Jerusalén Celestial, Jerusalén Terrenal – Antólogo: Yaron Avitov

Por Luis Emilio Eguiguren Lizarzaburu – Psicólogo Clínico

jerusalem_celestial_jerusalem_terrenalLa lectura del libro de Yaron Avitov, Jerusalén Celestial, Jerusalén Terrenal, en el que presenta una antología de autores israelíes, me ha dejado una grata impresión respecto a la calidad literaria de los mismos.  El trabajo de compilación tan minucioso permite tener una idea de la profusa producción literaria en Israel.  Todas las notas incluidas por Avitov para que el lector tenga una idea del contexto en el que fue escrita cada obra, son en conjunto una suerte de tratado sobre la literatura israelí. Los autores con los que empieza la antología son los representantes de la “Época Dorada” de la cual nace toda la producción literaria posterior.  Entre estos autores se encuentran: Rabí Shmuel Hanagid, Rabí Shlomo Ibn Gabirol, Rabí Yehuda Halevi,  Rabí Abraham Ibn Ezra, todos ellos nacidos en Sefarad.

Por poner un ejemplo de la utilidad de las notas de Avitov, destaco las relativas al poeta Natan Yonatan, en las cuales nos enteramos que más de 200 de sus poemas  han sido musicalizados, entre ellos “El hombre aquel”, “Anita y Juan” y “Riberas”.  Con la ayuda de youtube podemos encontrar algunos y disfrutarlo aunque el texto y el audio estén en hebreo.   Por otro lado, las menciones al “Síndrosme de Jerusalén” que aparecen en varios textos nos han llevado a consultar los manuales de clínica.  Entiendo que Avitov mismo observó este fenómeno y lo trató en el libro Observación.

Desde otra perspectiva se puede decir que no se está leyendo un libro sino muchos libros, ya que cada poema, ensayo o capítulo de un libro son en sí mismos un texto completo independiente de los demás, en virtud de que cada autor narra lo que quiere o siente que necesita narrar.  Además, al ser textos independientes pueden ser leídos no en un orden estricto sino en el que quiera el lector.

Algo que le da exclusividad al libro de Avitov es la inclusión de textos escritos especialmente para la Antología, como por ejemplo “La Jerusalén de ventanas entornadas” de Odeh Bisharat, escrito a pedido del compilador, “El Rey y el Rabino (o Entre Rabat y Jerusalén) de Moshé Suissan y el cuento inédito “Estación terminal” del mismo Avitov.  También podemos conocer la letra del himno nacional de Israel gracias a la traducción del poema “Hatikva” («La Esperanza») del poeta Naftalí Herz Imber realizada por Avitov.

En cuanto a calidad literaria, se puede decir que son todos los que están, pero no están todos los que son.  Imposible incluir a todos los autores de todos los tiempos en una antología.  El criterio de selección es que la ciudad de Jerusalén se encuentre como tema central en la obra a tener en cuenta en la antología. Habrá muchos autores israelíes, ganadores de premios internacionales, que no han sido incluidos ya que no escriben sobre la ciudad en la que convergen las tres religiones monoteístas y a su vez, habrá autores que se han ganado un lugar en esta antología ya que su razón de escribir es esta gran ciudad. Así lo afirma Rabí Shmuel Hanagid cuando dice que “Poeta que ha escrito un único poema en su vida dedicado a Jerusalén, poeta es”.

De 75 escritores, 2 pintores y tres fotógrafos,  Avitov ha escogido   sus obras más representativas para brindarnos una parte de las mismas.  La antología abarca la producción literaria del mil años, desde el siglo X hasta el XXI; empieza con el poema Jerusalén de Rabí Shmuel Hanagid y finaliza con el libro Hermana, novia mía y el jardín cerrado de la escritora Galit Dahan Carlibach, del cual podemos disfrutar el capítulo Mi madre marcó un círculo sobre la tierra.   En la antología está incluido también el fotógrafo David Rubinger cuya foto sobre los paracaidistas israelíes emocionados al ver el Muro de los Lamentos, es por sí misma un verdadero texto.  En cuanto a los pintores, están incluidos Mordecai Ardon con su obra Las ventanas, que se encuentra en la Biblioteca Nacional Givaat Ram y Avraham Ofek, con sus obras “Nuestros amigos que emigran de Eretz Israel” y “Buscando una estrella”.

Entre los autores seleccionados se encuentran rabinos, ortodoxos, observantes, algunos que abandonaron la religión pero se siguen identificando con ella.  Otros son laicos y árabes.  Muchos han destacado por sus propios méritos literarios; otros han continuado un linaje literario reconocido en Israel y en Jerusalén.  Algunos nos hablan de las tradiciones familiares como es el caso del relato “Las burekas de la abuela Muma” del autor Gil Hovav, en el que la narración gira en torno a este  plato de origen sefardí muy popular en Jerusalén.  Hay también quienes protestan a través de la literatura como Mati Shemoelof en su poema “Jerusalén”.   Este abanico de autores nos permite ver también que existe una división entre las épocas que han marcado la historia de Jerusalén.  Los autores de la Edad de Oro, por ejemplo, nos hablan de cierta nostalgia por una Jerusalén lejana.  Los autores contemporáneos nos narran el drama de la situación actual con las víctimas de atentados y a la compleja relación  entre judíos, árabes y cristianos.  En cambio, quienes escribieron en las décadas de los 50 y 60 nos permiten vislumbrar cómo fue el nacimiento y consolidación del Estado de Israel.   Inclusive hay una narración, La mesa, de Yossef Bar Yossef, que nos revela la tragedia de un carpintero que perdió a todos sus hijos en el Holocausto y que habiendo sobrevivido, no pudo volver a  hacer ni Tabernáculos ni mesas porque apenas era un muerto en vida.

La prolija labor de Avitov nos permite saber que estos autores han ganado importantes premios literarios en Israel y que sus obras, en general, han sido traducidas a los siguientes idiomas: inglés, alemán, ruso, francés, italiano, polaco, sueco, holandés, japonés, checo, chino, búlgaro, griego, hindú, persa, turco, esloveno, macedonio, finlandés, árabe, idish, ladino, bengalí, urdu, catalán y gallego.  Esto es interesante tener en cuenta porque vemos que las obras llegan a una vasta región y sin embargo, al no haber traducción al español, queda toda América Latina sin la posibilidad de apreciar estas obras.  Pocos libros de literatura hebrea estan difundidos en la region, entre ellos novelas de Amos Oz.  Avitov mismo ha publicado 6 libros, de los cuales he tenido la oportunidad de leer los siguientes: Un solo Dios, El libro de la paz, Los pájaros no cantan en Auschwitz y Jerusalén celestial, Jerusalén terrenal, todos ellos excelentes compilaciones.

¿Cuál es el motivo de la no difusión de estas obras en nuestros países? ¿Razones comerciales o políticas?  Mientras intentaba dar una respuesta a esta pregunta llegó la noticia de la desafortunada decisión de la UNESCO de declarar que el Monte del Templo no tiene ninguna ligazón histórica con el judaísmo y el cristianismo.  Sin embargo, en el libro de Avitov se evidencia todo lo contrario.  Solo como un ejemplo quiero citar el poema de Rabí Shalom Shabazi, escrita en el siglo XVII, que narra sobre la añoranzas de los judios que viven en la Diaspora al Monte del Templo (Montre Moriah), y también algunas líneas del ensayo de Balfour Hakak, Calle de los profetas, a la derecha – Shmuel Yossef Agnon en Jerusalén, escrito especialmente para esta antología por invitación de Avitov.  Agnon fue Ganador del Premion Nobel de Litearatura, 1966, y Hakak dice lo siguiente:

La Jerusalén de Shai Agnon es una cuidad espiritual, ubicada en el ombligo del mundo, y también una ciudad poética que le brindó una enorme inspiración y por esa razón eligió vivir en ella.  Agnon fundamentó su traslado a Jerusalén con el argumento de que desde la ventana de su casa, en el barrio Talpiot, se podía observar el Monte del Templo.  Más tarde, se construyó un nuevo barrio y ya no se lo pudo ver más desde allí.  No pocos hombres de letras consideran que la inspiración que le brindó al comienzo el Monte del Templo fue un aporte significativo a la obtención del Premio Nobel.

En todo caso, y restando toda importancia a lo que opine la UNESCO, el libro de Avitov logra que el lector se interese en la literatura israelí y la disfrute.  En lo personal, me gustaría poder leer las obras completas para no quedarme con la curiosidad de saber cuál es su desenlace.  Sinceramente, no solamente Jerusalén Celestial, Jerusalén Terrenal sino otras obras de literatura hebrea se merecen un lugar destacado en la oferta literaria latinoamericana.

  • Mas comentarios de los medios sobre la obra de Yaron Avitov:

“Sintetizar más de mil años de historia puede resultar una batalla épica, pero para el escritor Yaron Avitov esta epopeya se puede lograr… Menú para todos los gustos”  (Damián de la Torre Ayora, “La Hora”)

“La nueva antología literaria de Yaron Avitov es singular” (Gabriel Flores, “El Comercio”)

“La antología muestra vivos y genuinos  relatos que muestran la visión de  Oriente frente a la ecuménica de Occidente… Yarón me ha hecho probar los dulces dáctiles de las narraciones y poesías”. (Fernando Esparza Dávalos, Escritor)

  • Links de la prensa sobre el lanzamiento del libro en la Feria del Libro en Santo Domingo, Septiembre 2016:

http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=499379

http://elnacional.com.do/cultura-estudia-pedido-ampliar-feria-7-dias-mas/

Los lectores que tienen interes a adquirir la antología Jerusalén Celectial, Jerusalén Terrenal pueden comunicarse con la distribuidora Amadeos (Telefono en Ecuador 959589166 o 00593-959589166) o directamente con el autor:

avitovya@gmail.com, avitovy@yahoo.com

Yaron Avitov – escritor, documentalista, crítico literario, poeta y editor. Conocido por su arduo trabajo a favor del acercamiento cultural entre América Latina e Israel, por sus antologías en el idioma español, y por su investigación sobre la historia de los conversos en Centro y Sudamérica.

Ha publicado 18 libros en hebreo, antologías y novelas, entre ellas la novela “Homeless” (2008) que la crítica ha comparado con la de Kafka. Ha obtenido seis premios, entre ellos a la investigación en Ciencias Sociales (1993), del Primer Ministro a la Literatura (2005) y del Embajador de la Literatura Hebrea en América Latina (2012).

Entre sus libros anteriores: “Luces de Madrid” (2009), “El libro de la paz” (2010), “Jerusalén Celestial, Jerusalén Terrenal” (2015).  Es director y guionista de varios documentales de cine, entre ellos “América Ladina” y  “El último rincón”. Ha participado en numerosas ferias del libro en Sudamérica, y en varias festivales de cine en la región y en Los Estados Unidos.

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One comment

  1. El libro me parece muy lindo y muy interesante. Gracias

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