Crisol de culturas. Ciudad multicultural de pasado cristiano, árabe y judío, fue fundada en el año 802 por Amrus ibn Yusuf al-Muwalad bajo mandato del rey Al Hakan I. Esta encrucijada de caminos y de culturas debe su patrimonio histórico a su estratégica posición que la convirtió en centro de batallas entre musulmanes y cristianos y entre el reino de Navarra y Castilla.
Arte religioso. Frente a un espectacular puente de 360 metros y 17 arcos ojivales que vuelan sobre el caudaloso Ebro, una vieja puerta abre el camino al visitante que se quiere adentrar en la muralla que un día rodeó Tudela. A un paso, se erige la iglesia de la Magdalena, un bello ejemplo de arquitectura románica que data de la segunda mitad del siglo XII y que hace olvidar el desaparecido templo mozárabe sobre el que fue construida. La portada principal es de medio punto y se compone de tres arquivoltas en las que hay decoración figurada y vegetal. En el interior destaca el retablo plateresco del altar mayor, obra del escultor Domingo de Segura de entre 1552 y 1556. Sin salir del casco histórico, la plaza Vieja acoge a la catedral de Santa María, una hermosa muestra de arquitectura gótica.
Construida hacia 1180 sobre los restos de una antigua mezquita, es monumento nacional desde 1884. En su origen sirvió como colegiata, convirtiéndose en catedral en el siglo XII, cuando Tudela se segregó de la diócesis de la vecina Tarazona. Entre sus tres portadas destaca la occidental, conocida como la Puerta del Juicio. De un vistazo se descubren las ocho amplias arquivoltas repletas de escenas que la componen y que narran la historia de la humanidad. En el interior del templo brillan con luz propia el retablo mayor, de estilo hispano-flamenco del siglo XV, y la capilla del Espíritu Santo. Por último cabe destacar el soberbio claustro románico de finales del s. XII que conserva algunos elementos decorativos de la primitiva mezquita.
Construida hacia 1180 sobre los restos de una antigua mezquita, es monumento nacional desde 1884. En su origen sirvió como colegiata, convirtiéndose en catedral en el siglo XII, cuando Tudela se segregó de la diócesis de la vecina Tarazona. Entre sus tres portadas destaca la occidental, conocida como la Puerta del Juicio. De un vistazo se descubren las ocho amplias arquivoltas repletas de escenas que la componen y que narran la historia de la humanidad. En el interior del templo brillan con luz propia el retablo mayor, de estilo hispano-flamenco del siglo XV, y la capilla del Espíritu Santo. Por último cabe destacar el soberbio claustro románico de finales del s. XII que conserva algunos elementos decorativos de la primitiva mezquita.Arquitectura civil. Callejeando en los aledaños de la catedral se observa como casonas y palacios de los siglos XVI al XVIII se suceden al paso del visitante. El palacio del Almirante, en la calle Rúa, exhibe su decoración plateresca en la fachada. La figura de Hércules y las femeninas que representan la virtud y el vicio junto con la balconada son impactantes. En la misma calle, la casa de los Ibáñez Luna presenta una fachada de amplias dimensiones de estilo renacentista. El tercer palacio de la zona, el más representativo de Tudela, es el del marqués de Huarte y se encuentra en la calle Herrerías. Construcción barroca del siglo XVIII, ha sido habilitada como archivo y biblioteca. Además de sus dos fachadas principales, luce una escalera-patio propia de su época. Un breve paseo lleva a la calle Magallón, cerca de la plaza de la Judería, donde se erige el monumental palacio del marqués de San Adrián. Su fachada, de piedra y ladrillo, destaca por su austeridad, salvo en su sobresaliente alero de madera tallado con motivos decorativos vegetales y figurados. Su interior se modula alrededor de un patio de dos alturas de estilo italiano.
Tudela sefardí. Atraída por la pujanza política y económica de Tudela, una importante comunidad judía se instaló en la ciudad a partir del siglo XII para formar un barrio propio en el que llegaron a existir tres sinagogas. Esta colonia, cuna de personalidades como el poeta Yehudá Ha Leví, el filósofo Abraham Ibn Ezrá y el célebre viajero Benjamín de Tudela, prosperó notablemente hasta que en los albores de 1500 fue expulsada de Navarra. Aún hoy, una parte importante del casco antiguo de Tudela se despliega sobre los trazos del antiguo barrio sefardí, conocido como judería Vetula. Pasear por sus calles, donde se extienden la plaza de la Judería, Hortelanos, la Fuente del Obispo y la calle Benjamín de Tudela, es perderse por callejones de casas espigadas y estrechas para redescubrir el alma judía de Navarra. Uno de los vestigios más representativos de la época pertenece a los restos de una de las sinagogas que aquí existieron. Adosada al tramo este del claustro de la catedral de Santa María, es en la actualidad una capilla conocida como La Escuela de Cristo.
Fuente: Diario Vasco.com
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