Notas zamoranas con aromas sefardíes

Jambrina y Madrid interpretan varios temas locales con matices hebreos en el congreso que arranca mañana sobre esta cultura

La presencia hebrea en la península durante siglos generó un corpus literario que pudo transformarse en notas musicales. Con la expulsión de los judíos en 1492, aquellos textos se mezclaron con las notas de la diáspora en países como Grecia, Turquía, Marruecos… e incluso Sudamérica. El maestro zamorano Joaquín Díaz fue uno de los pioneros en recuperar aquellas bellas melodías cantadas en el singular idioma ladino, el que hablaron los hebreos expulsados. Como si no hubiera pasado el tiempo, la esencia sefardí se conserva en piezas muy conocidas que están de moda en zonas como la misma Nueva York. El dúo formado por Alberto Jambrina y Pablo Madrid han recuperado del repertorio investigado los matices que se asemejan a aquellas notas enterradas bajo el polvo.

Pablo Madrid y Alberto Jambrina
Pablo Madrid y Alberto Jambrina. Foto L. O. Z.

Sus interpretaciones ponen música al congreso «Reencuentro e historia de la aljama de Zamora» que arranca mañana en la ciudad, aunque hoy celebra un encuentro previo en el Centro Sefarad Israel de Madrid. Allí también están presentes los músicos zamoranos para dar vida a piezas como La cena de la novia (de Carbajales de Alba), La serena, Yo me enamoré del aire o La borracha, una pieza que mezcla temas recogidos en el cancionero gallego y en la obra del zamorano Miguel Manzano. Mañana en el hotel NH-Palacio del Duero (20.00 horas), Madrid y Jambrina tocarán instrumentos como la flauta y el tamboril, el bouzouki, la gaita de fole, la zanfona, el acordeón o la dulzaina en una misión de trasladar al auditorio en el tiempo y recuperar aquel pasado mágico.

Porque lo sefardí «está de moda», principalmente porque «las emisoras de folk incluyen estas músicas impulsadas principalmente por sus intérpretes», apunta Alberto Jambrina. Ahí están los trabajos de la valenciana Mara Aranda o de la toledana Ana Alcaide. Otra de esas representantes de mérito, Judith Cohen, estará en Zamora el viernes para cerrar el congreso.

Son interpretaciones libres en muchos casos porque «hoy estamos sujetos a las fantasías de músicos e intérpretes que utilizan instrumentos actuales o medievales», explica Jambrina. En efecto, no hoy ningún disco rescatado de la Edad Media para comprobar cómo sonaban estas piezas, como tampoco hay grabación alguna de las primeras interpretaciones de las cantigas recopiladas por el rey sabio Alfonso X. La música sefardí «tiene mil caras», tantas como los propios intérpretes. Sí se conservan, no obstante, los instrumentos. O algunos, como diversos tipos de chirimía, la dulzaina, flautas y tambores, fídulas o violas medievales, los mismos que utilizaban árabes y cristianos.

JOSÉ MARÍA SADIA

Fuente: laopiniondezamora.es

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