Zamora sefardí
Por Jesús Jambrina, Associate Professor, Viterbo University

A la ciudad de Zamora, en Castilla y León, se le asocia con varios acontecimientos y leyendas de la historia política y cultural de España. Algunas de la más conocidas son: la existencia de Viriato, el héroe local que luchó contra los romanos entre el año 147 y 139 antes de la era cristiana, la resistencia de los zamoranos a uno de los cercos de los musulmanes a finales del siglo X que dio lugar a la famosa frase «no se tomó Zamora en una hora»; y el asesinato del rey Sancho II llevado a cabo por Vellido Dolfos, al servicio de la reina doña Urraca, episodio que fuera recogido en el Romancero Viejo, un clásico de la literatura medieval.
Recientes estudios notan la mención directa o indirecta de Zamora en el Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes y Zamora es el nombre de varias ciudades en las Américas; es el caso de de Zamora, en México, y en Ecuador. En La Habana, Cuba, Medellín, Colombia, y en Buenos Aires, Argentina, igualmente existen barrios con el mismo nombre. En la actualidad, la Zamora española es conocida por tener unas de las más tradicionales Semanas Santas de todo el país, la cual atrae peregrinos de toda la península ibérica.
No obstante, y como un río oculto que viaja por entre los viñedos y las bodegas de la provincia castellana, Zamora contiene una de las historias judío-sefarditas más sugerentes de las vistas hasta ahora en España.
Florenciendo a principios del siglo XIII y hasta el fatídico año de 1492, Zamora contó con una de las comunidades judías más sólidas de las surgidas en los reinos cristianos. La misma abrigó una Yeshivá, fundada por Isaac Canpantom, fallecido en 1463, a los 103 años, y quien es considerado la piedra angular de una escuela zamorana de interpretación talmúdica que continuó con varios de sus alumnos, entre ellos Samuel Valensí. Relacionados con la Yeshivá de Zamora también estuvieron Abraham Saba (1440-1508) e Isaac Arama (1420-1494), quienes expandieron sus conocimientos filosóficos, talmúdicos y cabalísticos por varias ciudades de España, Portugal, Marruecos, Grecia y Turquía, entre otras.
En 1492, Zamora contaba además con una Sinagoga Mayor y un cementerio judío, y toda la documentación histórica referente a las juderías castellanas, almacenada, tanto en los archivos provinciales como nacionales, testimonian una aljama vibrante e integrada a los quehaceres de una ciudad prestigiosa en el mapa penínsular. Fue por ello que en Zamora se reunieron, acorde con varios estudiosos, entre ellos María Fuencisla Casar García, de la Universidad de Salamanca, alrededor de 30,000 judíos camino de Portugal, siendo igualmente Zamora, la ciudad escogida por los reyes para procesar el regreso, previa conversión, a los hebreos que quisieran volver, como consta en el decreto firmado el 10 de Noviembre del mismo año.
Pero la historia de los judíos zamoranos no está completa sin el reconocimiento de los casos de la Inquisición llevados a cabo contra varios de ellos por «judaizantes», es decir, continuar practicando la religión mosaica, después de haberse convertido al catolicismo. Tal situación creó una red de cripto-judaísmo o marranismo, como se le llamó en Portugal, que dura hasta nuestros días y que ha comenzado a ser estudiada en varios pueblos de la frontera con Portugal como Carçao y Fermoselle, este último en el lado zamorano.
Todavía faltan, sin embargo, las evidencias arqueológicas que apoyen los documentos históricos que mencionan, no sólo la Yeshivá, la Sinagoga Mayor y el cementerio, sino también dos juderías muy bien localizadas en la ciudad, así como carnicerías y casas usadas por la comunidad judía de Zamora. Una sola evidencia arqueológica se conoce hasta este momento: la Januquía ubicada en un sillar de la iglesia de San Pedro y San Idelfonso, la cual, de acuerdo con el historiador Alvaro López Asencio, es muy posible que haya sido traída por trabajadores judíos de otro lugar sagrado cerca a la iglesia, construida en las inmediaciones de la judería del Valle, llamada la vieja.
Para una información más detallada, incluida una cronología y una bibliografía preliminar, visite www.zamorasefardi.com
eSefarad agradece a Jesús Jambrina por este artículo
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