Una expresión tan popular. De ella abusan los políticos. Ninguno sabe su origen…
Tirar de la Manta
Una vez producida la expulsión-destierro de una parte de nuestros judíos a finales del siglo XV, se extendió la aplicación de los Estatutos de Limpieza de Sangre para demostrar el linaje de cristianos viejos en el acceso a determinados oficios y profesiones. Se adquirió la costumbre de colgar de las Iglesias unos lienzos denominados “mantas” . En las mantas estaban escritos los nombres y apellidos de los judeoconversos (cristianos nuevos), de esta manera en caso de litigio o pleito sólo había que “tirar de la manta” para demostrar la escasa limpieza de sangre de los allí inscritos.
En 1610 se acordó colgar en la Capilla del Cristo del Perdón de la Catedral de Tudela un lienzo, una manta, con los nombres de los judeoconversos de Tudela con la siguiente leyenda: “para que con el tiempo no se obscurezca y extinga la memoria de los antepasados y se sepa y pueda distinguir la calidad de los hombres nobles”.
Sebastián de la Obra
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Artículo

Tudela y su famosa manta

Tudela es una singular ciudad de las tres culturas (musulmana, cristiana y judía) afincada en el corazón del reino de Navarra. Fue fundada por los árabes a principios del S. IX. Durante el período de la dominación musulmana (más de tres siglos), Tudela constituyó un importante núcleo comercial y cultural en el norte de España. Su ciudad vieja estaba repartida entre una morería y dos juderías; los judíos dejaron una huella de siete siglos y hay una judería nueva y una judería vieja.
Los primeros pobladores hebreos de Tudela llegaron casi con la misma fundación musulmana de la ciudad, alrededor del año 802, entre los que se encontraran miembros de la vecina aljama de Tarazona. Los judíos se agruparon en una zona al sureste de la muralla, por las calles de Benjamín de Tudela, Plaza de la Judería, Hortelanos, Fuente del Obispo y la desaparecida calle de las Vueltas. Los callejones de esta zona y la actual tipología de casas estrechas y altas aún recuerdan las típicas casas judías (casa de adobe o ladrillo, algunas con fachadas de decoración mudéjar)


En este barrio primitivo parece que existieron tres sinagogas: una probablemente en la calle de San Julián, otra en las inmediaciones de la Puerta de Zaragoza y la tercera adosada al tramo este del Claustro de la Catedral.
La Sinagoga Vetula o Sinagoga Mayor es única en el mundo, al estar dentro del mismo claustro de la Catedral (también conocida como la capilla de la Escuela de Cristo o capilla de San Dionís).

Tudela tuvo personajes judíos famosos, como Yehuda Ha-Leví, honrado con la Plaza de Yehuda Ha-Leví. Nació en Tudela entre 1070 y 1075. En su plaza se inicia el itinerario judío tudelano.

La manta con los nombres de los conversos y la limpieza de sangre
Los cristianos viejos se vanagloriaban de su «limpieza de sangre» por lo que en 1610 se acordó colgar en la Capilla del Cristo del Perdón de la Catedral de Tudela un gran lienzo con los nombres de los convertidos de Tudela «para que con el tiempo no se obscurezca y extinga la memoria de los antepasados y se sepa y pueda distinguir la calidad de los hombres nobles». Actualmente cuelga una reproducción de la Manta de 1610 en donde se inscriben en tres columnas los nombres y apellidos de las personas judías que se convirtieron al cristianismo. La expresión “Tirar de la manta”, viene de desvelar algo grave que estaba en secreto y sacar “trapos sucios”… esta frase de la “manta” viene de esta famosa manta de Tudela.
La existencia de la manta, sin embargo, no empaña una resistencia secular ante el Santo Oficio: en 1481 la ciudad se negó a facilitar información sobre el asesinato, en Zaragoza, del inquisidor Pedro de Arbués; tiempo después los vecinos amenazaron con arrojar al Ebro a los oficiales de la Inquisición que perseguían a unos herejes, y en 1510 los diputados tudelanos partieron a Cortes con la encomienda de solicitar al rey «que nos quiten de aquí ese fraile que se dice inquisidor».
Hermanamiento con la ciudad de Tiberíades
En la plaza del Salvador, está situado el monumento que simboliza al hermanamiento entre las ciudades de Tudela y Tiberíades, obra de Beatriz Lasry. La placa de homenaje de “La Federación Sefardita a sus mayores” se complementa, al otro lado del pedestal, con las palabras de Benjamín de Tudela: “Adiós río Ebro. Regresaré aunque sólo sea para morir en tus orillas”.

El apellido Nabarro y su relación con los judíos sefardíes
De entre los que prefirieron marcharse, en 1498 (esa fue la fecha de expulsión para Navarra), en lugar de cambiar sus nombres y apellidos y convertirse forzosamente en cristianos nuevos, el apellido Nabarro, que se registra en varias ciudades europeas, lleva la huella de los judíos tudelanos, que también se repartieron por el norte de África.
Ismael 3º ESO Cerredo
Fuentes utilizadas
eSefarad Noticias del Mundo Sefaradi