DE AZZUL COBALTO

Salomón y Sol sarearon ḥatta el borde de un claro, cudían ver la cibdad de Fez dezde la talalai, ahí esta se sh’ateaba a sus pies y staba toda doreada de murallas. Se kashe’aba la medina dezde ahí y sus alminares, se huzzeaban hacia el cielo como dedos maĵestuosos de assofar.
Los mancebos abasharon discués y entraron a la cibdad por la cuerta Bab Bou Jelud, era la cuerta más famozza de la cibdad, su manadero era de la cultura almohade. La cuerta staba compuesta por tres arcos simétricos de fierro y staban profusamente zuke’ados por mozaicos de una bel’a de tonos de azzul y por eso mizmo se la conocía como la cuerta azzul.
La medina se prezentaba para el muevo vizitante como un luwar especial onde se había detenido el tiempo, esta vista suele parecer no muy familiar cuando se ve sta clase de cibdad.
Sol y Salomón se dirigían hacia el taller de restauración de libros de Izake su babá, atravesaron una bel’a de estrechas y laberínticas caleĵitas despartidas por hhaumas, en cada hhauma había una mezquita, una madrasa – escuela coránica-, un forno, una fuente y un ḥammam, esos sitios eran ḥobá tenerlos en la cibdad asigún el ḥok.
Cada uno de las hhaumas se especializaba en el ejercicio de una acupación asigún la ‘ada. Los rezidentes tenían eĵmil de su oficio y una gran esperiencia artística; ellos laboraban la cerámica, la madera y el cuero.
La medina era el gran edén y centro de los artesanos como quien dize, sus laberínticas caleĵas le daban a la cibdad un cierto aire misteriozzo e espeĵeado, de esa tierra se obtenían una bel’a de tipos de madera; se extraía de la flora arbolística nacida en Marruecos y era la misma que se uzzaba en las ebanisterías de Fez.
Salomón conocía los nombres de muchos de los artesanos y todos lo conocían a él desde que era bebé, algunos de ellos lo habían mecido en su cuna, fue cuando su babá viaĵaba para ‘addlear sus asuntos de negocio; su mammá gableaba el taller y ellos se turnaban para hadear la cuna para cuando el pibe ne’aba.
Los mozos de la cibdad se movían con ḥalḥalás y ḥilis por esas caleĵitas, transportaban toda clase de mercancías; cargaban a los burros y a los carruajes que eran los únicos medios de transporte posible y sareaban por esas caleĵitas tan estrechan; se escuchaba en cada momento; ¡Balak! ¡Balak! – ¡Cuidado!; ¡Cuidado!-.
Salomón era muy curiozzo, se le veía apasionado y diligente con gran siba de aprender varias artesanías, se les acercaba siempre a los artesanos y les pescudaba; kash’eaba con detalle como los artistas diseñaban las rozzas azzules con un pincel fino, o bien usaban los patrones geométricos de una figura. Miraba cómo los pinceles absorbían los colores y figuraban como pintando aromas y recreando texturas inimaginables.
El chico acudaba donde cudía, la ĝente del luwar dizía que Salomón era el meĵor portavoz de Fez cuando hadreaba de la cibdad y de sus toshabim, se le veía ḥaireado siempre cuando hadreaba de su amada cibdad. Pero señalar a la medina como la maravilla humana de Fez no era suficiente, lo era más bie su curioso atractivo azzul, un color muy pero muy particular.
Salomón se aparó unos momentos a la cuerta del taller de su padrino Rachid, se le conocía como el meĵor alfarero de la cibdad y Sol siguió sola su camino al taller de su babá con la alcofa de comida:
– ¡Asalam aleikum sidi Rachid!- disho el muchacho en forma solemne-; ¿Ash jebarek? ¡ La paz ste con vos Sidi Rachid!; ¿como stá? -dijo sonriente-.
-¡ Wa-Alaikum-Salaam! -¡Paz contigo!- resolló Rachid-.
– La bas? (¿stá bien?) – pescudó Salomón-.
– ¡La bas, alhámdulil.lah! (muy bien gracias a D-ios) – le resolló Rachid-.
Salomón se acercó y pescudó cómo se produze el azzul intenso de la cerámica de Fez – lo pescudó a Rachid en forma enfática-.
– Sidi Rachid; ¿Me cuede explicar como consigues este color?.
– ¡Ueno, ueno! ¡Mira!, el azzul de Fez lo obtengo amashando cobalto y a este lo jalteo con varios ingredientes, el cobalto lo extraemos de las rocas y pedras joreadas por los ríos en el desfiladero de Wadi Mellih.
-¿ Y qué tengo que hazer yo?- pescudó el mancebo con sus ojos ansiozzos-
– Este es un proceso muy largo donde se muelen las rocas en polvo muy fino; tienes que jaltear (mezclar) desferentes mizuras de polvo con awa y máz awa para alcanzar desferentes colores y tonos. Los mizmos ingredientes del polvo van capturando y cobiĵándose a su antiua paleta, todas las mizuras de polvo que jalteamos los maestros alfareros las deshamos jabbeadas para así de pronto puĵa un muevo color. ¡Mira que las fórmulas stán anotadas en un libro que será meldado para formar los muevos maestros alfareros! -¿Cómo ves? le dijo Rachid sonriéndole al joven-.
– ¿Y endonde sta el libro?- preguntó Salomón curioso-.
– ¿Ya no sería sicreto si te lo digo verdad?- ansí resolló el maestro arriéndose del niyya mancebo al tiempo que le daba unas palmaditas en el hombro y lo abrazaba-. Mira que todos muestros alfareros saben muy bien que el color azzul cobalto es como un símbolo de la alfarería de muestra ciudad, todos stamos enĵubilados y eĵmilados-¿Verdad que si? disho el maestro en forma cálida-.
– ¡Yo tamién lo stoy Sidi Rachi! – se lo disho cándidamente Salomón-.
– ¡Ansí es ueldi!, aquí producimos algunas de las piezas más fermozzas de la cerámica de muestro país. ¡Mira! – señaló el maestro Rachid tranquilamente-. ¿Sabes? Tamién uzzamos dos clases de arcilla, las sacamos de Bin Jelleih; ¿Sabes onde se encuentra Bin Jelleih ?- le pescudó el maestro-.
– ¡Sí! ¡Nos queda a doze kilometros al norte de Fez!, ya me lo había disho tsaĵer .
– En los estratos superiores de Bin Jelleih hallamos el polvo de ladrillo amarillo cremoso, lo uzzamos para hazer cerámica sin esmaltar, obtenemos frascos y recipientes como éstos para el transporte de aua –señalaba el maestro-, ¡Mira tócalo!, la arcilla que se encontra en los estratos inferiores de Bin Jelleih, la uzzamos para hazer otro tipo de cerámica muy especial que deshamos secarse al sol en forma de galleta y ya discués las galletas las metemos en los fornos.
– ¿Y para que Sidi si ya stan secas? – pescudó el mancebito-.
– ¡Mira! –añidió el alfarero con seguridad-, el proceso de cocción camia la arcilla en un color blanco y de esa manera cuando sacamos y se enfrían las galletas stán listas para ser zukeadas de decoraciones en azzul muy particulares sobre la fondina blanca.
– Yo vi que las decoraciones se hazen con un pincel fino Sidi – disho Salomón-.
– ¡Si en efecto! –disho el maestro -, los zukeos se hazen a mano alzada con pinceles de bambú; es un trabajo muy pero muy delicado realizado por muestros maestros amaestrados artesanos, ansí tal como ves eso demanda mucho conocimiento y cudirás aprenderlo hiĵito. ¡Y aquí kemleamos la clase de hoy Salomón mi güeno!;¡Sepoy que t’anseñas d’una vez! ¡Si que lo sepoy! ¡ Ve en paz ueldi!-.
– ¡Gracias Sidi Ra! ¡Y
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Glosario:
- ‘ada- tradición
- ‘addlear- arreglar
- alcofa- cesta
- amashando- triturando
- assofar- cobre
- asigún- según
- babá- papá
- bel’a- muchos, varios
- caleĵitas- callejuelas
- doreada- rodeada
- despartidas- divididas
- eĵmil- orgullo
- enĵubilados- contentos
- espeĵeado- brillante
- enseñas- aprendes
- fondina- fondo
- gableaba- manejaba
- hadreaba- hablaba
- ḥaireado- excitado
- ḥalḥalás- prisa, veloz
- ḥammam- baño público
- hhauma- bario
- ḥilis- habiles
- ḥobá- necesidad
- ḥok- ley
- huzzeaban- erguían, alzaban
- jalteo- mezclo
- jabbeadas- guardadas
- joreadas- arrastradas
- kashe’aba- divisaba
- kemleamos- terminamos
- leídos- aprendidos
- maestros amaestrados- especializados
- mancebos- adolecentes
- manadero- origen, fuente
- meldados- leidos
- mizuras-cantidades, medidas
- ne’aba- lloraba
- niyya- inocente
- pescudaba- preguntaba
- puĵa- crece
- resolló- respondió
- sarearon- caminaron, transitar
- sepoy- sé
- sh’ateaba- extendía
- siba- motivacion
- talalai- atalaya
- tsaĵer- maestro
- toshabim- habitantes
- ueldi- hijo mio
- zuke’ados- decorados
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Meredes Dembo Barcessat
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