Juan Luis Vives, fue un Humanista, reformador de la cultura europea, escritor, filósofo moralista y pedagogo valenciano; el cual propuso el estudio y análisis de las posturas aristotélicas en torno a diversos temas y entre ellos, la ética y la moral griega, siendo estas corrientes de pensamiento, partes constitutivas de su obra, orientada hacia la conciencia social y el bien común, llevadas a la práctica a través del postulado de un servicio de intervención y asistencia social, otorgado por parte del Estado y dirigido desde un principio, hacia los más necesitados, sentando las bases de lo que posteriormente conoceríamos hoy, como la seguridad social en el mundo.
Este intelectual, nació en 1492 en el seno de un familia sefardita, quienes toda su vida practicaron el judaísmo en secreto, pese a haberse convertido al cristianismo, empujados por las circunstancias de aquella época, gobernada por el fuego y torturas de la iglesia católica, representada por la santa inquisición; dentro de una España que más de 500 años después, reconocería el grave error que había cometido, al deshacerse de estos hijos tan propios al igual que ajenos de la Península Ibérica. Los cuales pese a todo, formaban parte constitutiva de su multicultural idiosincrasia.
La vida de Juan Luis Vives, siempre giró en torno a la academia y a un pasado familiar hebreo, como hijo de comerciantes judíos económicamente acomodados, quienes lo educaron en el judaísmo, para luego ingresar a la Universidad de Valencia a la edad de 15 años, donde inició sus primeros estudios siendo aún muy joven.
Sin embargo, por la situación en que se encontraba su familia al ser de hecho Cripto-judíos, generó que tuviera que trasladarse a París enviado por su padre en 1509, donde estudió en la Universidad de la Sorbona, obteniendo el grado de doctor en filosofía, salvándose de esta forma de la inquisición, para posteriormente refugiarse en Brujas Bélgica, falleciendo un 6 de mayo de 1540 de causas naturales.
Por otra parte, el resto de su familia no topó con la misma suerte, ya que fue procesada por herejes, debido a que dentro de su casa ejercían los ritos hebreos en una Sinagoga clandestina, donde su primo hermano fungía como rabino, siendo descubierto junto a la madre de Vives en plena liturgia y condenados ambos, por este tribunal inquisitorial.
El padre de Vives no quedó exento, sufriendo los embates del Santo Oficio al ser quemado vivo en 1526, mientras que su madre, murió en 1508 a causa de la peste negra, pero fue desenterrada en 1529 y sus restos quemados, además de todos sus bienes incautados.
Aun así, el legado de Juan Luis Vives no murió con él ni con su familia, debido a que perdurará en el tiempo, como una huella indeleble de que el pueblo de Israel, ha recorrido una diáspora eterna, desde que salió de Egipto; peregrinando por un camino que con los siglos, inició durante el Éxodo, mismo que sería alcanzado por los incipientes Progromos en 1096, durante la Primera Cruzada.
Poco tiempo después de éstos hechos, se vería llegar la temida inquisición, la cual no dejaría piedra sobre piedra, ante un pueblo considerado por muchos como deicida y donde la España Católica del Rey Fernando, al final de cuantas los expulsaría a todos o como en el caso de la familia de Juan Luis Vives, los quemaría vivos por herejes.
Por otra parte, cuando se inició la Segunda Guerra Mundial en 1939, un siglo después de abolida la inquisición en España definitivamente en 1834, todo empezó de nuevo con la catástrofe de la Shoá, frente a un devenir continuo en búsqueda del sentido mismo de la libertad.
Porque para finalizar en cada lugar donde se han detenido los judíos con su cultura y tradiciones, han permeado a otras y a la vez, intercambiado atisbos sobre la libertad, la igualdad y fraternidad; mediante una fe que a pesar de todo sigue viva, palpitando no solo en el corazón de todos aquellos descendientes de judíos sefarditas, sino también en la memoria de muchos hijos perdidos de Israel, quienes anhelan ser ellos mismos pese a todo, más allá del tiempo, las diferencias sociales, políticas y económicas que ahora más que nunca, no los apartarán de quienes son realmente y de donde vienen…
Marisol Chévez Hidalgo
Licenciada en filosofía
Universidad de Costa Rica.
eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi
Otro ejemplo del aporte de un gran sefardie a la cultura de Occidente.
La codicia, la intolerancia y el odio impiidieron que España recibiese las contribuciones de intelectuales, filósofos, médicos, banqueros, agricultores, artistas, y otros profesionales y artesanos judíos.
Gracias a la autora por su aporte.
Provengo de una familia djudeo-espanyiola que paso por la Turkia la parte materna y que se asentó en Chile la parte paterna conversos muchos sin saber su origen hasta las últimas décadas.
Yo vivo hoy en Israel y comparto plenamente el articulo de la familia Vives Z. L.
Muchas gracias León por tu comentario.
El aporte de los Sefarditas en la idiosincrasia de los españoles, constituye parte de su cultura.
Marisol Chévez
Todá Rabá, Humberto por tu comentario. Es un muy importante conocer nuestra historia a través del tiempo.
Marisol Chévez.