Semblanza de Larache IV por SARA FERERES DE MORYUSSEF

sara_fereres-300x225SARA FERERES DE MORYOUSSEF escribió el delicioso libro «Larache, crónica nostálgica». También es una autora de relatos y cuentos desde los que da una visión muy curiosa de Larache, su forma de describirla, de rememorarla, de recordarla…
Especialmente porque utiliza el jaquetía o haketía como lengua vehicular, y eso le da un valor especial a estos relatos, pues a su memoria privilegiada, que le hace reproducir hechos y escenas de hace tantos años, une el recuperar ese habla tan característica de los hebreos de Larache y de Tánger.
En fin, son una especia de relicario que hemos de preservar como otro de los patrimonios culturales de Larache.

 

Semblanza de Larache IV

Hoy comenzaremos con un boccata di Cardenale, nuestro inolvidable Balcón del Atlántico. Como sabe la mayoría de los Larachenses, de ése lugar tan particular emanaba tal encanto que, es posible asegurar que hasta el día de hoy, nadie ha podido olvidarlo. Durante los días de asueto el Balcón fue, el lugar preferido para pasear en compañía de amigos y amigas. Al irrumpir frente al mar, la visión del paisaje era… ¡Espectacular! Una larga y blanca balaustrada de hormigón, fraguada en un estilo muy particular, era lo primero que aparecía ante nuestros maravillados ojos. Un barandal largo, con más de cien metros, aunque no recuerdo si era más, o, menos, pues el tiempo transcurrido desde entonces ha borrado de mis recuerdos la exactitud de las distancias. Esta balaustrada estaba conformada, por una serie de arquitos diseñados según el estilo arquitectónico marroquí, la cual, se hallaba suspendida al borde del acantilado, y abajo, muy al fondo del precipicio podíamos admirar unas enormes rocas negras bañadas incesantemente, por la fuertes y enormes olas del Océano Atlántico. Rompían con tal furia que a pesar de la distancia nos salpicaban. El mar, de color azul intenso infundía en el espectador, tal sensación de furia en su incomparable infinitud, que casi siempre, le obligaba a echarse para atrás, para evitar el remojón. Durante los meses invernales aquel oleaje estruendoso y aterrador del mar, casi negro pero increíblemente hermoso en su furor, quedó grabado, indeleblemente, en el recuerdo. Lo mismo en invierno que, en verano el Balcón, fue el paseo imprescindible de los Larachenses. Al acercarnos fijábamos la vista hacia el horizonte, y esto era algo realmente espectacular. Generalmente el extenso mar se veía tan tranquilo como un infinito lago. Sólo el espigón, o, rompeolas cortaba, la inmensidad acuosa.

Boccata di Cardenale - Larache
Boccata di Cardenale – Larache

Describir el ocaso es, como desgranar un poema. Durante los días claros, en cualquier estación del año nos apoyábamos sobre esa barandilla de cemento para ver como, lentamente y con fruición, el mar, se “comía” al Sol. El esplendor de los colores del atardecer inundaba nuestros ojos, dejando, un recuerdo indeleble en nuestra mente. Las aceras eran amplias, como todas las de Larache. Se hallaban decoradas con macizos de flores rojas, amarillas y blancas, emergiendo, entre el verdor de las hojas que las arropaban. En el centro del paseo había una especie de templete, ligeramente elevado. Este, sostenía con espigadas columnatas de madera, un techo, elaborado con el mismo material. Dicho templete lo usaba una orquesta durante los Domingos, siempre que hiciera buen tiempo para deleitarnos con su música.

Cerca del Balcón se hallaba en un extremo, el Hospital Militar, y casi opuesto a él, aparecía el mercado central, es decir “La Plaza”. Les prometo describirla en la próxima entrega, D.M. ¡Vale la pena! Frente al Balcón, al atravesar la carretera, podíamos ver una serie de pequeños “Chalets”, muy coquetones, y por supuesto, todos estaban habitados.

Hasta la próxima. Cariñosos abrazos y besos para todos, “paisanos” y simpatizantes. Espero poder seguir complaciéndoos con la descripción de mi amada ciudad, Larache.

Sanos y wuenos que´stís, amén.

Sara Fereres de Moryoussef. Caracas Diciembre. 2007.

Fuente:  Raque Fhima

Check Also

Sefarad es mi tierra.

Cuando España era Sefarad

    Una novela que nos entrega un escritor molinés (médico ya jubilado, y natural …

2 comments

  1. cronica y nostalgia …

    y tambien «todo cambia»… fue de verdad este ano en Larache contento:
    es tierra de nos padres

  2. Muy interesantes estos testimonios, los he vinculado como favoritos para seguir la lectura de los próximos. Muchísimas gracias.
    Compro pólizas de Marruecos español, sueltos o sobre documentos.
    Busco imágenes de estos documentos (certificados, carnés, pagarés, cédulas, licencias, contratos, facturas, instancias…) y testimonios sobre su uso para un estudio que estoy preparando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.