El teatro perdió a un animal feroz: Isaac Chocrón Serfaty

No hay palabras. Tan solo lágrimas y silencios que entrecortan la respiración cuando hombres y mujeres de teatro intentan hablar acerca del dramaturgo, ensayista y novelista venezolano Isaac Chocrón Serfaty, quien falleció ayer a los 81 años, a la 1:00 de la madrugada en su residencia, tras una larga batalla contra el cáncer. Considerado uno de los tres grandes intelectuales de la historia contemporánea de Venezuela ?junto con José Ignacio Cabrujas y Román Chalbaud, quienes fueron bautizados como «La Santísima Trinidad» ?, Isaac Chocrón nació en Maracay el 25 de septiembre de 1930 en el seno de una familia sefardita y, aunque se graduó de economista, su gran pasión era el mundo de las artes. Primero la literatura, que comenzó a cultivar en los tempranos años cincuenta con la novela Pasaje (1956). Y aunque luego vendrían otras, como 50 vacas gordas (1980), su alma estaba en las tablas, mundo que conoció en 1959, cuando Romeo Costea montó su pieza Mónica y el florentino en Caracas. Y desde entonces no paró. De los años sesenta y setenta ?acaso sus períodos más fructífero? son sus piezas teatrales El quinto infierno (1961), Animales feroces (1963), Asia y el Lejano Oriente (1966), Tric Trac (1967), Okey. (1969), La revolución (1971), La máxima felicidad (1975). No en vano fue homenajeado con el título de Premio Nacional de Teatro en 1979. «A pesar de no haber tenido ningún hijo biológico, dejó muchos hijos y muchos nietos», dice el dramaturgo y actor Javier Vidal refiriéndose «a la semilla dramática y literaria» que Chocrón logró sembrar no solo en una sino en varias generaciones de hacedores de teatro. Dramaturgos y actores, por igual, a quienes, agrega Vidal, enseñó «el arte de dialogar», que expuso en obras posteriores como Mesopotamia (1980), Simón (1983), Clipper (1967), Solimán el magnífico (1991), Tap dance y Los navegaos (2006). Obras en las que no solo mostró su particular visión del mundo ?la religión, la familia, los amigos y lo extranjero, fueron algunos de sus grandes temas?, sino en las que mostróde manera descarnada la realidad social y política que atravesaba y atravesaba el país. La acera de en frente. Esa fue sin duda su posición ante la vida. No en valde llegó a decir «estoy agradecido con este gobierno (el del Presidente Chávez) por no haberme tomado en cuenta» en una de sus últimas entrevistas. La familia. Esa fue una de sus grandes obsesiones y, por lo tanto, una de sus más grandes enseñanzas, agrega Javier Vidal. «Isaac nos dejó una gran lección: la familia se divide en familia sanguínea y familia elegida», dice el actor, que junto con su esposa Julie Restifo y sus hijos dice haber formado parte del segundo grupo, así como estuvieron actores de la talla de Tania Sarabia, Rafael Briceño, Basilio Álvarez y Juan Carlos Gardié, entre muchos otros que sería imposible nombrar. En ese grupo está también el dramaturgo Gustavo Ott, quien escribiera. «Chocrón es de los autores que quiero ser, que uno debería ser, que recomiendo ser. De obra universal y abundante, sin miedo a los formatos, siempre vigente, autor comprometido, creador de instituciones, escritor de esos pocos que tiene escuela tanto como discípulos, Isaac nos entregó una forma de decir, un estilo de referencia, una manera venezolana y universal, un modelo original que le convierte en uno de los poquísim DUBRASKA FALCÓN | EL UNIVERSALos clásicos de toda nuestra literatura».

Profesor y luego director de la Escuela de Arte de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, Chocrón no solo creó la Compañía Nacional de Teatro en el año 1985. También formó parte de los fundadores de El Nuevo Grupo, amén de que se se convirtió, según el actor y director de teatro Héctor Manrique, en el gestor y gerente cultural teatral más importante de Venezuela. «¡Nada de nuestro teatro sería igual si no hubiese estado Isaac! Creo que fue el impulsor de lo que yo considero para mí el proyecto teatral más importante que ha tenido Venezuela: El Nuevo Grupo. Ahí dio a conocer lo que hacían los grandes autores internacionales, además de darle oportunidad a los autores venezolanos de montar sus obras. Como ciudadano del mundo nos sentíamos representados en él», apunta Manrique. Entre nostalgia y sobresalto, Javier Vidal le regala un verso al maestro Chocrón: «Ahora que te quedas callado, solo queda el silencio? silencio. ¿Qué voy hacer yo con tanto silencio?».

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One comment

  1. Ayer mismo tuve conocimiento de tan triste pérdida, la cual no puedo por menos que lamentar …
    Quedan aqui expresadas mis sentidas condolencias a sus familiares y próximos … Descanse en Paz …

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