
Este poeta judío, nacido en el califato de Córdoba, fue visir y comandante de los ejércitos del rey musulmán de Granada, además de líder de las comunidades judías. En su diván hebreo inspirado en el Eclesiastés Samuel describe dos eclipses que acontecieron en noviembre del año 1044, uno lunar (8 de noviembre) y otro solar total (22 de noviembre).
El poeta destaca que Dios, creador de las luminarias, las ha castigado en sus respectivos dominios (a la Luna durante la noche y al Sol durante el día) y anticipa un tercer eclipse (de Luna, 3 de mayo de 1045).
En el medievo monoteísta, los eclipses—cuyas causas físicas la ciencia medieval entendía y cuya ocurrencia los astrónomos medievales podían anticipar con tablas calculadas para este propósito—se entendieron como una forma de juicio divino, otra manifestación de la providencia divina sobre el mundo; un fenómeno, por tanto, de muy mal augurio.
Fuente: Sea mundo eclipses
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