«ANTIJUDAÍSMO: DE EGIPTO A SEFARAD» Nuevo libro de Álvaro López Asensio

El profesor, historiador y teólogo, Álvaro López Asensio, ha publicado con la Editorial Certeza-Riopiedras, un nuevo libro que recopila las principales medidas antijudías y raciales que han sido aprobadas desde la estancia judía en Egipto, pasando por el Israel bíblico, el Imperio Greco-Romano, los Padres de la Iglesia de los primeros años del cristianismo, para centrarse en los períodos de dominación visigoda, musulmana del Al-Ándalus y cristiana medieval  tanto de la Iglesia como de las coronas de Castilla, Aragón hasta su expulsión en 1492 y Navarra en 1498.

Los judíos están unidos por su fe en el Dios único, por su misión ante el mundo y por la Torá, que es la prueba de su fidelidad a Dios a lo largo de la historia. Estos valores han hecho que fueran sido odiados y perseguidos en la Sefarad medieval.

1.- CAUSAS DEL ANTIJUDAÍSMO MEDIEVAL 

El respeto y clima de libertad que tuvieron los judíos en la época califal y taifal del Al-Ándalus se fue a poco a poco enrareciendo. En efecto, desde el siglo XIII, los cristianos y judíos de Aragón (influenciados por la postura oficial de la Iglesia) no vivieron en un plano de igualdad, ni tuvieron una convivencia pacífica como actualmente se nos quiere hacer creer por intereses políticos o sociales, sino que más bien coexistieran forzados a respetarse en lo profesional y tolerarse en lo interpersonal, religioso y organizativo.

El peso social de los judíos por su número, la extrañeza de sus costumbres, el éxito de sus negocios en el mundo económico y financiero, el vigor de su espíritu corporativo: todo esto fue causa para que naciera poco a poco un odio hacia ellos, que irá incrementándose hasta arraigarse de manera profunda en todos los reinos de Sefarad.

La envidia será otro de los principales motivos que determinó el intenso antijudaísmo y odio que soportaron los judíos durante los siglos XIV y XV. Las causas que motivaron esta envidia y rechazo personal y social las podemos resumir en los siguientes seis apartados.

2.- MITOS CONTRA LOS JUDÍOS EN LA EDAD MEDIA

La sociedad cristiana asociaba el trinomio judío-riqueza-avaricia a la idea de que todos los judíos atesoraban riquezas, aunque no hicieran ostentación de ellas. El préstamo a interés y el éxito en los negocios con facilidad para ganar dinero hicieron que los cristianos los vieran con un status económico más alto que ellos, cosa que era verdad y fue motivo de envidias: una de las principales causas del antijudaísmo medieval.

La sociedad cristiana, en general, les obligó a vivir en barrios separados (juderías), con calles estrechas y sucias; por eso se creó la imagen del judío sucio, cuando en realidad tenían un nivel de higiene y limpieza corporal y urbana, superior a la cristiana.

Se les prohibió el uso de armas, por lo que no podían defenderse, teniendo que huir sin intervenir en la agresión; por eso se creó la imagen del judío cobarde, cuando en realidad la historia del Pueblo judío está lleno de intervenciones valientes y heroicas.

Seles denunció porque prestaban dinero a usura, es decir, cobraban intereses por encima del legal aprobado en cada reino, abusando de la necesidad económica de nobles, clero, concejos, corporaciones y ciudadanos. En el caso de que no pudieran hacer frente a las amortizaciones, expropiaban los avales sin tener la mínima consideración y compasión a las situaciones personales; por eso se creó la imagen del judío avaro y usurero, cuando en realidad estaban sometidos a la legislación vigente.

Poco a poco la calumnia se fue magnificando, hasta tal punto, que el estereotipo de judío rico, hipócrita, insensible, duro, falso y avaro se convirtió en un proceso de marginación paulatina[1], hasta nuestros días.

 3.- LA INFLUENCIA DE LA IGLESIA CONTRA LOS JUDÍOS

Aunque en la práctica la Iglesia conservó a los judíos, no dejó por ello de amonestarlos y castigarlos. Fue ella quien prohibió darles empleos públicos que pudiesen conferirles una autoridad sobre los cristianos; ella incitó a los reyes a tomar medidas restrictivas contra ellos; ella les impuso signos distintivos segregacionistas; les cerró en juderías y barrios separados de los cristianos para que vivieran aparte y que, con frecuencia, los judíos aceptaron e incluso buscaron para conservar su integridad personal y creencias religiosas; también se hicieron leyes contra sus libros sagrados.

La Iglesia medieval de los reinos peninsulares procuró hacer del judío el enemigo universal. El principal papel de la Iglesia consistió en combatir dogmáticamente a la religión judía y, para ello, las controversias, aunque muy numerosas, no fueron suficientes.

Veamos las principales acusaciones antijudías que, tanto la Iglesia las Coronas castellana, aragonesa y navarra, debatieron en sus concilios provinciales y diocesanos, disposiciones que influirán después en las cortes y en la legislación civil de dichos reinos

  • Los judíos veneran al demonio

  • Los judíos son culpables de deicidio

  • Los judíos rechazan a Jesús como mesías

  • Los judíos profanan las hostias eucarísticas

  • Los judíos profanan los crucifijos

  • Crímenes rituales: secuestro y crucifixión de niños cristianos: Santo dominguito de Val y el niño de la Guardia.

  • Se prohíbe para ocupar cargos públicos

  • Se prohíbe que testifiquen en causas judiciales con cristianos

  • Se prohíbe el trato con cristianos y conversos

  • Distintivos en la indumentaria judía

  • Se prohíbe para construir sinagogas

  • Se prohíbe a la iglesia que juzgue a los judíos

  • Se prohíbe leer y publicar libros ebraycos

  • Se prohíbe vivir en barrios cristianos

  • Predicaciones impuestas en las sinagogas

  • Violencia en las juderías durante semana santa

  • Los judíos tienen que guardar las fiestas cristianas

  • Los judíos obligados a pagar décimas y primicias

  • Se prohíbe que las cristianas sirvan a los judíos

  • Se prohíbe a nodrizas judías criar niños cristianos

  • Se prohíbe el matrimonio entre distintas religiones

  • Se prohíbe fornicar con miembros de otras religiones

  • Se prohíbe el concubinato fuera del matrimonio

  • Se prohíbe la sodomía entre personas del mismo sexo

  • Legislación eclesiástica para bautizar a los judíos

4.- LAS PRINCIPALES MEDIDAS CONTRA LOS JUDÍOS EN CASTILLA Y ARAGÓN

Veamos a continuación una recopilación-resumen de las principales medidas antijudías y raciales que, en diferentes épocas y momentos, fueron aprobadas contra los judíos por monarcas, cortes y diferentes órganos de poder de las Coronas de Castilla y Aragón:

  • Los judíos no pueden tener conversación con cristianos, “salvo con físico (médico) en tiempo de necesidad”.

  • Se prohíbe que ejerzan algunos oficios y profesiones, como la medicina o actividades artesanales.

  • Se prohíbe que ejerzan la actividad agraria, así como comprar tierras y campos a los cristianos; los que las tuvieran, deben venderlas en el plazo máximo de un año.

  • Los judíos están obligados a pagar el diezmo a la iglesia de todas las posesiones adquiridas a cristianos.

  • Se prohíbe hacer proselitismo a los cristianos, especialmente con sus libros sagrados, como el Talmud, que contienen injurias contra Jesucristo y la Virgen María.

  • Se prohíbe que hagan duelo rasgándose las vestiduras, la cara y rasurándose el pelo.

  • Se prohíbe que lleven vestidos de lienzo en los entierros y cantar a grandes voces por las calles en tales ocasiones.

  • Se prohíbe que los sirvientes cristianos vivan en la misma casa que sus amos judíos.

  • Se prohíbe a las nodrizas judías amamanten y críen a los niños cristianos.

  • Los judíos deben vivir en barrios separados de los cristianos, es decir, en sus juderías, que serán cerradas por la noche, durante la Semana Santa y demás fiestas cristianas para salvaguardar su seguridad e integridad de sus personas y bienes.

  • Se prohíbe que vistan con telas y vestidos lujosos. Se prohíbe que lleven adornos de oro, plata y pieles de valor, así como cendal (seda de colores), calzas bermejas y paño tinto.

  • Deben vestir con telas oscuras.

  • Los judíos deben llevar un distintivo diferenciador y segregador. En Castilla la señal o rodela era amarilla, pero a partir de 1313 será de color rojo. En la Corona de Aragón la rodela (mitad roja y mitad amarilla) cosida en el lado izquierdo del pecho y el capirote sobre la cabeza.

  • La mujer llevarán la diadema: Un tocado característico compuesto por un velo con barboquejo y un adorno redondo (rota) que descansa en el centro de la frente.

  • Se prohíbe usar nombres cristianos porque da lugar a muchos engaños y crea confusión administrativa.

  • Se prohíbe a los judíos que sean arrendadores o recaudadores de los impuestos reales. Los cristianos están supeditados a su poder y voluntad.

  • Se prohíbe ocupar cargos en la Corte o ser oficiales del rey. Estos los deben ocupar únicamente cristianos. Se trata de una petición muy reivindicada en las cortes que, como tantas otras, contrasta con la propia realidad, pues prácticamente todos los reyes se sirvieron de algunos judíos como simples consejeros. Esta medida no fue nunca puesta en práctica de un modo absoluto.

  • Los judíos no deben residir en los lugares donde se celebren cortes generales.

  • Se prohíbe a los judíos el ejercicio de la usura con intereses abusivos: Castilla del 33% y la Corona de Aragón el 20%.

  • Se les obliga a jurar según las fórmulas forales que incorporan una serie de maldiciones personales cuando testifiquen en las causas judiciales. Se permite el juramento hebreo en negocios con los cristianos.

  • Se intentó varias veces suprimir la jurisdicción civil y penal-criminal a los jueces y dirigentes judíos, sin éxito.

  • Los tribunales aljamiales hebreos pueden juzgar sólo las causas civiles y se prohíbe las criminales, que serán instruidas por los tribunales cristianos.

  • Los judíos no pueden representarse a sí mismos, ni a otros ante los tribunales.

  • Si un cristiano mata a un judío debe pagar una cuantiosa multa; pero si es judío quien mata a un cristiano, el hebreo es condenado a muerte y sus bienes confiscados.

  • Se prohíbe que los judíos ser testigos en los pleitos y causas penales entre cristianos y hebreos, pero sí pueden testificar en las civiles.

  • Pena de muerte a cualquier tipo de proselitismo religioso por parte de los judíos.

  • Se prohíbe a los judíos proferir insultos contra Dios, la Virgen y los Santos. Es obligatorio que hablen con respeto de Jesucristo, la Virgen María, los Santos y la religión cristiana.

  • Se prohíbe que sean abogados y notarios de cristianos.

  • Multa de un maravedí a los judíos que compren pescado los viernes, y a los cristianos que lo compren para un judío.

  • Los judíos no acudirán al baño público el día de Viernes Santo.

  • Se castiga con pena de muerte en la hoguera al cristiano que se convierta al judaísmo.

  • Se castiga con multas y, en ocasiones con pena de muerte, a los judíos que mantengan relaciones sexuales con cristianas o vivan en concubinato.

  • Los judíos no pueden entrar a iglesias y conventos los domingos y días festivos, ni siquiera acompañados de cristianos.

  • Los médicos (para curar) y carpinteros (para trabajar) judíos sólo pueden entrar en una iglesia o convento si van acompañados de un cristiano.

  • Se prohíbe a los judíos que circunciden a esclavos musulmanes y tártaros.

  • Los judíos no deben andar y montar caballerías por los lugares y vías de comunicación.

  • Se autoriza a los cristianos a ir a consultas médicas de judíos, pero no tomar sus medicamentos.

  • Se prohíbe leer y publicar libros ebraycos.

  • Tres días antes de las fiestas de Pascua del pan ácimo, de la Pascua de Quincuagésima, la fiesta del Año Nuevo, la del Ayuno de Yom Kipur y la de las Cabañuelas, todos los judíos deben abandonar algunos lugares y ciudades, como en Valencia y su término.

  • Se prohíbe que vivan fuera de las juderías.

  • Se prohíbe que salgan de las juderías durante los días de Semana Santa, especialmente el Jueves y el Viernes Santo, para evitar incidentes con los cristianos. Las puertas de la judería se cerrarán durante toda esa semana para salvaguardar su integridad física y sus bienes patrimoniales.

  • Al depender directamente de la autoridad de los monarcas, no pueden domiciliarse en señoríos nobiliarios o eclesiásticos, ni buscar la protección y amparo de sus Señores.

  • Se prohíbe la construcción de sinagogas sin la correspondiente licencia de los obispos.

  • La conversión de sinagogas en iglesias o capillas siempre que haya ocasión o desaparezcan las juderías.

  • Se prohíbe leer y publicar libros ebraycos.

  • Tres días antes de las fiestas de Pascua del pan ácimo, de la Pascua de Quincuagésima, la fiesta del Año Nuevo, la del Ayuno de Yom Kipur y la de las Cabañuelas, todos los judíos deben abandonar algunos lugares y ciudades, como en Valencia y su término.

  • Se prohíbe que vivan fuera de las juderías.

  • Se prohíbe que trabajen los domingos y fiestas cristianas mandadas guardar por la Iglesia.

  • Se prohíbe que salgan de las juderías durante los días de Semana Santa, especialmente el Jueves y el Viernes Santo, para evitar incidentes con los cristianos. Las puertas de la judería se cerrarán durante toda esa semana para salvaguardar su integridad física y sus bienes patrimoniales.

  • Al depender directamente de la autoridad de los monarcas, no pueden domiciliarse en señoríos nobiliarios o eclesiásticos, ni buscar la protección y amparo de sus Señores.

  • La conversión de sinagogas en iglesias o capillas siempre que haya ocasión o se desaparezcan las juderías por la conversión total o parcial de sus miembros.

Judíos y cristianos han seguido el camino de prejuicios, desconocimientos, odio y sangre, con vencedor y vencido durante siglos. Ambas comunidades han estado a la greña en el pasado y ha ganado siempre el más fuerte. Pero sería tonto preguntarnos quién tiró la primera piedra o quién hizo más daño. No debemos engendrar más odio y protagonizar más sufrimiento como signos de muerte. Ante unos y otros debemos superar esta historia que nos llena de vergüenza, con la esperanza de que nos enseñe la forma de comportarnos en el futuro, aprender del pasado para entendernos mejor en el futuro. Es preferible olvidar el pasado y edificar el futuro sobre bases más firmes y humanas.

Judíos y cristianos debemos unirnos en el amor y respeto mutuo. Unos y otros hemos sido perseguidores y perseguidos, ofensores y ofendidos; por ello, se impone el perdón que tanto anuncian los libros sagrados.

Isaac Jules ha escrito que el antijudaísmo de los cristianos y el anticristianismo de los judíos son igualmente ofensivos para Dios[2]. También se pregunta: Entre la boca que ultraja y la mano que hiere, ¿Quién es más responsable?

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[1] SUÁREZ BILBAO, F.; Op. Cit. “Cristianos contra judíos y conversos”, p. 449.

[2] JULES, I.; “Génese de l’antisemitisme, essai historique”, París, 1956, p. 53.

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