El presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC), Santiago Grisolía, ha presentado el libro “La Valencia judía”, de Marilda Azulay y Estrella Israel, en el que se pretende recuperar la presencia judía en Valencia antes de su expulsión, desde el judaísmo como un modo de vida y estructura urbana, hasta la judería como un lugar de vida cotidiana y de identidad. En la obra, también se incluye la evolución de los recintos sobre la cartografía histórica de la ciudad y otros documentos representativos.
Al acto, ha asistido el Premio Nobel de Química y Premio Cátedra Santiago Grisolía, el israelí Avram Hershko, quien ha agradecido al público la “presencia de tantos interesados en la cultura judía”.
Para el máximo representante de la institución consultiva, “es imprescindible conocer la historia de los valencianos de origen judío para obtener una idea de la sociedad valenciana medieval y renacentista, que contó naturalmente con judíos entre sus personajes sobresalientes, en la literatura y en las ciencias, como Lluís Alcanyís y Luis Vives”. Precisamente, el órgano consultivo rindió homenaje a Alcanyís, el que fuera primer catedrático de Medicina de la Universitat de València, depositando una corona sobre la fachada de la Casa Vestuari, frente a la catedral, además de dedicarle la agenda institucional en 2006.
Asimismo, el secretario del CVC, Jesús Huguet, ha resaltado la importancia de la obra desde el punto de vista didáctico e histórico, puesto que “con este acto, los valencianos se acercan a sus raíces desde el conocimiento histórico cultural”.
Tanto Estrella Israel como Marilda Azulay han recordado que la judería de Valencia y su entorno han sido uno de los sectores urbanos de los que componen la Ciutat Vella y que han experimentado los “mayores cambios en cada uno de sus elementos, entre ellos, la desaparición de su población, o al menos de sus modos de vida”.
Para las autoras, se trata de un libro que plantea una “obligación de memoria con aquellos que vivieron en Valencia antes de la decretada expulsión y recuerda también a esas personas “señaladas” que murieron en las hogueras de la intransigencia, a las que se quedaron y sufrieron y a esas otras obligadas a marchar lejos de Sefarad, y que, a pesar de todo, conservaron sus raíces”.
Fuente: Union-Web
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