Besalú, un tesoro medieval de sabor sefardí

Luis Miguel Vargas

En pocos lugares brilla con tanta intensidad la herencia judía de España como en Besalú, un auténtico tesoro medieval que ha conservado su gran patrimonio sefardí.

La bienvenida a la villa de Besalú nos la da el que tal vez sea su icono más reconocible, el imponente Pont Vell, que salva en ángulo un recodo del curso del río Fluviá, y desde el que se tienen las mejores panorámicas de la población. El puente es tan bello como de historia azarosa: construido originalmente en el siglo XI, fue arrasado durante la Guerra Civil y reconstruido en la década de los Cincuenta.

Besalú, tesoro sefardí

Al cruzarlo, entre la gran cantidad de viajeros que siempre acuden al pueblo, nos saluda la Sinagoga de Besalú, que fue construida en el siglo XIII, y que conservan varios restos, entre ellos los del micvé -donde se celebraban los baños rituales. A las puertas comienza la calle del Conde Tallafero, la más importante de la Judería de Besalú, un call que prosperó bajo el reinado de Jaume II.

Al final de la calle hay un mirador con excelentes vistas; y la Porta de la Força, que desde el siglo XI es una de las que se abrían en la muralla, franquea el paso hacia la Plaça de la Llibertat, siempre animada con sus tiendas y terrazas, y donde está una de las construcciones más antiguas del pueblo, el Rebost del Comtat de Besalú. Se trata de un palacete porticado y ventanales renacentistas que alberga una exposición fija de armas históricas y una tienda donde se venden productos de la comarca.

Carrer Mestre Abraham des Castlar. Foto CC 3.0 by Naevus

Besalú medieval

El tiempo parece haberse detenido cuando se hace una excursión por Besalú. La iglesia de Sant Vicenç es una pequeña maravilla gótica del siglo XII que se agazapa al final de la calle Mayor; en la carrera de Sant Vicenç está  la iglesia  Sant Julià, románica, y, por la estrecha carrer de Cano -tanto, que dice la leyenda que no podían pasar al tiempo dos caballeros armados porque sus espadas se emboscarían- se llega a la plaza Mayor, donde está la iglesia de Sant Pere, también románica, con sus famosos leones en la fachada.

En esta plaza está otra de las casonas históricas de Besalú, en este caso la Casa Cornellá-Llaudes, del siglo XII, cuyo patio puede visitarse. Un lugar ideal para poner el broche a esta escapada a Besalú, un auténtico tesoro medieval de sabor sefardí.

Fuente: tugranviaje.elindependiente.com

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One comment

  1. Es maravilloso la gran cultura judía sefaradi que B»H permanece y permanecerá por la voluntad del Santo bendito sea!

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