Apenas se sabe algo cierto de su vida y familia, salvo que era hombre muy letrado, hábil comerciante y médico. Ni siquiera se puede afirmar que naciera en la turolense villa de Híjar que contó a lo largo de los siglos medievales con floreciente comunidad judía y con una de las imprentas incunables hebreas más antiguas de la Península (1481), junto con las de Guadalajara (1476), Zamora (1482), y acaso Montalbán (1482). En estas localidades se puede afirmar sin la menor duda que hubo impresión hebrea, absolutamente indiscutible y acreditada por los colofones de los incunables.
En realidad, los escasos datos que se conocen del impresor Alantansi los proporciona indirectamente el impresor Alonso Fernández de Córdoba, de quien se sospecha ascendencia judía. De profesión platero, conocía a la perfección el manejo de los caracteres hebraicos y colaboraba con editores e impresores judíos. Entre aquéllos, Zalmati; entre éstos, Alantansi. Después de 1485 no hay documentos de la actividad de Alonso Fernández de Córdoba en Valencia, ciudad a la que se había trasladado desde Murcia y en la que llegó a tener taller y tipos propios al iniciarse 1477, imprimiendo ocho meses después la obra del obispo Jaime Pérez de Valencia, Commentum in Psalmos (6 de septiembre de 1484).
Precisamente en la ciudad del Turia, y en esta primera época (1477- 1478), Alantansi aprendió a su lado el arte tipográfico, el grabado y la fundición de tipos. Tan destacado maestro logró aplicar su depurada técnica de orfebre y platero a la confección de tipos hebreos, rabínicos y letras ornamentales que encabezaban los capítulos, y fue uno de los primeros en Europa que trabajó el metal y no la madera para iniciales de libros.
Es a él a quien se atribuye la gloria de haber establecido la imprenta hebrea en Aragón, un individuo de carácter impulsivo y emprendedor que arribaría a esa villa turolense en torno al año 1484 por unas motivaciones completamente diferentes de las que impulsaron a sus socios a trasladarse hasta allí.
Eliezer Alantansí había nacido en Huesca, en el seno de una destacada familia que contaba con varias ramas repartidas por Zaragoza, Híjar y Huesca. Los Alantansí registrados en Zaragoza durante el siglo XIV solían llevar el tratamiento de don y formaron parte del gobierno ejecutivo de la aljama en calidad de adelantados con bastante frecuencia. En cuanto a la rama de Híjar, se sabía poco de ella, y las últimas investigaciones realizadas al respecto en el archivo de la Casa Ducal y en el Archivo Notarial de Zaragoza no han dado los resultados apetecidos.
Del acontecer de la rama familiar oscense en la primera mitad del siglo xv no se he podido averiguar gran cosa, salvo que en 1440 un Eliezer Alantansí —seguramente abuelo paterno del impresor— volvía a concentrar mucho poder en sus manos como adelantado y clavario, es decir, regidor y tesorero de la aljama de Huesca. En la segunda mitad de esa centuria residían en la judería de Huesca varios individuos con el gentilicio Alantansí que tuvieron cierta participación (unos más que otros) en los puestos directivos y de responsabilidad de la aljama.
En un proceso inquisitorial que tuvo lugar en Huesca en 1484, el médico Açach Rondí, en calidad de testigo, hizo unas declaraciones que implicaban a Abraham Alantansí, padre de Eliezer, en dos asuntos de extrema gravedad para el Tribunal del Santo Oficio. Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, y en previsión de males mayores, Abraham optó por una solución drástica. Con el apoyo de algunos parientes, Abraham sacó a Eliezer de Huesca y lo mandó a Híjar, localidad de Teruel donde había una pequeña comunidad cuyos miembros (entre ciento treinta y ciento cincuenta personas) vivían agrupados en torno a una sinagoga próxima al castillo ducal y en la que —al parecer— tenía familiares y amigos.
Eliezer se estableció en Híjar, una villa en la que había una aljama de señorío de pequeñas proporciones, que quedaba suficientemente alejada de su ciudad natal y con la que los Alantansí de Huesca mantenían buenas relaciones, pues desde hacía tiempo una rama de la familia se hallaba afincada allí. Durante su estancia en la villa turolense el joven tendría ocasión de olvidar los percances acaecidos, progresar en sus estudios de medicina y canalizar sus energías en otra dirección desprovista de riesgo: la imprenta.
Años más tarde ambos, Fernández de Córdoba y su acaudalado socio Selomoh ben Maimón Zalmati se trasladan a Híjar, reencontrándose con su antiguo aprendiz, ahora experto maestro en el arte de la impresión. Y los tres se unen en un taller de imprenta para editar libros hebreos y hacer frente a las demandas de pujantes aljamas vecinas, como las de Murcia y Guadalajara, y no sólo la de Híjar, cuya economía tenía una profunda vinculación con la industria de la piel, dándose cita en la localidad un elevado número de libreros y pergamineros.
Eliezer sería el alma de la empresa creada para imprimir libros en hebreo, por su personalidad, por su posición y por el nivel de sus conocimientos: era hijo del notario del tribunal de justicia de la aljama oscense y tenía el título de rabí, por lo que no parece descabellado pensar que conocía a fondo la Biblia y el Talmud y su proyección bibliográfica.
El nuevo taller de Alantansi que al parecer se hallaba instalado en el castillo ducal de Juan Fernández de Híjar y Cabrera, había adoptado la marca del editor Zalmati consistente en un león rapante dentro de escudo simple con frente a la izquierda; imprime, sin hacer constar el lugar ni el nombre del tipógrafo (19 de agosto y 9 de septiembre de 1485), la obra de Ya‘aqob ben Aser, Tur ’Oraű űayyim (Examen del sendero de vida), en folio de treinta y cuatro líneas por plana, con caracteres hebreos cuadrados y otros rabínicos. Con los mismos tipos, sale de sus prensas el primer libro con los datos completos de lugar, impresor y fecha. Se trata de otra obra de Ben Aser, Yoreh Deah (Indicador de conocimiento), seguido de un Pentateuco sin ningún dato, y finalmente otro Pentateuco (19 de julio y 17 de agosto de 1490), con mención del lugar, Híjar, sin nombre del impresor, pero sí se menciona el nombre de Selomoh ben Maimón Zalmati, el editor.
En su taller se imprimieron valiosos incunables de gran tamaño que por su decoración recuerdan a los que Fernández de Córdoba editara en caracteres latinos: la orla de roleos sobre fondo negro de efecto punteado del Pentateuco terminado en 1490 es idéntica a la que figura al comienzo del Manuale sacramentorum de la diócesis cesaraugustana, atribuido a Fernández de Córdoba.
Algunos llevan colofón, en el que figuran el nombre del impresor Eliezer ben Alantansí, el de la villa de Híjar y el año,
Cuando falleció el primer duque (en 1491) la imprenta hebrea de Híjar fue desmantelada. Al parecer, sus integrantes siguieron rumbos diferentes: Zalmatí debió de regresar a Valencia, del corrector, Abraham ben Isaac ben David, nada se sabe.
En cuanto a Eliezer Alantasí, hay una hipótesis de Torres Fontes, según la cual pudo marcharse a Portugal y establecerse en Lisboa: basada en la información contenida en el catálogo del British Museum, donde se le situaba como impresor en la capital portuguesa, y también en la total similitud registrada entre sus orlas, sus iniciales y algunos de sus tipos, de gran belleza, con las orlas, las iniciales y algunos tipos que fueron empleados en una imprenta hebrea de la capital portuguesa entre 1488 y 1492 por un impresor judío llamado Eliezer Toledano, que también era médico. Sin embargo esta teoría que acababa de cuadrar porque el gentilicio era diferente, se desechó pue se encontró documentación familiar de Eliezer Toledano. Es decir, que nuestro Eliezer Alantansí, hijo de Abraham, y Eliezer Toledano, hijo de Jehudá, no podían ser la misma persona.
Otra hipótesis señala que Eliezer se trasladó a Constantinopla, pues la orla por él empleada también está reproducida en algunos impresos realizados por Samuel y David ben Naḥmías en esa ciudad, concretamente en la edición completa de Arbaʿ á Turim de Jacob ben Ašer, terminada el 13 de diciembre de 1493.
Una tercer suposición es que Eliezer, que a finales de 1487 había obtenido el título oficial para ejercer la medicina en todos los territorios y los reinos del rey de Aragón, se volcara en esa actividad y se olvidara de su aventura como empresario e impresor.
Cabe destacar que, actualmente, incunables hebraicos procedentes de la antigua imprenta de Híjar se conservan en el Seminario Teológico Judío de Nueva York.
Su actividad como impresor queda reflejada en las siguientes obras: Pentateuco, con la versión de Onqelos y el comentario de Rasi, Híjar, editado por Šelomoh ben Maimón Zalmati, “en el mes de ´Ab, año de (5)250 de la criación del mundo” [julio-agosto de 1490] (hay otro ejemplar en la Bodleian Library, Oxford); Pentateuco, en hebraico con la versión de Onqelos y el comentario de Rasi, Lisboa, sin nombre de tipógrafo, “finales del mes de ´Ab, año de (5)251 de la criación del mundo” [julio-agosto de 1491] (hay otro ejemplar completo en la Biblioteca de la Academia das Ciencias de Lisboa; la segunda parte del libro, en la Biblioteca de El Escorial; hay ejemplares en la Biblioteca Real de Berlín, Biblioteca del Seminario Judaico de Breslau y en la biblioteca particular del señor W. A. Wright de Cambridge). De Ya`aqob ben ´Aser, ´Oraű űayyim (Sendero de vida), Híjar, sin nombre de tipógrafo, “en el mes de ´elul” [agostoseptiembre], año de 5245 [1485], 168 hojas a línea tirada, 34 líneas en cada plana, letra hebraica cuadrática y rabínica (en el British Museum, Londres); Yoreh de`ah (Indicador de conocimiento), Híjar, [1487], 137 hojas a línea tirada, 34 líneas en cada plana, letra hebraica cuadrática y rabínica (en el British Museum, Londres); y ´Oraű űayyim (Sendero de vida), sin lugar, sin fecha, ni nombre de tipógrafo [¿Lisboa, por Rabí ´Eliezer?], fol. (un ejemplar incompleto en el British Museum, Londres).
Tras considerar y sopesar las hipótesis no es posible decantar por ninguna, pero si algo queda claro es que la familia Alantansí fue muy especial.
Artículo compilado por eSefarad
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