Antologan lengua del exilio: POR MI BOKA colección de textos en ladino

Desde el exilio se propone un comienzo distinto, pero equivalente: «En un lugar de la Mancha, del kual no kero akordarme el nombre, biviya, no muncho tiempo antes, un senyor…».

myriam_moscona_jacobo_sefamíAsí comienza Rachel Amado Bortnick su traducción al judeoespañol del primer capítulo del Quijote, incluida en la antología Por mi boka, colección de textos en ladino -otro nombre para la lengua-, a cargo de Myriam Moscona y Jacobo Sefamí.

Realizada «a alimón» entre ambos escritores, la antología revisa textos históricos y contemporáneos de una lengua que, a decir de Moscona, se asemeja a una antorcha pasada de mano en mano que está por consumirse.

La secunda Sefamí: «el judeoespañol se está muriendo, está en proceso de extinción. No hay niños que lo hablen: va a desaparecer».

También conocido como djudezmo y spanyoliko, el ladino es resultado de la mezcla del castellano del siglo 15 con las lenguas oriundas de los territorios a los que llegaron los judíos expulsados de España, en 1492, en la diáspora sefardí.

La antología, que busca paliar la partida de la lengua, contiene textos históricos, como la Biblia de Ferrara (1553) y el Meam Loez (1730), una colección de poesía de Juan Gelman, Clarisse Nikoïdski y Denise León, y traducciones al judeoespañol de fragmentos del Quijote y Martín Fierro; todos al lado de su versión en español contemporáneo.

Para dar nombre al libro, los autores utilizaron una carta, también antologada, que el novelista francés Marcel Cohen le escribió a su amigo Antonio Saura, en la que reflexiona sobre la muerte del ladino.

«La muerte avla por mi boka…a verda dezir, ya sto muerto yo», escribió Cohen.

Aunque en distintas proporciones, el idioma contiene rastros de turco, francés, hebreo, búlgaro, serbio, rumano, italiano, árabe y portugués, y posee una cualidad intangible que los autores destacan.

«Es una lengua que tiene giros que te evocan algo…una inmensa ternura», dice Moscona. Sefamí concuerda, parafraseando a Juan Gelman: «es como si fuera una lengua niña, de un niño que te habla».

Motivo de orgullo para los antologadores, los poemas que el recién fallecido Juan Gelman cediera a la colección, originalmente escritos en judeoespañol, muestran la producción de ladino contemporáneo y, al tiempo, acentúan la naturaleza exiliada de dicha lengua.

«Él (Gelman) quiso escribir en una lengua del exilio porque, digamos, es una lengua, el judeospañol, que todos los que la hablan son exiliados», recuerda Sefamí, sobre el exilio de Gelman en México.

Durante la entrevista, Moscona y Sefamí discuten entre pregunta y pregunta como si no se hubieran visto en años, principalmente sobre cuestiones identitarias de la lengua, pero dicen estar enteramente de acuerdo en un aspecto.

«Yo creo que, en el fondo de todo esto, lo que compartimos Jacobo y yo es un amor por nuestra lengua, por el español, y por esta máquina del tiempo (el ladino) que te permite ver adentro del español contemporáneo un español en su estado naciente», reconoce Moscona, con la complicidad de Sefamí.

Por mi boka se presentó el 8 de febrero en la Capilla Alfonsina, con la participación de Alejandro Tarrab y los antologadores.

Fuente: am.com.mx

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One comment

  1. Sorprende que esta nota se haya reproducido en la prensa de España, país que ignora a los autores de América Latina (como si fueran de segundo nivel) igual que ha ignorado, durante siglos, su pasado árabe y judío.

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