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Nuevo Enfoque sobre la ‘Propia Historia’ Argelina de Benjamin Stora

Benjamin Stora, un escritor nacido en Argelia y activista político que cumplió 61 años en diciembre, durante años ha combinado Historia con la propia historia, como un judío norafricano. Muy recientemente, se ha visto envuelto en una controversia sobre el papel que los musulmanes podrían haber jugado en salvar judíos franceses durante el Holocausto.
Como asesor de la aclamada película francesa «Hombres Libres» («Les Hommes Libres«), el prolífico Stora fue el responsable de su exactitud histórica. Estrenada en París en el otoño, y programada para llegar a Estados Unidos en la primavera de 2012, «Hombres Libres» cuenta cómo, en la París ocupada por los alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, un joven inmigrante argelino, inesperadamente, se une a la resistencia anti nazi, después de convertirse en amigo de un cantante judío de café. Co-escrita y dirigida por Ismaël Ferroukhi, un francés nacido en Marruecos, «Hombres Libres» está inspirada en episodios de la vida real, en los que Si Kaddour Ben Ghabrit, un argelino nacido en la alta sociedad, amante de las artes, que sirvió como rector de la Gran Mezquita de París, logró salvar la vida del cantante judío Halali Salim, quien más tarde se convertiría en un intérprete muy conocido de la música norafricana.
Nacido en Argelia como Simon Halali, el cantante estaba cantando en París, hacia finales de la década de 1930. El artístico e intelectual Ben Ghabrit era también un violinista aficionado y tocaba el oud [instrumento norafricano parecido al laúd]. Frecuentaba salones galos de alta alcurnia, donde era admirado como «el más parisino de los musulmanes». Contrató a Halali para actuar en el Café Maure de la Mosquée, una café y salón de té de estilo norafricano, ubicado dentro de la Gran Mezquita, en el Arrondissement 5° de París.
Ben Ghabrit, aunque obligado a colaborar con el gobierno francés de Vichy, controlado por los nazis, era también un amigo cercano de Mohammed V, Rey de Marruecos. Los loables esfuerzos del monarca para proteger a sus súbditos judíos, durante la Segunda Guerra Mundial, han conducido a que su nombre, entre otros, actualmente esté a punto de ser nombrado uno de los «Justos Entre las Naciones», una iniciativa que Shimon Peres, según se informa, apoya. Como Eva Weisel señaló el 28 de diciembre, en un artículo de opinión en The New York Times, conseguir que Yad Vashem otorgue el título honorífico a un musulmán parece ser excepcionalmente difícil.
Aunque no muy heroico, Ben Ghabrit efectivamente salvó a Halali, mediante la emisión de un certificado falso de religión musulmana para engañar a los nazis. Para respaldar este documento, también fue inscrito el nombre del padre de Halali en una lápida en blanco en el cementerio musulmán del suburbio parisino de Bobigny.
«Hombres Libres», cita también otros casos de emisión de tales certificados falsos, aunque el número total ha sido un tema de discusión, con estimaciones no documentadas que van desde más de 1.500 a unos pocas, dependiendo del relato. Después que se estrenó «Hombres Libres», una serie de artículos en el sitio web de noticias y cultura rue89.com, afirmaron que la película exagera el número de tales salvaciones. Los artículos también insinuaban que los realizadores pintaron un retrato engañoso de solidaridad entre árabes y judíos.
En una respuesta de octubre en el sitio web, Stora explicó que la película se centra en la historia real de Halali, así como también la de dos niñas judías cuyo rescate por parte de funcionarios de la mezquita fue auténtica, porque Stora los había entrevistado personalmente como parte de su investigación previa. Stora explicó, además, que «Hombres Libres» es una película de ficción basada en episodios fácticos, a la manera de la muy querida «Le Vieil Homme et l’enfant», de Claude Berri, acerca de un anciano francés que alberga a un niño judío durante la ocupación nazi. Stora concluyó la polémica sobre cuántas vidas judías fueron, realmente, salvadas por árabes, recordando a los lectores la frase talmúdica que dice «Quienes salvan una vida, es como si hubieran salvado al mundo entero».
Precisamente la misma frase se cita en un artículo de 2006 del Washington Post, escrito por Robert Satloff, autor de «Entre los Justos: Historias Perdidas del Largo Alcance del Holocausto en las Tierras Árabes” (PublicAffairs, 2006). En The Washington Post, Satloff declaró: «Existe una fuerte evidencia de que el más influyente árabe en Europa – Si Kaddour [Ben Ghabrit], el rector de la Gran Mezquita de París – salvó hasta 100 judíos, haciendo que el personal administrativo de la mezquita les otorgara certificados de identidad musulmana, con los cuales pudieron evitar el arresto y la deportación».
Cualquiera que sea el número real, de todos modos pertinente tanto para la historia como para su rodaje de ficción en «Hombres Libres», es materia de comprensión lo que pudo motivar, a un inmigrante argelino empobrecido, psicológica y emocionalmente, para luchar contra los nazis en defensa de judíos. En este caso, la experiencia profesional y de vida de Stora son invaluables, como se relata en su «propia historia», «Tres Exilios: Judíos de Argelia» («Les Trois Exils, Juifs d’Algérie»), reimpreso en la primavera pasada por Pluriel.
En «Tres Exilios» y otras obras, Stora utiliza su propia historia familiar como un trampolín para comprender el destino histórico de los norafricanos – más específicamente argelinos, y aún más específicamente, judíos argelinos. Stora va desde relatos de brutal opresión antisemita hasta dulces recuerdos de placeres culturales judíos en Constantina, Argelia, como la maravilla culinaria sefardí conocida como la dafina, el plato cocinado a fuego lento desde la víspera del sábado que es, a veces, inadecuadamente descrito como una forma norafricana del cholent; en Constantina, la dafina era un mejunje, pacientemente cocinado a fuego lento, de carne de res, papas, garbanzos, huevos y espinaca, entre otros ingredientes.
En 1962, Stora y sus padres dejaron atrás tales manjares, después que se declaró la independencia de su patria de Francia. Se establecieron en Francia, donde aún viven, en el suburbio de clase obrera de París de Asnières-sur-Seine. En principio sintiéndose enajenado en su nuevo entorno, Stora encontró contexto y propósito, durante la revolución estudiantil de París de 1968, cuando se convirtió en un activista trotskista junto a tales políticos en ciernes como Lionel Jospin, quien más tarde sería primer ministro de Francia y candidato del Partido Socialista a la presidencia de su país. Los propios logros políticos de Stora fueron humildes, aunque alienaron a su padre, un vendedor de sémola de mentalidad tradicional de Argelia, y a su madre, cuyo único sueño era que su hijo abrazara la estable carrera de odontología.
En cambio, Stora adquirió la perspicacia histórica y social, como para apreciar los sufrimientos de la clase trabajadora y ver por qué en París, alrededor de 1940, algunos trabajadores inmigrantes argelinos fueron fervientes antifascistas y devotos simpatizantes del Frente Popular socialista de Léon Blum. Como maltratados inmigrantes, algunos árabes prefirieron ponerse del lado de los judíos perseguidos de la clase trabajadora, en lugar de ser soberbios propagandistas nazis dentro del gobierno de la Francia de Vichy. De un modo comparable, los judíos norafricanos disfrutaban de la música y la cultura que se ofrecía en la Mezquita de París, donde podían estar seguros de evitar los productos de cerdo, un alimento básico francés en otras partes, en cualquier comida que se sirviera. Stora señala que, aún hoy en día, se pueden encontrar judíos franceses que, durante la guerra, pidieron ser documentados como musulmanes en la Mezquita de París, con el fin de salvar a sus familias.
En el plano humano y la escala cinematográfica de «Hombres Libres», la opinión de Stora ha sido totalmente validada. Y en el contexto histórico, Satloff escribe en «Entre los Justos» que, aunque en cantidad muy modesta, se pueda demostrar que, durante la «persecución nazi, de Vichy y fascista de los judíos, en los países árabes y en todo lugar que ocurrió, árabes ayudaron a judíos”.
Cuando el primer volumen de «La Guerra de Argelia Vista por los Argelinos», de Stora («La Guerre d’Algérie Vue par les Algériens«) publicado en 2007 por Les Éditions Denoël, fue elogiado por Le Monde por «ofrecer un punto de vista, en el sentido cinematográfico de la palabra, que es a la vez original y actualizado”. Esta misma sensibilidad cinematográfica hizo que sólo fuera una cuestión de tiempo el que el talento de Stora alcanzara la pantalla grande. Fue asesor histórico para la película francesa «Indochine» de 1992, que ganó el Oscar a la mejor película extranjera, y escribió el documental «Los Años Argelinos», transmitido por la televisión France 2 en 1991. En «Les Hommes Libres», Stora ha encontrado un tema de cercanía a su corazón sin precedentes y la esencia de su trabajo como historiador.
Benjamin Ivry es un frecuente colaborador del Forward.
Traducido para Generaciones de la Shoá por José Blumenfeld
Watch the trailer for the new film, “Free Men” (Les hommes libres).
Watch Stora speaking about Algerian Jewish history in 2007
Listen to Salim (Simon) Halali in an early hit, “Nadira.”
Source: Forward:
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