Saltillo.- En un viaje para descubrir su pasado, la escritora Myriam Moscona escribió en un diario sus apreciaciones sobre Bulgaria, país donde nacieron sus padres y abuelos de origen sefardí. Ellos hablaban ladino, una lengua que la autora ha intentado rescatar dentro de su obra. “Tela de Sevoya” (Random House Mondadori) surgió como fruto de esa experiencia de encuentros y desencuentros culturales. Además es la primera novela de la poeta.
En el marco de la Feria Internacional del Libro en Arteaga, Moscona presentó su reciente libro al lado de la escritora Marianne Toussaint, quien dijo que la autora le dio la “vuelta al lenguaje” en una narración de ensueño. Agregó que es una novela equilibrada en la que el lector no se pierde entre el ladino y el español.
Myriam Moscona contó que sus padres murieron a edad temprana y ella no sabía gran cosa sobre sus orígenes, pero heredó el ladino, “un español antiguo que se quedó dentro de la familia sefardí´ durante 500 años, es decir 25 generaciones”.
Agregó que anteriormente se había prometido nunca escribir novela, no porque despreciara el género, sino porque creía no tener el talento necesario. Definió su novela como un libro de fronteras, una forma de hablar con el pasado, como sólo se da en los sueños. A través de esta historia donde la protagonista descubre el viejo mundo, los lectores conocerán un poco del ladino, su historia y su importancia como lengua romance, que nos ayuda a entender modismos y palabras que aún sobreviven y que tienen sus orígenes en los antiguos migrantes sefardís, arraigados en México tras la guerra.
Por Eugenia Flores Soria
Fuente: zocalo.com.mx
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