A mediados de Agosto pasado visité por primera vez la Gran Sinagoga de Estambul. Logré llegar luego de algunas peripecias para encontrarla en esta populosa y simpática ciudad de 18 millones de personas. Fui en el metro, luego combinación con otro y después, por error, caminé en sentido contrario, cuando me di cuenta, volví sobre mis pasos. Era una tarde de sol radiante y muy calurosa, pero mi meta era llegar al lugar que desde siempre soñé conocer. Fue como un mandato que me impuse de saber donde nacieron mis abuelos paternos que a principios del siglo veinte decidieron emigrar con otros familiares a la Argentina, buscando un mejor porvenir en paz, libertad y trabajo.

Estaba en el barrio Bereketzade en la calle Büyükhendek. Una vez allí, luego de pasar por un riguroso, pero amable control de seguridad y en el cual retuvieron mi Pasaporte -documento obligatorio para poder ingresar- fui muy bien recibido por el personal de este bello templo que alberga a 550 personas sentadas y que tiene un museo muy completo de su historia que incluye reliquias religiosas como quizás media docena de Torah de distintas épocas, que es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo israelita; o el Talmud que es el Libro que contiene la recopilación de la tradición oral judía acerca de la religión y las leyes y los comentarios de la Misná; también fotografías de destacados dirigentes y rabinos a lo largo de más de un siglo e indumentaria de época, además de un sistema video digital documental de información muy importante y minucioso.
La sinagoga de Neve Salom (Neve Salom sinagogu en turco) es sin duda el principal referente de la comunidad judía de Estambul, no solo por ser el mayor de los templos hebreos de la ciudad, sino también por conformar el escenario más utilizado en la activa vida social y religiosa de esta histórica minoría.
Neve Salom, cuyo nombre significa “Oasis de Paz” constituye un verdadero refugio de espiritualidad judía. De rito sefardí y ubicado en las cercanías de la Torre de Gálata, su discreta puerta exterior pasa generalmente desapercibida para los turistas. Pero ello no le quita valor a su hermoso y majestuoso interior donde caben hasta cientos de fieles en oración

La sinagoga data de los años 30’ del siglo veinte, aunque su actual construcción fue inaugurada un 25 de marzo de 1951 por el Gran Rabí Rafael Saban, convirtiéndose en poco tiempo en el principal escenario para la realización de ceremonias propias de la comunidad tales como bodas, funerales o Bar-Mitzvahs. Hay que remarcar que a lo largo de su historia ha sido sede de importantes actos públicos como la conmemoración en 1992, del 500 aniversario de la llegada de los judíos sefarditas a Turquía tras su expulsión de la España dispuesta por los Reyes Católicos.
Un templo único y singular que ha sobrevivido hasta 3 ataques terroristas (1986, 1992 y 2003), los cuales se llevaron consigo la vida de 49 personas y decenas de heridos, a cuyo recuerdo se le dedican sentidas palabras en su interior, de hecho su histórico reloj permanece inactivo como recuerdo del momento en el que se produjo uno de ellos. Esta amenaza constante justifica un cierto celo por la seguridad que impedía que la sinagoga pueda ser visitada sin un permiso especial del Rabinato de Turquía, ahora reemplazado por la entrega del Pasaporte, que uno recupera cuando se retira de la misma.
Con todo y pese a esta amarga historia de atentados, la sinagoga sigue funcionando plenamente demostrando la capacidad de supervivencia y superación de los sefardíes que en 1492 fueron expulsados de la península ibérica y que el Imperio Otomano acogió como sus súbditos, creando un vínculo fuerte entre dos pueblos que ha sobrevivido más de 5 siglos y cuyo mayor referente se encuentra en esta sinagoga que inspira paz, tanto en su nombre como en sus hechos.

Roberto Trevesse
Paraná
Entre Ríos
eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi
Gracias amigo, tome en cuenta sus comentarios ya que viajo x el mismo propósito que Ud. desde Colombia a Turquía, tratare de visitar la sinagoga Sefaradi, un abrazo y exitos
Hace un año estuve en la Torre Galata y no sabia que la Sinagoga estaba tan cerca.
Volveré pronto para conocerla.
Mi abuela materna nació en Esmirna y por supuesto iré a ver si encuentro a algún primo segundo.
Estoy en Estambul y trataré de ir. Muy útil el comentario.