En esta ocasión (¡y sin que sirva de precedente!) vamos a dejar de lado las ironías y sarcasmos característicos de estos editoriales, ya que las fechas así lo requieren. En los días que median entre Rosh Hashaná (el inicio del año nuevo judío, en este caso, de 5774) y el de Yom Kipur (el Día del Arrepentimiento) los judíos de todo el mundo atravesamos un proceso personal de forma colectiva, llamada Teshuvá, literalmente, respuesta.
Esa decena de días, que en hebreo reciben el apodo de Terribles, lo son porque es la última oportunidad de subsanar nuestros pecados, entendidos estos no en el sentido cristiano habitual de desobediencia a las reglas divinas, sino como una traición a nosotros mismos y a nuestros valores, incluso más allá de la religión. Es tiempo no de pedir perdón (como muchos imaginan por la deficiente traducción del día más sagrado de nuestro calendario), sino de ser capaces de perdonarnos a nosotros mismos, sin que las derivas y desvíos de nuestros objetivos en el último año se conviertan en una lápida de nuestras mejores intenciones. De allí que el canto que inicia Yom KIpur sea justamente el de Kol Nidrei, que nos invita a liberarnos de nuestros votos incumplidos.
El tiempo todo lo cura, siempre que lo usemos eficazmente, atendiendo a sus ciclos naturales y espirituales, dando un período para cada objetivo, como dice el Eclesiástes. Que la nueva cuenta temporal que iniciamos con este año de 5774 en ciernes nos sirva para plasmar nuestras mejores reflexiones y proyectos. Shaná Tová, Anyada buena, A gut yor, Feliz Año nuevo les deseamos todos los que hacemos posible Radio Sefarad.
NOTA: dado el cambio de fechas de los envíos en septiembre, seguramente algunos no habrán leído todavía el último editorial, que solemos publicar durante los fines de semana en la sección “La palabra”, pero al que pueden acceder en cualquier momento pulsando aquí.
La Redacción de Radio Sefarad
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