Anun Barriuso y José Manuel Laureiro, estudiosos de la cultura judía en España, son Presidente y Vicepresidenta de Tarbut Sefarad Madrid. Escribirán en esta sección desde Sefarad especialmente para
Ambos investigan desde hace años los vestigios y orígenes judíos de lugares de Palencia, Cantabria y Burgos, principalmente, y son autores del libro El Norte de Sefarad y de otros importantes estudios e investigaciones sobre los b´nei anusim, judeoconversos, que fueron obligados a la conversión, pero que siguieron conservando su judaísmo hasta nuestros días.
Los judíos de Belmonte (Portugal) II

¡Y como anunciamos en nuestro anterior artículo, vamos a seguir desvelando ese “O Segredo” de los criptojudíos de Belmonte!
El acto más importante para esta comunidad era el correspondiente al Día Puro, Día Santo o Día de la Espiaçao.
Un elemento que identificaría esta celebración, es el recogimiento. A la puesta de sol se encienden en las casa las “Candeias do Senhor”, velas que la mayoría de las veces se cubrían para evitar que fueran vistas desde el exterior de las casas y la gente vestía sus mejores galas, acostumbrando ese día a estrenar alguna prenda.
Posteriormente se reunían y rezaban tres veces la siguiente “torcida”:
Senhor faço tensão de jejuar
Com a ajuda que tu me vais a dar
Este día de sacrificio e de penitência
Este meu sangue que derreto no meu corpo,
Ofereço pela minha salavaçao
Amén, Senhor,ao céu va, ao céu chegue!
Esta “reza” finaliza con la misma expresión, “Lo que al cielo va, al cielo llegue”. Es curioso que en este día se pronunciaba otra “reza” en la que todos los asistentes cubren su cabeza con una pieza de tela que les llega hasta la espalda, a la manera del talit judío, y pronuncian las siguientes frases:
Bendito sejas tu Adonai, nosso Deu e Rei de todo o mondo
Que nos encomendou com as suas santas encomendanças
Para que nos houvessemos con o manto
Amén, Senhor, ao céu va, au céu chegue!
Aunque considerado de modo menor, durante el mes que precede a la Santa Festa (Pascua), los jueves se pronuncia la “reza llamada de la Santa Rainha Ester”, que podría ser un recuerdo de la fiesta de Purim y que dice lo siguiente:
Senhor que estáis sentado
em santa cadeira de alegría,
Dê o Senhor fim aos meus trabalhos
e remédio santa à minha vida.
Senhor que estais sentado,
em Santa morada casa,
não chegará mal nen praga,
nem chagas a tuas tendas.
A ti te procuram escrito
por sua sagrada pena
e escrito por Sua sagrada mão,
antes que não seja tão bem escrita,
nem tão bem terminada .
Como aquela rainha Ester
que se vestiu de saco e cinza,
me deixai Senhor fazer
aquilo que ela fazia.
a Santísssima honra,
ao santíssimo louvor,
eu termine a noite e o día.
Amén, Senhor, ao céu vá, ao céu chegue!
Por último hablaremos de la Santa Festa o Pascua.
Esta celebración duraba ocho días y en el primero decoraban las casas con adornos florales, pero antes de cortar las flores se rezaba delante de la planta.
El segundo día, iban a un lugar discreto cerca del río Zèzere cercano a Belmonte y preparaban una especie de horrnos donde cocían el Pão Santo, pan que tomarán durante estos ocho días. Esta misma noche el pan era amasado y para esta ceremonia, se adornaban las casas y se reunían las familias; todas las personas vestían de blanco y solían ir descalzos.
Y según relata el profesor Eugeni Casanova, solían rezar lo siguiente:
Bendito meu deus, meu Senhor, meu Adonai,
Deus de todas as coisas e de todo o mundo,
que nos santificaste com as suas encomendanças,
Benditas e ben santas, e bendito que nos
deste la vida para chegarnos a este tempo
e para observarnos os teus divinos e santos preceitos,
tomando o pão por preceito.
Ámen, Senhor, ao céu va, au céu chegue!
Otra serie de singularidades y ritualidades dignas de destacar, hacen referencia a la cocción del pan, en que cada uno de los asistentes arrojaba un poco de masa al fuego, como augurio de buena suerte. Es interesante destacar que el pan una vez cocido era guardado en unas bolsas realizadas al efecto y que tenían la particularidad de estar confeccionadas con tela blanca. Por último reseñar que cada familia guardaba uno de estos panes y parece ser que los acumulaban año tras año.
Dentro de la Santa Festa hay también un aspecto muy peculiar y es la ceremonia de “Cortar as Águas” que consiste en realizar un “a modo de paso franco” sobre el río Zézere, con ramas de olivo, que curiosamente al año siguiente servirán para encender los hornos donde se cocerá el Pão Santo.
Como es fácil de suponer esto se hacía en recuerdo del paso del mar Rojo en la huida de Egipto.

eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi