
BOLETÍN PERIÓDICO de distribución sin
cargo por correo electrónico
No 7 / Noviembre 2002
Creación y Dirección:
Arq. Luis León
Asesores de Dirección:
Sr. José Mantel , Dr.Nisin Mayo y Dr.Santó Efendi (desde EEUU)
Escriben en este número:
Moisés Hassón Camhi (Chile), Beatriz Masliah,
Dr Santó Mayo (EEUU), Prof.Andrés Lascorz ( España)
José Mantel, Nissin Mayo y Luis León
Declarado de “Interés Cultural”
por el Departamento de la AMIA
( Asoc. Mutual Israelita Argentina )
Editorial
Fue muy gratificante recibir tantos correos agradeciendo el envío del Boletín, varios sugiriéndonos temas para publicar y alguno proponiendo hacer un cierre del primer año de existencia de SERFARaires con un encuentro en Buenos Aires, para “vernos las caras”. Nos pareció una buena idea y aceptamos organizarlo. Con ciertos lectores ya nos hemos visto en eventos, entrevistas de información, encuentros de intercambio y agradecimos su colaboración con material y documentación de utilidad para nuestras investigaciones. Con ellos nos reencontraremos y con los demás nos “veremos las caras” por primera vez como sugieren. Para los que nos siguen mes a mes desde lejos, en el interior del país, en países de América o los fieles lectores de Europa e Israel, les contaremos, publicaremos fotos del encuentro y brindaremos con ustedes a la distancia abriendo nuestro corazón y agradeciendo formen este puente de ida y vuelta que es SEFARaires con vuestro apoyo.
Por otra parte en este número se incluyen trabajos de dos nuevos colaboradores: el Prof. Andrés Lascorz de España y el Sr. Moisés Hassón Camhi de Chile que nos enviaron sendos artículos especialmente para SEFARAIRES.
Seguimos por lo tanto adelante, y hasta el próximo Boletín.
Luis N. León
Nochada de amigos de SEFARairesNo lo deshes para más adelantre. Ven kon mozotros a kantar, komer, bever i a ienar el korazón de gozo djuntos en el pranso del muevo magazine djidió de la Argentina JUEVES 5 de Diciembre de 2002 |
CONGRESO SEFARADÍ DE BARCELONA
por Luis León
En la ciudad de Barcelona, hace menos de dos semanas se cerró el primer congreso internacional Sefarad desde el año 1932 (1). Su presidente Giaco Ventura, demostró su entusiasmo a través de las declaraciones que nos llegaron, donde manifiesta que “representa un acontecimiento internacional extraordinario”. Concurrieron para debatir, especialistas de diferentes países del mundo, y pidieron la restitución de la nacionalidad española. Pienso que debe entenderse este último punto como un hecho simbólico más que la solicitud para obtener medidas reales, casi imposibles de implementar en la práctica.
Los organizadores estiman en cuatro millones y medio los judíos sefaradíes afincados en los cinco continentes, afirmándose que mantienen “milagrosamente” vivo el judeo-español. Es así en un sentido, ya que en las diferentes comunidades hay pequeños núcleos que tratan con esfuerzo de realizar actividades dirigidas a rescatar y conservar este tesoro lingüístico que representa el djudesmo, pero hay que decir que solamente se trata de reducidos grupos e instituciones que hacen su esfuerzo, y que la última generación que lo hablaba en muchísimas comunidades, ya no está con nosotros y sus hijos recuerdan con nostalgia un limitado repertorio de costumbres y expresiones que despiertan en contadas ocasiones. Por lo tanto para muchos es difícil aceptar como real las entusiastas palabras del Sr. Giaco Ventura, diciendo “esos cuatro millones y medio de “embajadores están muy bien organizados en el mundo a través de federaciones y comunidades sefardíes, lo que permitirá desarrollar proyectos socioculturales y económicos de gran calado”. No es que dichas instituciones no existan y no haya dirigentes y estudiosos trabajando, sino que no saben o no tienen la forma de convocar a una cantidad mínimamente representativa de individuos imprescindibles para llevar adelante en forma optimista cualquier programa serio de recuperación cultural.
Creo no obstante y a pesar de las críticas que recogió hasta el momento en varios sectores, este Congreso fue positivo, como han sido otros encuentros que a pesar de no ser oficialmente denominados mundiales, reunieron a valiosos estudiosos de la lengua y la cultura sefaradí de diferentes países (ver en Sefaraires anterior: Congreso Judeo-español/ladino lengua y cultura en París), donde se debatieron formas concretas de conservar, recobrar y desarrollar la enseñanza y práctica de la lengua judeo-española.
Desde lejos, se ve en España el esfuerzo de diferentes sectores tratando de recobrar la herencia sefaradí, emprendiendo reconstrucciones de antiguos asentamientos judíos, recobrando viejos documentos, pero en otros sitios distantes, donde realmente se encuentran aún numerosos asentamientos de judíos descendientes de los expulsados de la península, se carece mayormente de los medios necesarios para trabajar en la recuperación de un patrimonio también muy valioso. Es nuestro caso, el Río de la Plata, donde llegó en el siglo pasado, un numerosísimo contingente desde diferentes regiones del ex Imperio Otomano. Así se afincaron en diferentes sitios, sefaradíes de Esmirna, de Estambul, Salónica, Rodas, etc., que trajeron casi intacta su cultura y su lengua. Dicha generación ya no vive, y sus hijos, conservan en mucho menor medida memoria de esos valores, y su paulatina integración a la vida en Argentina, les ha hecho guardar los conocimientos a rincones de su memoria, y sólo salen a la luz en reuniones esporádicas con presencia de otros descendientes de su misma comunidad.
De esa manera, por ejemplo en Buenos Aires, pueden aún encontrarse en el recuerdo de esa gente, valiosos testimonios de la inmigración, de sus vivencias en los primeros años de comunidad trasplantada de una ciudad turca a un barrio porteño, la lengua que hablaban, y los términos y expresiones que por su importancia, el tiempo los preservó. Sin embargo salvo trabajos individuales, cito como dos ejemplos a la Profesora Eleonora Noga Alberti que recopila y estudia desde hace muchos años, realizando valiosos registros sonoros de las canciones tradicionales que la comunidad mantenía vivas, o a Hélène Gutkowski con su esforzado trabajo plasmado en un gran libro (2), son escasos los emprendimientos que llegaron a la luz, destinados a recobrar la memoria de estas comunidades en el país. Más humildemente y casi como un desafío personal, he emprendido la tarea de entrevistar a algunos miembros de la comunidad de habla judeo-española de Buenos Aires, que con prodigiosa memoria y generosa actitud, permiten que grabemos sonido e imágenes de su testimonio, preguntándoles por las casas que habitaron, las costumbres de sus padres traídas a través del Océano, su ligazón con la religión, los comportamientos en el seno de la familia, etc., emprendimiento encarado, junto al Sr Mantel y el Dr. Mayo. Hago los registros visuales con una cámara de video familiar y un grabador de mano, y la total ausencia de medios materiales genuinos para encarar el trabajo, hacen muy difícil su futuro procesamiento. Por eso, creé SEFARAIRES como medio para hacer conocer parte de estos testimonios, entregándolos mensualmente para que sean compartidos por la mayor cantidad de lectores de Argentina y el exterior al que pueda llegar el Boletín.
Por lo tanto, volviendo al Congreso de Barcelona, sería muy adecuado que al finalizar el evento, Giaco Ventura como presidente de la fundación organizadora, trate de verificar cuantos de los cuatro millones y medio de sefaradíes son verdaderamente ”embajadores de la cultura y la lengua”, y procure ordenar lo necesario para destinar los esfuerzos y recursos del Instituto de Cooperación Internacional Sefardí (en formación), para financiar trabajos en diferentes lugares de América, que tratan de recobrar la memoria y las huellas de los sefaradíes de hoy, y a reconstruir en lo posible sus periplos, el arraigo y posterior emigración de las ciudades del imperio Otomano y otras regiones que les dieron abrigo a partir de su expulsión de España en 1492.
(1) El primer congreso se realizó en ese año en la ciudad de Viena / (2) Hélène Gutkowki, Erase una vez… Sefarad, Editorial Lumen, Buenos Aires
CRISTÓBAL COLÓN 1492 – 2002
por Santó Efendi
(desde Maryland, USA, para SEFARaires)
Luego de 510 años de haber descubierto América y pese a la enorme bibliografía existente sobre el tema, aún no tenemos ideas claras sobre la verdadera personalidad de don Cristóbal. Posiblemente haya todavía intereses creados para que este lamentable hecho persista. La historia del descubrimiento de América, que aprendimos en la escuela en los años de nuestra infancia y juventud, sólo tiene unos pocos elementos de verdad que podrían ser rescatables. Nuevos estudios están indicando la gran complejidad de la trama histórica que ha llegado a duplicar la figura del Almirante, para encubrir su verdadera personalidad y origen.
Según David E. Sarfaty de los EEUU, un estudioso de la historia del descubrimiento de América en proceso de preparar un nuevo libro sobre el tema, el Almirante del Mar Océano y Cristóforo Colombo son dos personajes completamente distintos. El primero es nuestro don Cristóbal Colom, nacido en Mallorca en 1436, de extracción judía, hijo de conversos. El otro, Cristoforo Colombo, es un personaje ficticio, supuestamente nacido en Génova en 1451 y de extracción católica. Colom es el apellido original perteneciente a numerosas familias judías de Mallorca. Pasó a ser Colón para el mundo de Castilla.
En primer término, a Fernando de Aragón y a Isabel de Castilla, a la Inquisición y a la Iglesia en general, no pudo haberles caído bien admitir que nuestro hijo de conversos, don Cristóbal, fuera el Almirante capaz de conquistar para España el nuevo mundo. Además, Fernando no podía perdonarle el haber nacido en Catalunya y haber luchado contra su padre Juan II en la insurrección catalana de 1462. Luego de muchas gestiones fracasadas en España para obtener financiación para su proyecto de armar una flotilla expedicionaria, don Cristóbal prueba fortuna en Portugal donde reside por largos años y toma contacto con navegantes y cartógrafos como el judío don Abraham Zacuto de quien obtiene valiosísima información sobre las cartas del Atlántico.
Al cabo de largas y penosas gestiones ante la Corte de Portugal, se convence de la imposibilidad de conseguir financiación para su empresa en Portugal, ve la necesidad de volver a Castilla y probar allí otra vez su fortuna. Luego de muchos esfuerzos, consigue apoyo monetario de amigos y particularmente de su protector, el converso Luis de Santángel, Consejero de Valencia. Finalmente, obtiene el consenso real formalizado el 17 de abril de 1492, concediéndole el título de Almirante del Mar Océano y acordándole todos los derechos que solicitó sobre la expedición y sus posibles conquistas.
El 3 de agosto de 1492 sale a la mar en el barco insignia “Marigalante”, rebautizado “Santa María”, de 36 metros de eslora y dos carabelas, “Pinta” y “Niña” de 15 metros de eslora.
En 1992, con motivo del quinto centenario de este histórico viaje, llegaron al puerto de Baltimore, Maryland, la réplica de estas tres embarcaciones. Personalmente tuve el privilegio de subir a ellas para verlas por dentro. Recuerdo mi sensación y asombro al imaginar cómo esos marineros cruzaron el Atlántico en semejantes cáscaras impulsadas solamente por el viento.
Hay muy pocos manuscritos y notas marginales de don Cristóbal que han llegado hasta nuestros días. Lamentablemente, el cuaderno de bitácora del Almirante nunca llegó a nosotros. Sólo existe una copia del mismo realizada por Bartolomé de Las Casas. Pero quedan unas pocas de sus cartas dirigidas a su hijo Diego. En la parte superior izquierda de cada carta hay un símbolo extraño que en la década de 1930 fue interpretado por Maurice David, un estudioso de los EEUU, como las letras hebreas bet y hei, iniciales que significan «Baruj Ashem» (1).
En otra carta dirigida en 1481 a Diego de Deza, preceptor del príncipe Juan, escribe: “Pónganme el nombre que quieran, que al fin David, rey muy sabio, guardó ovejas y después fue hecho rey de Jerusalén: yo soy siervo de aquel mismo Señor que puso a David en ese estado” (2).
¡¡El pícaro de don Cristóbal tenía también sus secretitos !!
- Del hebreo, “bendito sea Su nombre” Simon Wiesenthal, Operación Nuevo Mundo, Aymá Editora, Barcelona, Abril de 1976, pg 116.
- Ibid pg 103.
DJUDESMO / DJUDESMO / DJUDESMO / DJUDESMO / DJUDESMO / DJUDESMO / DJUDESMO
Expresiones en momentos nerviosos
por Luis León
Ordenando series de términos correlacionados entre si por un contexto, es decir dentro de una misma situación, agrupé los referidos a situaciones violentas donde hay personajes nerviosos, enojados.
Birra es un enojo, acompañado de demostraciones y llantos, frecuente entre los niños de poca edad. Cuando el menor tiene mal comportamiento se dice que es baranidá.
Cuando el enojo no es grande se trata de un cas, que es un estado de nervios momentáneo.
Si existe una situación de dolor importante, o cuando cierta persona tiene el hábito de llorar con expresiones exageradas se dice enguaiar, donde se exterioriza y dramatiza la tristeza o el dolor, de allí surgen las enguaiaderas de velorios, y cuando es sólo apariencia se dice que está haciendo jadras (aspamentos).
Para calificar a una persona de loca o que está mal de la cabeza se emplean diversos términos de acuerdo al tipo y características del alterado:
Charpeado (significa descompuesto o un mecanismo que no funciona bien, empleado por extensión en determinadas situaciones con las personas).
Son sinónimos del anterior dilí, y lulí o paracatiní (ambos provenientes del griego).
Cuando es referido a un sujeto de carácter irritable, el término usual es acsí, significa literalmente nervioso.
También es empleada la palabra kafrakán, para quien se enoja a menudo, es decir que kafra con frecuencia. Otro sinónimo con el mismo sentido es lera.
Cuando alguien está medio trastornado, y le sobrevienen “locuras”, se dice que tiene damares.
Para nombrar el manicomio se emplea el término timaraná (aplicado en el refrán lokos y bovos a la timaraná.
Cuando es necesario expresar que a alguien lo tienen mal con sus “locuras”, se emplean diferentes expresiones :
Tomar el meóio (aturdir o enloquecer, literalmente: “tomar el meollo”)
Kitar el ver i el uir (aturdir los sentidos, literalmente: “quitar el ver y el oír”)
Shashear (equivalente a las anteriores, término empleado frecuentemente en la expresión ia lo shasheó el huerco (el diablo), cuando alguien realiza una acción indebida.
Está dando i matando (referida a quien se pone de un estado de ánimo insoportable, está alterado, o excesivamente nervioso), y si uno se enfrenta puede topar la belá (encontrarse con problemas).
Y en eso de las broncas, cuando se llegaba a las manos, se producían acciones de diferente calibre como las siguientes:
Shamar (cachetada). Cuando se pegaba el shamar en la cara solía decirse le dió un shamar entre mushos y kara.
Jaftoná es una paliza
Dada es una palmada suave, pero una mala dada representa si una palmada con violencia, que puede producir dolor o daño.
Cuando el enojado se calma se dice: iá le amajó el cas (ya le atenuó la bronca). No obstante ya se hizo sejorá (malasangre).
A veces se hacía una vishita (visita) a un amigo solamente para desbafarse (descargarse) de una mala situación por la que se estaba pasando, si el visitante reiteraba obsesivamente la narración de la situación, se decía que estaba en neo neo sobre la cosa, es decir repetitivamente.
Se podía también estar enkianado (con enquina), o con actitud de resentimiento.
CUENTOS Y POEMAS / CUENTOS Y POEMAS / CUENTOS Y POEMAS / CUENTOS Y POEMAS
La demanda del Rei
Las masiot eran narraciones, destinadas a enseñar a meldar (1) de forma amena. Este es un antiguo recurso oriental tomado por la literatura judía con fines de moralizar. Provienen del Meam Loez, la enciclopedia popular del sefardismo, anteriores a la cuentística medieval de occidente, y mantienen la tradición de los midrashim ilustrando pasajes del Pentateuco. El siguiente es uno de estos cuentos, que a los efectos de identificarlo le hemos puesto el nombre de La demanda del Rei.
A un djidió muy riko y afanado en todas las civdades de la región, el Rei le demandó kuanto era su cavdal. El ombre le disho:
- Asivivas tú, ke no tengo más ke tanta suma.
Al Rei se le dimudó la kara, y le disho:
- ¿ Kómo tienes animo de djurar por mi vida en falso, siendo ke el kavdal ke tu dizes es muncho menos ke lo ke todos sabemos ke tienes. Ió tengo avizo de todo, de kuanto tiene i no tiene kada uno.
El djidió le respondió entonces:
- Sabrás tú mi señor, ke ió te respondí asegún tu demanda. Mi kavdal es esa suma i no otra, porke es la moneda ke ió di komo sedaká (2) entre los proves (3) de la civdá. El resto, puede ke me lo roven, se keme con el fuego, o se me piedra, ama la ke di a los proves, esas siempre están.
Al Rei le gustó muncho una respuesta tan djusta, porke nadie tene siguro más kavdal ke el ke gasta en azer misvot y sedaká
POEMA El pasajeroPor Beatriz Mazliah (*) Nada traigas De mi Sólo los fuegos Nada traigas a mi. (*) Beatriz Masliah es poetisa y escultora. Tiene varios libros publicados en castellano, entre los cuales están: Rituales, Del Mar Dulce, Respuesta al Vértigo. Es autora de poemas en judeo-español, y entre sus trabajos se encuentra Solo kon verte ´stó cumplida, editado como “carpeta de poemas”. |
HISTORIA y TRADICIONES / HISTORIA y TRADICIONES / HISTORIA y TRADICIONES
LA KVURÁ DE JUAN BONANAT
(herético condenado en Monzón, en 1491)z’’l
por el Prof. F. Andrés Lascorz (*) (desde España)
Del examen de los documentos referentes a las comunidades que a finales del siglo XV, convivían en Monzón (Huesca), podemos concluir que las relaciones entre conversos y judíos eran muy fraternas, y eso sucedía en un mundo tenebroso, vigilado por la todopoderosa Inquisición.
Para este tipo de converso, que frecuentaba el trato con los que permanecían fieles a la Ley de Moisés, la vida estaba plagada de contradicciones, temores y añoranzas.
El documento que sigue nos da una idea de la tragedia que pudo suponer, para Juan Bonanat, converso residente en Monzón, imaginarse que tras su fallecimiento sería enterrado en el cementerio cristiano.
“En Monzón se habló de la posibilidad de que el cuerpo del converso Juan Bonanat, no estuviera en el ataúd enterrado en San Francisco. La murmuración partía de lo manifestado por Bernardo Serra, que lo había oído comentar a Domingo de Castro de Binéfar, que a su vez lo había oido decir. Bernardo explicó que al oirlo quedó maravillado, y que lo decía por descargo de su conciencia y porque podía ser verdad, ya que ni a Juan Bonanat, ni a los de su casa los consideraba buenos cristianos, pues todos los domingos su casa estaba llena de judíos y judías, y tenía primos hermanos judíos, como Astruch Alpaperry y otros, que vivían en la judería de Monzón”.
En la tradición judía, la sepultura expresa el respeto al difunto. Tras el fallecimiento se deposita el cuerpo sobre el suelo, cubierto por una sábana. Se acostumbra velarlo recitando salmos hasta su sepultura. Antes de la sepultura se purifica el cuerpo mediante el lavado ritual. En Monzón existía una sociedad comunitaria, la de los cabarim, que se ocupaban de las sepulturas; la participación en la misma era fuente de orgullo, y se la consideraba una honorable acción de ayuda al prójimo.
En 1492 no todos los judíos de Monzón que escogieron el exilio lo hicieron por mar, algunos (74 familias) atravesaron los Pirineos buscando la protección de Charles VIII, nos han llegado algunos nombres:
- Matzolto
- Salomon Manafem
- Senton Avin Caleya
- Abram Benfulo
- Ffahim Jacob
- Jucef Almosnino
- Jamilla
Es curioso que entre los líderes de la comunidad de Monzón aparezca un Paperri, ¿ es éste Paperri, Astruch Alpaperry?, sea o no sea el mismo, algunos Alpaperry de Monzón tomaron el camino del exilio en 1492.
(*) Nacido en Monzón (Aragón), el autor es profesor y administrador económico del Institut d´Ensenyament Secundari Doménech i Montaner de Reus y del Programa de Informática Educativa. Se especializa en filología hebrea y escribió artículos para importantes publicaciones entre ellas importantes revistas de cultura sefaradí. En mayo de 2001, presentó su libro sobre la comunidad judía de Monzón en la Feria Internacional de Libro de Jerusalém.
El Apellido SARFATI – Historia y Personajes
por Moisés Hassón Camhi (desde Chile)
Los sefaradíes hemos utilizado apellidos desde hace muchos siglos, siendo ello una parte importante de nuestra herencia de España. Ya en la España de antes de la expulsión los apellidos eran de uso corriente, y muchos pueden ser rastreados genealógicamente desde el siglo XV o XIV hasta el día de hoy, aún cuando ello no sea necesariamente una tarea fácil. Uno de esos apellidos es SARFATI. Su origen es muy claro: viene del hebreo, y en su forma más primitiva era HA-ZARFATI, es decir, el Francés o sea el que viene de Francia.
Se lo puede hallar esparcido por prácticamente todo el mundo. Existe una leyenda que atribuye la aparición del apellido en España con la llegada de algunas hijas del famoso rabino y sabio francés Rashi (1100-1171), con sus familias después de la expulsión de los judíos de Francia el año 1306.
Una de las primeras expresiones escritas del apellido la podemos hallar en una Biblia editada en la ciudad de Cervera, en Lérida España, el año 1299, escrita en Hebreo. Esa Biblia fue “iluminada” (es decir ilustrada con dibujos) por Joseph Ha-Zarfati, mientras el copista (es decir quién escribió los textos) fue Samuel ben Abraham ibn Nathan. Sabemos con certeza el nombre y apellido porque en el último folio de la Biblia escribió: “Yo, Joseph Ha-Zarfati, dibujé y pinté este libro” .
Dada la costumbre española de documentar la mayor parte de las actividades, y en lo posible registrarlas ante notario, es posible hoy día obtener los nombres y apellidos de muchos judíos en la España de antes de la expulsión. Así se conoce de un libro, editado en España, Inventario Cronológico de Documentos – Judíos de Toledo, donde aparecen citados varios judíos con este apellido de la ciudad de Toledo. En noviembre de 1436 aparece Mayr Sarfati, quién aparentemente ofició de traductor (‘sacó traslados de la obligación de los originales judiegos’ dice el texto). Posteriormente el 17 de enero de 1441 se indican a ‘doña Clara mujer que fue de don Mayr Sarfatí y que el ya indicado Mayr Sarfati era hijo de ‘Sento Sarfati’. En 1449 y hasta 1485 hay otros dos más Abraen (también como Abrahem en documentos posteriores) y Heli Sarfati.
En el mismo texto se cita un proceso de la Inquisición contra Alfonso Nuñez de Sevilla, vecino de Ocaña, sentenciado en 1498. En el proceso se mencionan un grupo de Judíos de Ocaña como ‘enemigos sospechosos de enemistad’, y entre ellos ‘Jaco y Salamon Sarfati, sastres’.
Aproximadamente en el año 1454 encontramos otro Sarfati histórico, el rabino Isaac Zarfati, líder de la comunidad de Edirne en el Imperio Otomano. El fue el autor de una carta donde invita a los Judíos perseguidos en España y otras tierras de Europa a establecerse en el Imperio Otomano.
Después de la expulsión de España un grupo importante de judíos se establecen en Marruecos, y entre ellos una familia que creó una larga tradición rabínica la cual comenzó con Isaac Hasarfaty , rabino que ofició en España en el siglo XV. Su hijo Vidal Hasarfaty fue uno de los líderes entre los expulsados que se establecieron en la ciudad de Fez. Un descendiente homónimo del anterior Vidal Hasarfaty (1540-1620) fue un célebre gran rabino en Fez, siendo autor de varios libros sobre temas religiosos, y conocido entre los habitantes de la ciudad como Señor. Otro de los descendientes fue Abner Hasarfaty (1827-1885) tal vez el más famoso de los rabinos de la familia. Escribió una historia de los judíos en Fez, favoreció la instalación de una escuela de la Alliance Israelite Universelle en la ciudad, y por su sabiduría adquirió un gran prestigio entre todos los Judíos de Marruecos.
Otros de los expulsados de España se establecen en las tierras del Imperio Otomano. Así en el pueblo de Haskoy, localidad ubicada en Turquía, existe hasta el día un cementerio judío que comenzó a funcionar el año 1582. La investigadora Mina Rozen realizó hace unos años un estudio sobre las 22.000 lápidas que allí existen, y en su inventario aparecen varias tumbas con el apellido Zarfati especialmente del siglo XVII (1600’s).
Con los procesos migratorios de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, el apellido se repartió desde el Imperio Otomano hacia el resto del mundo especialmente América del Norte y del Sur.
A los EEUU, especialmente a la ciudad de New York, llegaron muchos Sarfati, y la mayoría de ellos se estableció en la ciudad. Conocemos una lista de fallecimientos de personas con este apellido en la ciudad entre 1916 y 1965 que incluye un total de 82 personas (entre ellas a Reyna Sarfatty quién falleció en 1954 a la venerable edad de 100 años).
En Argentina, y hasta 1926, ingresaron 9 personas con apellido Sarfati/Sarfatti/Sarfatis. Ellas son: Illia, Rafael, Reina, Salomon, Sarah y sus dos hijos Isaya y Ester, Rafael y Bohor. Todos indican como nacionalidad la Otomana, excepto los dos más recientes que indican Turca y Arabe, todo lo cual ratifica la distribución del apellido por las tierras del antiguo Imperio Otomano.
En Chile sabemos de varias familias que incluyeron apellidos Sarfati entre sus primeros integrantes en el país. Citemos algunos: David Mois Sarfati, quién llegó a Temuco desde Monastir. También los hermanos Daniel y Abraham Testa Sarfati originarios de Monastir. Otra familia estaba compuesta por Ernesta Sarfati y Mahir Hasson quienes venían desde la ciudad griega de Florina y llegaron a Santiago en 1928. Terminada la Segunda Guerra Mundial llegó el hermano de Ernesta, Abraham Sarfatis y familia.
Dadas todas las transiciones lingüísticas, y los cambios de país en país, el apellido puede encontrársele hoy día -entre otras formas- como: Sarfati, Sarfaty, Sarfatti, Sarfatty, Sarefati, Zarfati, Sarfatis, Serfati y Safaty.
Aragón Espacio SefaradLa Diputación Provincial de Zaragoza, se ha propuesto el objetivo de rescatar las antiguas aljamas judías en un proyecto denominado Aragón Espacio Sefarad, reconstruyendo los espacios donde vivieron hace más de quinientos años los judíos. Creando una señalización del sitio, centros de interpretación y editando guías sobre la historia de cada localidad. Quiere ser un proyecto cultural destinado a recuperar el legado histórico de los judíos aragoneses, como parte de la comunidad total. Considerándose el corazón de Sefarad, hay contabilizadas poco menos de cien juderías, y algunas en buen estado de conservación, sin necesidad de haber sido restauradas. Además el director de Aragón- Espacio Sefarad, afirma que esto promoverá una corriente turística cultural, que redundará en la recuperación de todas las juderías que allí se encuentran, juntando de este modo, el pasado judío con el patrimonio románico y mudejar que posee. En el Palacio Sástago se realizó hace poco más de dos semanas, una gran exposición sobre el legado judío en Aragón, en el marco del mencionado proyecto. Así tras meses de investigación se trajeron a la luz antiguas piezas del pasado, documentos inéditos y lápidas sepulcrales. Allí dentro, se reconstruyó el espacio de una judería medieval réplica de antiguos barrios sefaradíes aragoneses existentes, como sinagogas de Hijar y Calatayud, los baños de Zaragoza y el arco de acceso al barrio judío de Almonacid de la Sierra, permitiendo al visitante imaginar la vida cotidiana y los trabajos de la época estudiada. También se contará con un libro en que se compilarán los linajes de judíos conversos, y se informa sobre las diversas regiones o zonas de la diáspora donde fueron a afincarse los judíos expulsados en 1492. Se puede hacer una visita virtual en Internet: http://aragonjudio.dpz.es. Además se ha armado un gran archivo fotográfico de tomas obtenidas en un recorrido exhaustivo por los sitios históricos, y que junto a las conferencias y conciertos de música sefaradí de diversas regiones complementan este evento cultural de enorme importancia para la recuperación de parte de la historia judeo-española. L.L. |
De djidiós y compadritos (1)
por José Mantel
El 31 de diciembre del 2000, después de más de 90 años abierto, en Av. Corrientes al 5500 cerró para siempre sus puertas el bar La Pura. En los noventa había una mesa ocupada todas las mañanas, por quizá el último grupo de djidiós de Izmir. Ese sitio, constituía un imán para todos los izmirlíes de su generación deseoso de intercambiar sus historias.
Se solía encontrar a los habitués, Nahmías, Artalef, Navarro. Se podía ver de vez en cuando llegar a Yaco “el Sastre”, de la mano de alguna de sus hijas, cuando ya enfermo echaba de menos esas reuniones. Estos venerables ancianos que son ya un pedazo de historia, fueron los que legaron los recuerdos que en parte vuelco en este artículo.
En Izmir, el djidió se mostraba como pacífico y componedor. En medio del encono manifiesto de otras colectividades entre si, como los griegos y turcos, de tal modo que llevó a crear la expresión “del turco para el grego”, para manifestar en forma de refrán el enfrentamiento crudo entre personas.
En la expresión:“koza ke no mos hinche”(2), se resumen por otro lado, el deseo de mantenerse al margen de los conflictos, actitud que no pasaba desapercibida y que merecía esta observación crítica por parte de los turcos: “Los judíos tienen en un bolsillo la fez (en referencia a la población turca) y en el otro el sombrero (simbolizando los griegos), y se ponen el que les conviene en el momento”.
De cualquier manera todas estas precauciones no alcanzaban para evitar fricciones. En las festividades de Pésaj y Rosh Hashaná, cuando nuestros mancebos se ponían sus mejores galas, eran provocados por patotas y es aquí que aparece el leimotiv de esta nota.
Entre los djidiós, los guapos que ponían el cuerpo trenzándose en duras batallas en las que lastimaban y eran lastimados, gozaban del más alto prestigio y admiración de todos sus compañeros.
Más de medio siglo después, cuando me contaban estas historias, se notaba en la voz de los informantes, la emoción que les producía recordar estos actos de arrojo y valentía de los que ellos habían sido testigos. Aún venerable era aquel que en alguna trifulca se cobraba una vida. No dejaba de causarme asombro el descubrir en el rostro de esos ancianos, no la mueca de espanto sino una expresión de admiración ante esos recuerdos.
Ese culto al coraje nos remite a Jorge Luis Borges, , a personajes de sus cuentos y poesías, y él mismo interrogándose si será valiente.
El fatalismo del protagonista de “El Sur”(3) aceptando el destino al levantar el cuchillo para el duelo en el que va a perder la vida, y casualmente o no, a este remoto Buenos Aires, y más precisamente al barrio de Villa Crespo, vinieron de Izmir los guapos y los que no lo eran, pero aquí “taitas orilleros” (4) ya estaban en decadencia.
El personaje emblemático de un malevo, “el Títere” que protagoniza el sainete de Vacarezza “Maldonado” y al que Borges le dedica una copla, Enrique Cadícamo le escribe un poema en el que narra el enfrentamiento con otro guapo “el Maceta”, y lo ubica en 1907. Por su parte Tagle Lara en su tango dedicado a Villa Crespo escrito en la década del veinte, dice:
“ ya no sos el Villa Crespo de otros tiempos
cuando el Títere, Olegario, Pata ´e Palo y Almanzor
te bordaron de delitos un pañuelo,
que hoy un pueblo de judíos
te ha arrancado sin temor”.
Como se ve hay una asincronía entre el auge del malevaje local y la llegada de los djidiós al barrio. Debe ser por eso, y es una conclusión puramente especulativa, que no tenemos noticias de ningún enfrentamiento importante entre los que estaban y los que venían.
Por supuesto que hubo escándalos en el Bar Izmir en los que tuvo que intervenir la policía, pero era entre paisanos y las garrafas de rakí (5) les tomaba el meoio (6) , pero es otra historia.
(1) De judíos y guapos (en Argentina, término para llamar a los personajes peleadores decidios a enfrentar a cualquiera) / (2) que sea una cosa que no nos importe / (3 )Cuento de Jorge L. Borges incluido en el libro Ficciones (Edit. Emecé) / (4 ) personajes del bajo fondo, de los barrios marginales a la ciudad / (5) (del turco)anís seco típico / (6) (esp.) meollo, la cabeza.
Entrevista a Coco Donio, un jugador djidió de Hockeypor Nissin Mayo El Villa Crespo sefaradí de hace años, no sólo tuvo cultores de la tradición y las costumbres, sino que también tuvo destacados deportistas. Un ejemplo de ello fue Salomón Donio, más conocido por Coco, con quien tuvimos una interesante charla. El y su familia eran muy apreciados en Villa Crespo. Sus padres, que se casaron en la Argentina, habían llegado de Esmirna, Turquía, alrededor del año 1922. CD Yo comienzo a jugar hockey sobre césped (deporte amateur, que hoy se juega sobre una alfombra que se asemeja al césped) cuando tenía 14 años. Jugaba para el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA). A los 16 años ya jugaba en primera. En 1950 pasé al Club Banco Provincia de Buenos Aires ( en Vicente López) con gente que había pertenecido a los clubes GEBA, Municipalidad y San Fernando. Ahí formamos el equipo de hockey del Banco Provincia”. NM ¿Como judío, te sentías discriminado? CD Estuve 30 años en el ambiente deportivo y nunca sentí discriminación , sabiendo todos que era judío. Siempre, en todo momento, me trataban con respeto y mucho afecto. Tanto en GEBA, como en Banco Provincia, jugaban muchachos judíos. Me acuerdo de José Abuaf, de vos, de tu hermano Bención, de Isaquito Telias, de Jorge Miller, de “Pomada”. Además, en mi época se destacaron deportistas judíos en lucha, voley y recuerdo ahora al boxeador Donoso, sefaradí, que tuvo mucho éxito profesional. Y nadie sentía animosidad ni diferencia en el trato por su condición judía. NM ¿Vos integraste la selección argentina de hockey, no? CD Sí, cuando tenía 23 años. Fue algo muy lindo, gratificante, que me llenó de orgullo. Fue un honor representar a la Argentina y siempre lo recuerdo con gran emoción. NM ¿Tu actividad deportiva y social, en un medio mayoritariamente no judío, te alejó de la colectividad ? CD De ninguna manera. Nunca olvidé mi pertenencia. Fui y soy socio de la Comunidad de Camargo y concurría al Templo, especialmente en vida de mi papá, Samuel. Él y mi tío Jacobo, tenían una hermosa voz y cantaban en él algunas canciones, especialmente en Kipur (día del ayuno). Mis hijos hicieron la primaria en la Escuela Tarbut. Mis nietos se reparten entre la misma Escuela, el Wolfsohn y la Ort. Con mi familia hacemos los viernes el cabalat shabat. NM ¿En qué posición jugabas en la cancha? CD Jugaba en la izquierda, usando la zurda. NM ¿Eras un jugador destacado? CD No creo, pero mis compañeros decían que era bueno, seguro por el afecto que me tienen. NM Y yo, que lo veía jugar habitualmente, testimonio que Coco Donio era un jugador ágil, veloz, habilidoso. Partía desde muy atrás, eliminaba uno a uno a los contrincantes, para enfrentar finalmente al arquero y hacerle el gol. Por eso lo considero un jugador excepcional. |
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