Los baños medievales ocultos bajo el Coso que cuentan la historia de las tres culturas

Estos restos se encuentran en los sótanos de los números 126-132 del Coso. Foto: Archivo Aragón Press
Estos restos se encuentran en los sótanos de los números 126-132 del Coso. Foto: Archivo Aragón Press

 

 

Durante décadas fueron identificados como “baños árabes” y más tarde como “baños judíos”, aunque las investigaciones históricas más recientes han matizado esa interpretación

Los baños medievales que todavía permanecen escondidos bajo el Coso de Zaragoza guardan una parte poco conocida de la historia de la ciudad. Durante décadas fueron identificados como “baños árabes” y más tarde como “baños judíos”, aunque las investigaciones históricas más recientes han matizado esa interpretación y han aportado una visión más precisa sobre su origen y su función en la Zaragoza medieval.

Estos restos históricos se encuentran en los sótanos de los números 126-132 del Coso. Aunque hoy no pueden visitarse, todavía conservan parte de su estructura original y cuentan con abundante documentación patrimonial e histórica. Tanto el Ayuntamiento de Zaragoza como la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón recuerdan que las edificaciones posteriores transformaron profundamente el conjunto, por lo que actualmente solo se conserva una parte limitada del edificio medieval original.

UNOS BAÑOS JUNTO A LA JUDERÍA MEDIEVAL

En plena Edad Media, estos baños estaban situados frente al área de la judería zaragozana y muy próximos al recinto fortificado de la comunidad hebrea, conocido en algunas fuentes como el “Castillo de los Judíos”, en la zona que hoy ocupa el Seminario de San Carlos. La documentación medieval ya los citaba en los años 1266 y 1291 como el lugar donde debían bañarse los judíos de Zaragoza “según antigua costumbre”, lo que demuestra la estrecha relación que mantuvieron con la comunidad judía de la ciudad.

Estos restos se encuentran en los sótanos de los números 126-132 del Coso. Foto: Archivo Aragón Press
Estos restos se encuentran en los sótanos de los números 126-132 del Coso. Foto: Archivo Aragón Press

 

Esa vinculación llevó durante años a interpretar el conjunto como un posible “micvé”; es decir, un baño ritual judío destinado a las purificaciones marcadas por la tradición hebrea. Sin embargo, gran parte de la historiografía actual pone en duda esa teoría.

La historiadora y catedrática emérita de la Universidad de Zaragoza Asunción Blasco analizó esta cuestión en profundidad en su estudio «Los judíos de Zaragoza y los baños», una de las investigaciones de referencia sobre este enclave. En su trabajo sostiene que los restos conservados en el Coso tuvieron principalmente un uso higiénico y público, frecuentado por habitantes de las tres culturas que convivieron en la Zaragoza medieval -cristianos, musulmanes y judíos- y con una importante presencia femenina.

Según expone Blasco, el verdadero micvé utilizado por la comunidad judía zaragozana, especialmente por las mujeres, probablemente estaría situado en otro punto del casco histórico, cerca de la muralla romana. Así, los baños que hoy se conservan en el Coso -además ubicados fuera del perímetro de la antigua judería- se interpretarían más bien como unos baños públicos posiblemente vinculados a los llamados “baños del Rey” y no como un espacio exclusivamente ritual.

Esta interpretación coincide con numerosos estudios recientes, que consideran el conjunto como un establecimiento de uso colectivo integrado en la vida cotidiana de la Zaragoza medieval y heredero de la tradición de baños urbanos desarrollada durante siglos en la península ibérica.

UNA OBRA MUDÉJAR DEL SIGLO XIII

Del edificio original todavía se conserva una sala rectangular organizada como un claustro en cuatro tramos transversales y cinco longitudinales. Todos ellos están cubiertos por bóvedas de crucería sencilla sostenidas por columnas de alabastro, uno de los elementos más reconocibles y valiosos del conjunto. La estancia comunicaba además con otra sala más pequeña de dos tramos, desaparecida tras las posteriores transformaciones del inmueble.

La construcción está fechada en el siglo XIII y constituye una destacada obra mudéjar con influencias cistercienses. Aunque pertenece cronológicamente al periodo cristiano, su arquitectura mantiene una clara herencia de los baños hispanomusulmanes desarrollados en al-Ándalus, especialmente durante la época taifa.

UN PATRIMONIO MARCADO POR LAS REFORMAS URBANAS

Las sucesivas transformaciones urbanísticas alteraron de forma importante el conjunto histórico. Durante la construcción de la finca actual se destruyó una parte significativa de la estructura original y los restos que se conservaron fueron desmontados y reinstalados aproximadamente dos metros por debajo de su nivel inicial.

Aun así, el valor histórico y patrimonial de los baños fue reconocido oficialmente en el siglo XX. Los entonces denominados “baños judíos” fueron declarados Monumento Nacional mediante el Decreto de 3 de junio de 1931 del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, publicado un día después en la Gaceta de Madrid.

Décadas después, el Boletín Oficial de Aragón publicó el 29 de enero de 2003 la Orden de 16 de diciembre de 2002 del Departamento de Cultura y Turismo por la que se completaba la declaración como Bien de Interés Cultural de los denominados “Baños Judíos”, conocidos también históricamente como “baños árabes”, conforme a la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés.

Hoy, ocultos bajo edificios contemporáneos y lejos de las rutas turísticas más habituales de Zaragoza, los baños del Coso siguen siendo uno de los vestigios menos conocidos y más valiosos de la ciudad medieval, además de un reflejo de la convivencia y de la vida cotidiana que compartieron durante siglos cristianos, musulmanes y judíos.

Por Ana Anguiano Magallón
Fuente: Aragon Digital | 22 de mayo de 2026

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