abril de 1943 los nazis invadieron Grecia. El país presentó una heroica resistencia, en ella hubo una brigada de judíos provenientes de Palestina. También el ejército griego tuvo combatientes judíos cuyo número se calcula en 12.898 soldados, con 343 oficiales, dos coroneles y un general, Mordejai Faraggi, héroe nacional muerto en acción. Cuando finalmente la ocupación alemana se apoderó de Grecia, numerosos judíos, periodistas, intelectuales, políticos y profesionales, así como empleados gubernamentales pasaron a la clandestinidad, uniéndose a la Resistencia.
El nazismo eliminó a la mayor parte de la población judía de Grecia, especialmente la de Tesalónica, de la que quedaron con vida solo 1.475 de los 65.000 que fueron enviados a Auschwitz y Treblinka. A gran parte de ellos los mató el larguísimo viaje en tren, con conexión en Viena, sin comida y sin agua, con estilo que acostumbraban los nazis tratar a los judíos. Sin embargo, una parte de los que llegaron vivos protagonizaron en 1943 una rebelión dentro del mismo Auschwitz. Es importante señalar que si bien hubo colaboracionismo dentro de la población, hubo algunos sectores no judíos, que trataron de esconderlos y rescatarlos de las garras nazis.
Parece ser que Grecia, en base a la población judía preexistente, fue uno de los países europeos donde se eliminó el mayor número de judíos, superando incluso a la misma Alemania. Es bueno recordar a quienes lo ignoran, que los judíos sefaradim sufrieron el genocidio nazi del mismo modo y con la misma intensidad que sus hermanos aszkenazim y el mayor homenaje a su memoria, a ese pueblo poseedor de una gran vitalidad y entereza es la preservación de los recuerdos de su pasado y de su brillante legado cultural.
HISTORIAS DE IZMIR (Cuento)
Los finiricos
Luis León
La partida de David y Elías fue una decisión exclusiva de su madre. Jaim no quiso enfrentarla. Quizá como otras veces Masaltó tuvo razón, y él no sabía de anticipaciones, era un hombre simple, sólo atinaba a extrañar a sus hijos más grandes, que no escribían, y las únicas noticias venían de terceros. Aunque ya un día Jaim había comprendido los presagios de su mujer en unos pocos minutos. Fue su vecino turco el que le salvó la vida, sacándolo del pelotón de fusilamiento, emprendiéndola a gritos contra la muchedumbre enfervorizada.. Jaim salvó así su vida, y sólo atinó a caminar hasta su casa tomado del brazo de aquel hombre para beber un raqui, el anís lo calmaba en cualquier situación.
Era imposible pedirle detalles, Jaim no atinaba a armar frases enteras, aun olía la pólvora de los disparos. Su cara estaba sucia y desorbitada. Masaltó sabía que la situación en Izmir no les ofrecería paz por mucho tiempo, que su dolor por la pérdida de Antoinette y toda esa familia armenia, le dolía por las familias armenias deportadas de Izmir, esa herida no cerraría con facilidad. La derrota del Imperio, el incendio de Izmir, los barcos franceses e ingleses, y esos marineros casi niños mirándolos como en un mercado, era difícil de tolerar, ella entendía, pero no debían pagar con sangre.
Ella jamás volvió a pasar por el frente de la casa de su amiga, supo mucho después que fue saqueada, que ni siquiera quedó una puerta, por eso prefería dar una larga vuelta y hacer un camino mas largo hacia el Jan, donde hacer las compras diarias.
Pasaron largos minutos sin que Jaim se atreviera a hablar, Masaltó en silencio, comenzó a evaluar los esfuerzos de embalar e irse lejos. El nombre de Kemal Ataturk comenzaba a resonar, esos jóvenes nacionalistas se comportaron como animales, quizá él que sería el patriota valiente que podría reconstruir Turquía, quizá Kemal Pashá, que conoce a fondo esta tierra, pueda, pero los dyidiós de Karatash poco sabemos de política.
Ninguno de los dos pudo dormir aquella trágica noche, con la débil puerta de calle trabada, ambos velaron para que el finirico con el kerosén hasta el tope, no se apagara. Esa era la señal, un finirico en la puerta de las casas de los judíos, para que no los confundan con griegos, era momento de revancha. Ustedes nada tienen que ver en esto, pongan el finirico prendido en sus puertas y esa será la señal, los judíos nada tienen que temer. Igualmente ellos no durmieron, tras la débil puerta escucharon órdenes, súplicas y gritos, hasta que el sol apareció y encendió la bahía, los barcos llenaron con sus bocinas graves el espacio entre las montañas, y el tren anunció con un pitido lejano, que la gente iría de un lado para el otro, como un día cualquiera.
Destrabaron de a poco la puerta para asomarse a la calle, la llama del farol de kerosén, aún ardía, y se prometieron olvidar esas noches, como en la que Antoinette y sus parientes y los parientes de sus parientes por ser armenios, desaparecieron. Quizá, si llega hasta aquí…, dicen que comenzará por Izmir, que va a poner en vereda a estos jóvenes, que levantará Turquía nuevamente, y disolverá el imperio.
Y ese tiempo quedó atrás, Kemal recorrió las calles de Izmir triunfante sobre su caballo blanco, ellos lo vieron, y la muchedumbre armó una fiesta con música en cada rincón de la ciudad, celebrando la esperanza y la nueva república. Masaltó y Jaim sólo los observaron, no atinaron a participar, a paso lento volvieron a Karatash, su barrio judío, y se encerraron en la casa. Encendieron el finirico antes de dormir, no por miedo esta vez, simplemente, porque no pudieron olvidar.
NdR Estos cuentos son escritos por el autor en base a información proveniente de sus investigaciones de campo con testimonios directos de informantes sefaradíes de Turquía o argentinos de la primera generación. Este cuento se basa en la historia real en que la autoridad militar de Izmir (antes del ascenso de Kemal Ataturk), comunicó a los judíos que si identificaban sus casas con una lámpara de kerosén (finirico), se los dejaría afuera de las peligrosas redadas sufridas por los pobladores griegos y armenios.
VILLA CRESPO DE MI INFANCIA
El midrash
Por José Mantel
Al cumplirse el aniversario de la muerte de un djidió (1), sus deudos organizan un midrash (2) ,actualmente se hace en la kehilá (3), pero cuando era chico, muchos años atrás, se hacía en las casas.
Había que llamar a un jajám (4) , y reunir un minián número requerido de diez judíos para validar la ceremonia. Después de decir las ceremonias, se convidaba a un café y se adulzaba. Luego, se servía una mesa para los más allegados.
Conseguir minián, no era tarea sencilla, aún en ese Villa Crespo lleno de izmirlíes (5) ,casi siempre el jajam era Pesah, que venía acompañado por “Marco” Levy, para aportar al número. Luego de “contar” a los presentes, siempre faltaban dos o tres, que había que buscarlos en los cafés de la Av. Corrientes. Al llegar al “Victoria”, célebre café del barrio, mencionado en Adán Buenosayres de Marechal, mi padre escudriñaba el horizonte, buscando un paisano entretenido en la observación de una partida de truco o dominó. Lo sorprendía al pobre dyidió, al que la mitzvá (6) de formar un minián se le antojaba un vulgar”garrón”. Al comprometer al primero, yo lo acompañaba para enseñarle el camino y un poco, como centinela para que no se echara atrás en su aceptación mientras mi “viejo”conseguía los restantes.
Ya estaba el jajam, y estaba el minián , se prendía la vela y con el Bar Iojay, poesía acróstica ( desarrollada en el librito que repartía el jajam), comenzaba el midrash. Luego una meldada (7), alguna eshcavá y el Cádiz (8). La última oración era El Mistater, y con eso finalizaba, se sacaban la gorrita que cubría sus cabezas (kipá), besaban el librito de oraciones y depositaban ambos sobre el envoltorio traído por el jajam.
El “arrecibido que le sea” era la infaltable frase para que llegasen al difunto.
las oraciones, al terminar. Y “cafés alegres”,el deseo de despedida. El ya mencionado jajam Pesah, era para mi, el más conocido, pero deseo agregar mi recuerdo de don Mair Sadras, que en el medio del midrash leía un hermoso párrafo en ladino del que rescato: “…oliendo el güesmo (9) sagrado q´emanaba de la habitación…”, haciendo que mi primo Rafael y yo nos miráramos e hiciéramos esfuerzos para contener la risa.
Dentro del rico anecdotario de estas reuniones, tengo una, donde en la lucha entre lo sagrado y lo profano el que perdió fui yo. estaba en Plaza Italia, acompañado como siempre por mi primo Rafael, cuando conocimos dos lindas quinceañeras, edad aproximada por la que estábamos nosotros. Dichas “niñas”, vivían cerca de Plaza Irlanda y nos solicitaron gentilmente que las acompañáramos a sus casas, imaginado un intervalo romántico en el parque. Cuando el tranvía 39 llegó a Corrientes y Canning, “¿quién es que suba? : el jajám Pesah y su inseparable “Marco” Levy. Iban a un midrash con la intención de llevar gente para el minián, porque por la Av. Gaona no se conseguían dyidiós. En cuanto nos vieron, no preguntaron adonde ni con quien íbamos, y nuestra conciencia culpable destruyó las barreras de nuestra concupiscencia. Así fue que terminamos cumpliendo la mitzvá en una casa desconocida por la Av. Gaona, y nuestro familiar Bar Yojai.
(1) Término empleado en ladino para decir judío.- (2) Encuentro para homenajear a un difunto – (3) sigagoga – (4) quien dirige el rito – (5) oriundos de Izmir – (6) empleado com “buena acción”- (7) meldar = leer un rezo – (8) oraciones – (9) fragancia.

por Luis León
Un lector ha escrito comunicando su sorpresa por la cantidad de refranes en que se incluye el nombre de Dios, siendo considerado en la tradición judeo-española como “el que no se puede mentar”. Sucede dentro de una misma religión, que distintos pueblos o culturas, conciben la presencia de Dios de modo diferente. Entre los dyidiós llegados al país, no se registra un comportamientos de extrema religiosidad, o la concurrencia cotidiana masiva a la sinagoga (con excepción de las principales festividades). En cambio, se vivió con intensidad la presencia de Dios, en los actos cotidianos de la familia. Por eso se han creado tantos refranes y expresiones que incluyen su nombre, tanto en los tradicionales como en los de nivel “callejero”. Reproduzco en letra pequeña los del número anterior para que puedan ser repasados junto a los nuevos.
Cuando el Dió da, es entre mushos y cara (Cuando Dios pega, es entre la boca y la cara ( =fuerte).
El Dió no encaña dos casas encaña una y buena ( Dios no arruina dos casas, lo hace en una pero bien)
El Dió da barvas al que no tene quiyada ( Dios da barbas al que no tiene quijada)
El Dió ajarva (castiga, pega) con una mano y apiada con dos
El Dió no ajarva (castiga, pega) con las dos manos.
El Dió da la iará (llaga), ma dá la melizina ( el remedio)
El Dió es tadrozo, ma no olvidozo (Dios es tardío , mas no olvidadizo)
Al Dió no vemos, má de cencia lo concemos (Dios se hace sentir aunque no lo veamos)
Cuando el Dió está contigo, no te espantes del enemigo.
El Dió no da moneda, ma faze modos y manera (Dios no da dinero, pero si el modo de obtenerla)
El Dió mos guadre de pedo de vieya y aire de caleya (corriente de aire)
El Dió mos guadre de vizino malo y de aire de buraco ( aire de agujero=corriente)
El Dió mos guadre de marido tchimbrís (despilfarrador)
Los siguientes podrían clasificarse como “ temerosos”, siendo los dos primeros, a los vecinos)
Del Dió y del vizino (vecino), nada se emcumbre (oculta)
El Dió te guadre del señalado (tullido, con sentido de tenebroso) y del vizino
El Dió mos guadre de ciego que ve
El Dió te guadre de pitmé (patada) de mosca ( a manera de bendición irónica)
El Dió mos guadre(cuide) de mercader muevo y de puta vieya (en el sentido que el primero sin experiencia y la segunda por excesiva, puede dejarnos sin un peso encima)
El Dió mos guadre de pedo de vieya y de aire de caleya (=enfriamiento) irónicamente porque el primero huele mal y el segundo hace mal.
El Dió que mos guadre de merco (médico) y de endivino (adivino)
El Dió manda la helada asigún la muntania (Los problemas que Dios envía como enseñanza, son siempre proporcionales a la capacidad de cada individuo para soportarlos)
El Dió manda pero en casa no entra (equivalente a ayúdate te ayudará)
El Dió que no mos traiga (expresión que acompaña una noticia desagradable)
El Dió mos guadre de aftirá (calumnia) mala
El Dió se apiade de mozotros
El Dió te avilumbre (ilumine)
Quen madruga el Dió lo aiuda
Cuando el Dió no da meoio (del esp.:inteligencia) en la dyuventú, te tene que dar patchás (del turco:piernas) en la veyés
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