Dar un paseo por las calles de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife es siempre una fuente de inspiración para cuantos buscamos la presencia de la noble raza hebrea en Canarias.
Y no queda ocasión en la que no se descubra una certeza o se manifieste una duda sobre esa presencia. Presencia que ya no es solo humana, sino arquitectónica a través del estudio de las casas que en esa ciudad se encuentran. Y hablo de la llamada Casa de los Capitanes ó como reza su fachada, Alvarado-Bracamonte.

Dice la crónica histórica que fue su constructor Diego Alvarado y Bracamonte, aunque obviando el apellido Crespo. Este Diego será Gobernador de Tenerife desde 1.624 a 1.631, periodo en que ordena la construcción de esta casa. En su sucesión y herencia la casa es reformada por su hijo Diego Alvarado Bracamonte y Vergara.
Y es esta sucesión de apellidos, Bracamonte, Crespo y Vergara, lo que llama nuestra atención. Y es por ello que vamos a relatar lo que hemos podido investigar con la ayuda de plumas más conocedoras de la genealogía que la nuestra.
Bracamonte: El apellido llega a España de la mano de Rubín de Braquemont, conocido como almirante de Francia, embajador en el reino de Castilla, que caso con Inés de Mendoza. Y es a partir de su presencia decisiva en la evolución de los Trastámara que entronizaran a Fernando el Católico, de la familia judía Enríquez, cuando podemos seguir su huella en España. Y cuando nombramos a la familia judía de los Enríquez, volvemos a recordar que Rubín de Braquemont está casado con una hermana del muy influyente almirante de Castilla, Alonso Enríquez .Y es tan grande su influencia en la corte que obtiene del agradecido rey de Castilla el privilegio de permitir a su sobrino Jean de Bethencourt, la conquista de las Islas Canarias. Juan solo lo pudo realizar de forma parcial, pero abrió la puerta a nuevas expediciones.
La persona evasiva de Rubín es objeto de una extensa bibliografía en la que se mezcla el rigor bien intencionado de Alejandro Cioranescu, historiador de origen rumano pero afincado en Tenerife, la fácil pluma de Leopoldo de La Rosa Olivera, o la descriptiva de Manuel Foronda. Foronda da una visión, muy escueta pero seria, sobre la conocida en Ávila como capilla de Mosén Rubín de Bracamonte, gentilicio que deviene del original Braquemont, al ser castellanizado.
La fundación de esta capilla, en nada sugiere haber sido usada, ni como tumba ni como lugar de oración, por Rubín de Bracamonte. Pero si es así, ¿qué interés tiene su patrona y fundadora María de Herrera, en que sea su albacea testamentario y cuidador de esta capilla, Diego de Bracamonte?, y hablamos de 1.512. En el escrito de fundación además de María de Herrera, hija del converso Diego Martínez de Herrera, figuran Bernardino de Deza y Pedro Pérez Bachicao, criado de Isabel Pacheco. ¿Puede vincularse cualquiera de estos apellidos a una familia judeo conversa?
Aventuradas opiniones de una prestigiosa universidad en EE.UU , afirman que el lugar de la capilla estuvo en años anteriores a 1.462 ocupado por una sinagoga. ¿Es por tanto una misión reivindicativa, la erección de esa capilla por María de Herrera, hija del converso Diego Martínez Herrera?
Y nos resulta cuando menos ilustrativo que las familias judeo conversas que aparecen en estos documentos de fundación Herrera, Bachicao, Pacheco acaben siempre con representantes en Canarias. ¿Lo fueron pués los Bracamonte?
No podemos, por falta de conocimiento profundizar en el apellido Crespo, pero si nos llama la atención que ya figure en los procesos inquisitoriales en la persona de Juan Hernández Crespo, acusado de celebrar el Yom Kipur en las islas.
Y mucho podríamos hablar del apellido Vergara, que ostenta María de Vergara, esposa de Diego Alvarado Bracamonte y Crespo. Los Vergara vinieron a la conquista de Tenerife de la mano de Pedro de Vergara, reconocido judeoconverso, que tuvo en la conquista una presencia decisiva.
Porque el apellido cierto de María procede del matrimonio de Bartolomé López que casa con Catalina de Vergara, .Su hijo Bartolomé López de Vergara será el abuelo de María de Vergara. Y cuando llega a Tenerife Diego Alvarado de Bracamonte y Crespo, casa con María de Vergara. ¿Endogamia espiritual, de intereses, o fusión de patrimonios?
Y así hemos llegado a nuestro Diego Alvarado – Bracamonte y Crespo, que promueve y disfruta de la construcción de la casa Alvarado Bracamonte.
Siempre he pensado que San Cristóbal de La Laguna, adjetivada por más de un canónigo en 1.649, como “ciudad hebrea”, se gano el titulo sobradamente.
Juan Manuel Valladares.
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