Marisol Chévez Hidalgo-Bonefil
Máster en Ética y Democracia
Universitat de València, España.
Para muchos de mis hermanos y hermanas dentro del judaísmo esta fecha nos recuerda el nacimiento de nuestra Pueblo como Nación y el respeto hacia la energía divina que se expresa mediante Hashem dentro cada uno y a nuestro alrededor. Al ser Di-s el Soplo de Vida, origen del vasto Universo y los confines que constituyen el Espacio-Tiempo, como nacimiento de una Era en constante cambio y evolución del Uno, siendo la constitución del Todo y la Nada misma que se expresa en este mundo bajo la forma Humana que nos caracteriza proveniente de la propia Divinidad.
En consecuencia, cuando seguimos el recuento de la salida de nuestro pueblo de la esclavitud producto del yugo del faraón y el éxodo a través del desierto por 40 años hasta llegar a Canaán la tierra prometida, es que 3300 años después esta festividad se vuelve más que solemne conforme van pasando los días. Debido a que sella el pacto que hizo Hashem con el pueblo hebreo y la promesa efectiva de liberarnos de toda clase de esclavitud ya sea física, mental o espiritual, al reconocernos como las Doce Tribus de Israel marcando el hito de la conciencia de todos los descendientes de Jacob.
Porque Pesaj es la expresión más concreta de dejar atrás cualquier tipo de opresión de la que hayamos sido objeto o cadenas que nos impedían avanzar hacia la libertad de nuestro Ser ahí en el mundo. Por ello, la Pascua judía es el símbolo de nuestra redención frente a un pasado que ya pasó, lo que desde la mística sefardita de origen francés podría entenderse como el “Laissez faire, Laissez passer” y desde la óptica de la Península Ibérica, la voluntad de acercarse a la divinidad conocida dentro del judaísmo como Devequt, un valor social de temor a Di-s, cumplimiento de sus preceptos y estudio de la Torá.
Así que hoy como Judía Sefardita me sumo a esta fiesta desde lo más profundo de mi alma y corazón, siguiendo las tradiciones que durante más de 3000 mil años mi familia ha honrado y preservado pese a las continuas persecuciones y pogromos. Y donde Pesaj resguarda en mi espíritu la llama que mantiene unido al pueblo hebreo más allá de cualquier diáspora y nos hace estar ayer, hoy y siempre, conscientes de quiénes somos y de dónde venimos en el transcurrir de nuestro paso por este mundo.
Lo anterior, debido a que un día como hoy hace 734 años en Troyes Francia, mi familia fue reducida casi en su totalidad a cenizas por la intolerancia y ambición que yace en algunos seres humanos, haciendo que siglo tras siglo seamos los judíos objeto de discriminación, expoliación y saqueo de las bendiciones que nos ha otorgado Hashem como pueblo observante de su Ley.
De esta forma desde el sentido histórico y místico que contienen las Sagradas Escrituras, no solo hemos ganado todo lo que tenemos con el sudor de nuestra frente, sino además desarrollando una alianza con Di-s en pro del crecimiento de la comunidad hebrea como una sola Tribu, al florecer y posteriormente compartir los frutos que contiene el Árbol de la Vida con todos nuestros prójimos. Porque somos ejemplo del esfuerzo y superación humana frente a las adversidades y contiendas que se nos presentan a cada paso, como lecciones que aprender en esta vida efímera y continuo hacer y dejar de hacer, donde la Energía Creadora de todo cuanto hay nos transforma a cada paso que damos.
En virtud de lo señalado, hoy no solo prenderé mis candelas de Shabat y honraré Pesaj en nombre de Hashem y de todos mis hermanos y hermanas que se encuentran dentro o fuera de Israel, sino además en nombre de la Humanidad entera que me acontece y en especial en nombre de mi Ima, mi Ava, mi Sabta y mi Sava. Ya que fue gracias a todos ellos y a mis antepasados hasta llegar a Baruch D`Avirrey o Baruch Tob Elem (Bonfils), que hoy a más de 700 años me encuentro aquí en Sefarad Viva y Libre de todas las ataduras y cadenas pretéritas para siempre.
Así quiero compartirles no solo la elegía medieval “La Quema de Troyes 1288 en caracteres hebreos dedicada a mi familia, sino además la misma elegía musicalizada por la Músico y Compositora, Fundadora y Directora del Ensemble Lucidarium en Basilea, la Señora Avery Gosfield, a quién conocí en persona hace ya algún tiempo atrás en un hermoso Shabbat celebrado en Dresden Alemania en la Sinagoga del Rabí Akiva Weingarten, al cual le hago llegar mis sentidos recuerdos y a toda su Kehilá, Amén.




Jag Sameaj Pesaj.!!!
Fuente: Enviado por la autora a eSefarad el 14-04-2022.
Especial para el Diario judío.com de México. 15 de abril de 2022, Valencia, España, Perelló.
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