La Emigración o “Éxodo Judío” hacia “El Nuevo Mundo”, históricamente hablando, podemos afirmar que comenzó en el año de 1492 con los viajes realizados por el Almirante Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Recordemos que ese mismo año, un 31 de Marzo, los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, firmaron el llamado “Decreto de Alhambra,” mediante el cual se daba de plazo hasta el 31 de julio a todos “los judíos y sus familias de sus reinos, que se negasen a la conversión al cristianismo, para que saliesen de sus dominios.” El propio Colón registró en su diario: “después de que los monarcas echaron a los judíos de sus reinos y tierras, me encomendaron realizar el viaje a India con una flota equipada.” Por lo que algunos judíos que se encontraban buscando una oportunidad de enrolarse en dicha expedición, se encontraban precisamente en el Puerto de Palos de la Frontera, municipio actual del mismo nombre que se encuentra en la provincia de Huelva. Las tres carabelas de la expedición parten hacia “las Indias” un 3 de Agosto de 1492 y a bordo se encontraban el converso Luis de Torres (Intérprete del mismo Almirante por el conocimiento de varias lenguas como el Hebreo, Arameo y el Árabe), Rodrigo de Triana, Maestre Bernal, Alonso de la Calle y Diego de Arana.

Curiosamente la orden de embarcar ocurre un 2 de Agosto, dada por el Almirante Cristóbal Colón, que sube a una carabela llamada “La Santa María”, y junto a los hermanos Pinzón, que embarcaron en las dos carabelas restantes: “La Pinta” comandada por Martín Alonso Pinzón y su hermano el maestre Francisco Martín Pinzón, y en “La Niña” por su otro hermano Vicente Yáñez Pinzón. Pero zarpan al alba del siguiente día, como nos explica el Dr. Cecil Roth, en un artículo publicado por el “The Menorah Journal”, Tomo XXVIII, Octubre-diciembre de 1940: “Se hizo vela el día 3 de Agosto porque el día anterior era el 9 de Av en el calendario hebreo (día de ayuno por recordarse hechos trágicos para los judíos como la destrucciones del templo de Jerusalén por Nabucodonosor I y luego por Tito). Además, según los Rabinos, quienes trabajan ese día no obtendrán bendición alguna.”
Celso García de la Riega, erudito historiador español, afirma que un porcentaje importante de la tripulación que acompañaba a Colón estaba integrada por judíos que huían de España y conversos. Alberto Liamgot y su genial obra “Marginalidad y Judaísmo en Cristóbal Colón”, nos reseña “quién quiera que pase revista a los noventa tripulantes de su primer periplo, entre los que no hubo ningún sacerdote, a pesar de su carácter misional, se obligará a tropezar con nombres tales como los del converso Luis de Torres, Rodrigo de Triana, Maestre Bernal, Alonso de la Calle, Diego de Arana….”
Al grito de “tierra a la vista” por el vigía Rodrigo de Triana, en la medianoche del 12 de octubre de 1492, arriban a las costas de la isla “Guanahaní” como era conocida por los nativos, renombrada como San Salvador por Colón. Posteriormente, el 27 de octubre de 1492, echaron anclas en la costa norte de la antigua provincia de Camagúey, en la isla conocida como “Cubanacan”, renombrada como la “Isla de Juana” por Colón, actualmente Cuba. De esta forma podemos decir que el primer judío en pisar tierra cubana, Luis de Torres, ya forma parte de la propia historia de los judíos en Cuba y guarda una estrecha relación con su descubrimiento. El 2 de Noviembre de 1492 Colón envió a Luis de Torres junto con otros marineros para que le trajera informes acerca de los habitantes de la isla, su rey, sus recursos. Como Luis de Torres era el intérprete de la expedición, era el más indicado. Pero no pudo encontrar al rey, en cuya búsqueda iba, y quedó muy impresionado por la costumbre que tenían los indígenas de fumar, y es a él a quien se debe el conocimiento del tabaco en Europa y la primera plantación agrícola europea en tierras americanas. Algunos historiadores afirman que Luis de Torres murió en Cuba.
El escritor Simon Wiesenthal especula que “después de pisar América por primera vez, las primeras palabras que fueron dirigidas a los nativos eran hebreas” Lo que se sabe a ciencia cierta es que Torres fue el primer colono europeo en el Nuevo Mundo. Desarrolló su pequeño imperio en Cuba, luego de llevar una expedición a su interior y ganarse la amistad del rey indio. Como gobernador independiente de un territorio español, Torres recibió un préstamo anual de la familia real española.

Posteriormente, antes de la fundación de La Habana, en su emplazamiento actual, cuyo nombre original era Villa de San Cristóbal de La Habana, entre 1514 y 1519, tenía por lo menos dos asentamientos distintos: el de 1514, que en uno de los primeros mapas de Cuba, el de Paolo Forlano de 1564, sitúa la villa en la desembocadura del río Onicaxinal justo a orillas de la Playa Mayabeque, en la costa sur de Cuba y otro asentamiento en La Chorrera, que esta hoy en el barrio del Vedado, junto al río Almendares, que los indios llamaban Casiguaguas, donde los fundadores trataron de represar las aguas, conservándose en la actualidad los muros de contención de esta obra hidráulica, la más antigua del Caribe. En esta villa se establecieron varios grupos de judíos a pesar de las persecuciones, en su nuevo país de adopción, atraídos por otros europeos quienes continuaron practicando los métodos de la Inquisición que comenzó en 1520. No hay muchos datos acerca de los conversos que cayeron en manos de los inquisidores. El primer juicio inquisitorial conocido fue el de Francisco Gómez de León, fue ejecutado y se decomisó su cuantiosa fortuna que ascendía a 149.000 pesos. Hacia 1627 varios vecinos de La Habana fueron condenados por judaizantes, entre ellos Blas Pinto, Juan Rodríguez Mesa y Francisco Rodríguez de Solís.
Hay algunos documentos que sugieren que la única gobernadora de Cuba, Doña Isabel de Bobadilla, era judía. A su vez, otro judío, Francisco Gómez de León, fue preso y ejecutado en La Habana a principios del siglo XVII por sus convicciones religiosas, provocando que muchos judíos sufrieron la misma condena. Esto evidenció la influencia de la Inquisición en Cuba sobre la primera comunidad de los llamados “marranos.”
Los Judíos Cubanos. Breve reseña Histórica – 2º Parte (17/12/2012) >>
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Agradecemos a nuestro lector Beni Salazar por enviarnos este artículo.
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Hola, saludos desde Costa Rica. Muchos en Costa Rica son de apellido Oreamuno.Tuvimos un Presidente con ese apellido. Mil gracias por el articulo sobre Cuba.