SEFARAires en eSefarad.com – Nº 12 ABRIL 2003

sefaraires_logoBOLETÍN PERIÓDICO de distribución sin
cargo por correo electrónico
Nº 12 ABRIL 2003

Creación y Dirección:
Arq. Luis León
Asesores de Dirección:
Sr. José Mantel, Dr.Nissin Mayo, Dr.Santó Efendi (EEUU), Alberto Benchoan

Declarado de “Interés Cultural”
por el Departamento de la AMIA
( Asoc. Mutual Israelita Argentina )

Editorial

NUMERO ESPECIAL  CELEBRACIÓN  DE  PESAJ

Pésaj es una de las dos celebraciones más importantes dentro de la cultura judeo-española. Como el resto de las comunidades judías los djidiós se reunieron siempre en familia, preparando grandes cenas, y leyendo pasajes del Éxodo, compartidos entre mayores y chicos, con pasajes traducidos al djudesmo. En Sefaraires de este mes, incluimos artículos ilustrando momentos, Y evocando estas celebraciones de Pésaj en el Buenos Aires

CUMPLIMOS UN AÑO

Nuestra publicación cumple un año de existencia y durante estos meses vi crecer con alegría el número de suscriptores. También de los lectores que establecen contacto con nosotros para brindar información y hacernos llegar testimonios de sus familias.  Nuestros colaboradores son, con su participación, quienes hacen al contenido de esta publicación. Tanto a quienes integran el staff permanente como a los que participaron como invitados especiales, quiero hacerles llegar el reconocimiento por su valiosa y desinteresada tarea y mi agradecimiento.

SUMARIO  /  P.1  Editorial  /  P.2 Los enseres de la cocina por José Mantel y Luis León /  P.3 Pésaj, festival de libertad por Santó Efendi  /  P.4 Carta a Sefaraires de Eleonora Noga Alberti  / P.6 Un séder con el papú Menajem  por Luis León / P.7 Iusef el alañari  por José Mantel  /  P.8  Pésaj en Familia  por José Mantel y Luis León  /  P.9 La mesa de mis abuelos  por Lic. Carlos Swarcer  /  P.10  Endivina endivinador.

SEFARaires es un magazín menzual independente, i el scopo es la difuzión de la kultura sefaradí i su lingua el djudesmo. Keremos ansí tanbién ke los lektores de todo el mundo, se ambezen la yistoria de los djidiós yiegados de Turkya a la Aryentina. Se invía por e-mail, sen koste para akeos ke mos lo demanden a muestro adereso.

SEFARaires es una  publicación mensual independiente, y su objetivo es la difusión de la cultura sefaradí y su lengua el judeo-español.  Se propone además, hacer conocer a sus lectores de diversas partes del mundo, la historia de los judíos de Turquía llegados a la Argentina. Se envía por e-mail, gratuitamente a quienes lo solicitan a nuestra dirección. 

SEFARaires e una pubblicazione  mensile, indipendente, il  cui   obbiettivo   é la  diffusione  della  cultura sefardita  e della sua  lingua,il giudeo spagnolo. Si propone  inoltre di  fare conoscere ai suoi lettori, delle diverse parti del  mondo, la storia  dei giudei di  Turchia, arrivati a la Argentina. Si invia per email, gratuitamente  a coloro che  lo richiedano. 

SEFARaires is an independent monthly  publication whose objective is the difusion of Sephardic culture and the Judeo-Spanish language.  Its objective is to make known to its readers all over the world the history of Jews of Turkey who immigrated to Argentina. SEFARaires is sent, without charge, by e-mail to all who request it.

SEFARaires est une publication mensuelle et indépendante qui a l’objectif de diffuser la culture séfarade et la langue judéo-espagnol . SEFARaires veut faire connaître aux lecteurs de plusieurs pays, l’histoire des juifs turcs, émigrés en Argentine. Vous pouvez demander l’envoi  gratuit  par E-mail à l’adresse

  

DJUDESMO  –  DJUDESMO  –  DJUDESMO  –  DJUDESMO  –  DJUDESMO  –  DJUDESMO

Los enseres de la cocina

por José Mantel y Luis León

Por ser la celebración de Pésaj uno de los momentos en que en los hogares sefaradíes se cocinaba con gran intensidad, es buena la ocasión para recordar los términos en djudesmo empleados para los enseres de cocina.

En los primeros tiempos, al llegar a la Argentina, cocinaban en un bracero que llamaban  tandur (del turco), que en muchos casos había llegado acompañando a sus dueños en el barco que los trajo de Turquía.  Mashá era la pinza con que se movían las brasas y el carbón que llamaban kimur.

  • Tendjeré : tipo de olla (del turco)
  • Tipsín : fuente para horno, metálica y más adelante extendido a piezas enlosadas.( del turco)
  • Tavá : asadera de forma chata, para horno (del turco)
  • Chisbé : cafetera en forma de pava con boca superior abierta, para preparar el café a la turca (del turco)
  • Findján : pocillo de café (del turco)
  • Tablá : bandeja
  • Adulzador : pote de vidrio encerrado dentro de un recipiente muy trabajado en plata, con horquillas alrededor del mismo, donde colgaban cucharitas y tenedores de postre (del español).
  • Paleta : cucharón de madera, plano, con su extremo circular, empleado para batir (del español)
  • Almirez : mortero de bronce para desmenuzar nuez y otros ingredientes , la maza de golpear era denominada: mano del almirez. ( palabra árabe incorporada al español)

Como puede verse muchos de los términos para nombrar objetos de uso cotidiano, son de origen turco y seguramente fueron los primeras en incorporarse al djudesmo.

También había dentro del judeo-español términos que se empleaban para definir sabores y estados de los alimentos, o acciones como finyir, que es amasar con fuerza.

  • Shevdodesabrido
  • Arrismulido : consistencia de ciertos dulces que se desgranaban dentro de la boca (en estos casos, considerada como una propiedad agradable del alimento).
  • Refinado: define la característica que tomaba el sabor de ciertos alimentos, donde el sabor se acentuaba después de un día de preparados.
  • Cufio : cuando el rabanito se pasaba y quedaba blando de consistencia.

 

Y existían también palabras para definir una sandía o melón cuando al abrirlos no estaban como era de esperar.

Salió pipino , expresión que explicaba a los comensales, que el interior de la sandía partida se parecía a un pepino por su color blancuzco.

Respecto del melón, se empleaba la palabra jojombro , precisamente “pepino”(del italiano cocomero) para definir el interior de esa fruta cuando era seco, o bien solía decirse rabanó.

 


HISTORIA Y TRADICIONES – HISTORIA Y TRADICIONES 

Pesaj, festival de libertad

Por Santó Efendi
(desde Maryland, USA, para SEFARaires)

De las tres celebraciones anuales, Pesaj, Shavuot y Sukot (1), la primera, el festival de primavera, es la más popular.  Llegamos a ella luego del invierno en el hemisferio norte y de un intenso período de preparación y limpieza eliminando de nuestro dominio todo residuo de jametz (2). Desde los primeros recuerdos de mi infancia surge la imagen del Seder (3) y el prominente rol asignado a los niños formulando las clásicas preguntas, cuando mi padre, sosteniendo en alto la tablá (4) del Seder recitaba la clásica fórmula sefaradí: «este el pan de la Afryisyon (5) ke komieron muestros padres en tieras de Ayifto (6)…».  Si luego de 33 siglos de historia seguimos celebrando genuinamente nuestra liberación de la esclavitud y si además seguimos considerando que esto no sólo les ocurrió a nuestros ancestros en el remoto pasado, sino, como nos muestra la historia, a nosotros mismos en el presente, estamos precisamente afirmando el derecho del hombre a vivir en libertad y a aspirar a una vida superior.

En las oraciones de cada mañana recordamos que al salir de la esclavitud de Egipto, Moisés dijo al pueblo: «recuerda que Dios te sacó hoy de aquí, en primavera, y no comas jametz«. Las dificultades que uno enfrenta para dejar de ser esclavo son tan enormes y abrumadoras que necesita ayuda de una entidad superior y buena suerte para lograrlo. Con la humildad de quien sólo come matzá (7) durante los siete días del festival (ocho en la diáspora) reconocemos que además del trabajo, necesitamos buena suerte para triunfar en toda acción. Es éste precisamente el simbolismo de los tefilin (8) que usamos en el brazo y en la frente durante la oración matinal en días laborables. El brazo simboliza nuestra acción  y la frente nuestra mente. Ambos deben mantener el equilibrio necesario para lograr el éxito cotidiano con ayuda de  circunstancias propicias.

Es nuestro deber de conciencia reafirmar que la libertad no es un regalo recibido gratuitamente, sino que requiere constante vigilancia y esfuerzo para ganarla y mantenerla.  Pesaj, Matzá y Maror (9), la trilogía formulada durante los primeros años de la era común por el gran Raban Gamliel, presidente del Sanhedrín y nieto de Hilel, constituye una sólida unidad que implica libertad, humildad y trabajo perseverante. Pesaj implica el pasaje de la obscuridad a la luz.  Matzá es el pan de los humildes, desprovisto de levadura y por lo tanto libre del fermento del orgullo humano.  Maror es el trabajo constante y la vigilancia permanente en defensa de nuestra vida y de nuestra libertad, que requiere también la bendición divina para triunfar.

En términos religiosos, como está dicho en Éxodo 13: 7-10, existe un pacto superior entre Israel y Dios que asegura nuestra existencia y continuidad a través de la historia, pese a las múltiples ocasiones en que fuimos y somos vulnerables, enfrentándonos con el eterno Amalek del pasado y del presente. Para triunfar en una empresa superior a nuestras propias fuerzas se requiere seguramente una ayuda extraordinaria. El líder es siempre necesario pero nadie espera que él nos resuelva los graves problemas que amenazan nuestra existencia y continuidad como pueblo libre.  No es simplemente por ingratitud que la Hagadá no menciona a Moisés, nuestro máximo líder, profeta y maestro. Es porque sabemos que aún por encima de Moisés y de todo otro ser humano, nuestro destino está unido a algo superior, inefable y eterno.

«DAYENU» !!! (10)

(1) del hebreo, Shavuot y Sukot son, respectivamente, celebraciones de recepción de la Torah y fiesta de las cabañas; (2) delhebreo, fermento; (3) del hebreo, órden; (4) del turco, bandeja; (5) del ladino, aflicción; (6) del ladino, Egipto; (7) del hebreo, pan de harina y agua, sin levadura; (8) del hebreo, filacterias; (9) del hebreo, amargo; (10) del hebreo, «es suficiente para nosotros» y en djudesmo: “mos abastaba”.

 

 

Carta a Sefaraires

de Eleonora Noga Alberti

El 7 de marzo, llegó a la redacción esta carta enviada por Eleonora Noga Alberti. No creo necesario su presentación ya que su trayectoria como musicóloga y recopiladora de la música sefaradí, su labor docente y su canto son parte inseparable del patrimonio cultural judeo-español de Argentina y Latinoamerica. La publicamos porque llega acompañada de un regalo de Pésaj para los lectores: una canción de su valioso archivo documental.

Estimado Luis:

Te envío para este número, y para los que le seguirán, mis mejores augurios.

¡Felicitaciones por atreverte a editar esta publicación, que une en su nombre a los sefardíes, a Buenos Aires y a los “aires” que tal vez trajeron tus abuelos!  La leeré con la misma fruición (para usar una de las palabras preferidas, para estos casos, por mi querido amigo Bernardo Ezequiel Koremblit) que a su antecedente versión de Internet.  Ahora las tendré que esperar cada mes en mi casilla de correo electrónico y de vez en cuando a través del correo.

Este esfuerzo entusiasta tuyo – y de quienes te acompañan en la aventura- me hace recordar al de aquellos señores y señoras de la época en que comencé mi trabajo de investigación.

Al rastrear entre los inmigrantes sefardíes de habla judeoespañola los antiguos cantos de la tradición oral, primero sólo romanzas y luego komplas, kantikas, konsejas, cantos litúrgicos y paralitúrgicos, me encontré con seres ricos en recuerdos y nostalgias, los que tal vez ustedes prolonguen al querer recuperar la lengua, las anécdotas y los recuerdos de la “chikez”.

De ellos yo sólo guardo en mi archivo documental el recuerdo sonoro de lo que quisieron y pudieron transmitirme, conscientes de que era un modo de preservar el inmenso legado que poseían.  Ustedes tienen la vivencia, algo que sólo se posee cuando se ha nacido en un hogar lleno de la propia cultura y de esas sensaciones que ningún libro puede otorgar.

Para celebrar este “nacimiento” y vista la proximidad de Pésaj  pensé en enviarte este canto tan característico de la sobremesa del Séder.  Es uno de los ejemplos de mi colección de cantos paralitúrgicos relacionados con esta fiesta, que es y fue sin duda una de las más significativas en la historia de los judíos, pero que para todos los pueblos puede ser un ejemplo del verdadero significado de la palabra Libertad.

Con la estima de siempre

Eleonora Noga Alberti

Recuerdos de la fiesta de Purim

por Beatriz Masliah

La fiesta de Purim, conmemora la salvación de los judíos, que, con la intervención de Esther, evitaron un decreto de exterminio del rey Ajashverosh de Persia, a través de Amán su ministro para exterminar a todo el pueblo judío.

Si bien no se pueden demostrar estos acontecimientos a través de investigaciones históricas o de la comparación con la historia de Persia, y la celebración pareciera ser posterior a la Torá, los judíos los constituyeron en un motivo de celebración y esta costumbre llegó al Río de la Plata con la inmigración.

Los sefaradíes en esas ocasiones se juntaban con otras comunidades para elegir a la reina Esther en grandes bailes, que por la proximidad con el carnaval comenzaron a llamar los “carnavales de Purim”. Unos de los sitios más concurridos en estas ocasiones durante muchos años, era el salón Les Ambassadeurs  y sus memorables “purim balls”.

S.M., nos envía un recuerdo de los años 30´ y 40´. “Cuando en la sinagoga sefaradí de Villa Crespo, se nombraba a Amán, los más jóvenes repudiábamos su nombre con signos de rebeldía consistentes en producir fuertes ruidos haciendo caer las tapas de los guardalibros posteriores a nuestros asientos.

Nota: En el recuadro se transcribe la letra de una canción posiblemente destinada a recordar a los niños esta celebración señalándole en la letra  su proximidad con Pésaj.

Si vieras a los ratones
djugando por los rincones
kon karpuzes (*) y melones
en los días de Purim…
de Purim…   de Purim…
todo lo bueno es de Purim
Purim purinado
Pésaj en la mano 

(*) sandías

KEN SUPIENSE Y ENTENDIENSE (1)

Eleonora Noga Alberti

Recopilación y transcripción en Buenos Aires, 1976
 Informante: Victoria Fresco de Levy, nacida en Constantinopla (2), de 74 años de edad – Nº 246 – Archivo Documental ENA (3)

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuál es el uno?
Uno es el kriador
           Barej hú baruj semó[n] (4)

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los dos?
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

            Barej hú baruj semó[n] (5)

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los tres?
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

Barej hu baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los kuatro?
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los sinko?
Sinko Libros de la Ley,
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

          Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los sesh (6)?
Seis(*) días sin sabá(7),
Sinko Libros de la Ley,
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

          Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los siete?
Siete días de la semana,
Sesh días sin sabá,
Sinko Libros de la Ley,
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

  Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los ocho(8)?
Ocho días de la milá(9),
Siete días de la semana,
Sesh días sin sabá,
Sinko Libros de la Ley,
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

  Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los nueve?
Nueve mezes(10) de la preñada,
Ocho días de la milá,
Siete días de la semana,
Sesh días sin sabá,
Sinko Libros de la Ley,
Kuatro madres de Israel ,
Tres nuestros padres son,
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

                Barej hú baruj semó[n]

Ken supiense y entendiense
alavando al Dio kryense,
Kuáles son los dies?
Dies Mandamientos de la Ley,
Nueve meses de la preñada,
Ocho días de la semana,
Sesh días sin sabá,
Sinko libros de la Ley
Kuatro madres de Israel,
Tres nuestros padres son
Dos, Mosé y Aharón,
Uno es el kriador

                Barej hú baruj semó[n] (11)

(1) La denominación corresponde al primer verso cantado.(2) Respetamos la denominación que nos diera de su ciudad natal, por considerarla un rasgo significativo de los cambios políticos que experimentan ciertas regiones y de cómo quedan los nombres incorporados en la memoria de las personas. Constantinopla pasó a ser Estambul en 1923.(3) Registro de la propiedad intelectual: Nº 17383/2000. (4) (del hebreo) Bendito El y bendito su nombre. (5) Utilizamos la cursiva en las palabras propias de otros idiomas, aquí hebreo. (6) seis; la sh reemplaza a la terminación eis y utiliza la fonética antigua equivalente a la sh inglesa o la ch francesa, generalmente en rashí se escribía con una letra hebrea “shin” (7) (del hebreo shabat) sábado (8) preferimos esta ortografía –que no es la habitual en judeoespañol- por considerarla más clara para el público hispanohablante contemporáneo. (9) (del hebreo) circuncisión. (10) La s intervocálica se reemplaza por la z, que en el alfabeto rashi era una “zain”, y se pronuncia sibilante como la s intervocálica francesa o italiana. (11) El esposo de la informante corrige al final: “-No shemón, shemó”.

(*) Así lo cantó Victoria, lo que muestra la inevitable mezcla del judeoespañol con el español moderno.
De este canto existen múltiples variantes textuales y melódicas, según los informantes y su procedencia. Esta es sólo una de ellas.

CUENTOS – POESÍA – MUSICA – CUENTOS – POESIA – MUSICA 

Un séder con el papú Menajem

Por Luis León

Como todos los viernes cerca del mediodía, mi abuela me tomó de la mano invitándome a acompañarla. Hicimos el recorrido por la vereda arbolada. Tras cerrar la robusta puerta de calle caminamos a mi ritmo de niño, las tres cuadras hasta el mercado. Cruzamos la calle Velazco y entramos al largo y estrecho pasillo donde vivía el papú(1) Menajem. Mi abuela estaba intranquila. El anciano le devolvía puntualmente la ollita vacía en que le dejaba comida los viernes, pero hacía dos semanas que no aparecía.

Esta vez tampoco estaba, y caminamos tres cuadras más hasta Yanovsky Hnos, la única fábrica de matzá (2) que había, y desde Villa Crespo donde estaba la planta, enviaba a todos lados su producción. El dueño, y antiguo conocido, nos hizo pasar para mostrarme como era el procedimiento para producirla. Recuerdo la máquina como una cinta móvil, donde desfilaba una larga fila de matzá dorada, que después sería embolsada. “Diez de la común y dos de la dulce”, encargó mi abuela. La primera era para cocinar rebanadas de parida, sodra y otras comidas para la ocasión. La segunda reemplazaba a las galletitas, las comíamos con yarope, el exquisito dulce blanco (a veces con agregado de nuez molida) que hacían  para la fiesta.

Tampoco este viernes encontramos al papú, me comentó mi abuela Masaltó decepcionada, mientras emprendíamos el regreso para retomar la planificación de tareas de la comida de Pésaj. La casa ya había comenzado a limpiarse, aunque no muy estrictamente, se procedía a una higiene de los estantes, vajilla y rincones varios, tratando  de eliminar cualquier resto de pan antes de comenzar la festividad. Mi madre había comprado varias docenas de huevos, la harina especial y todos los implementos de cocina relucían esperando el envío de Yanovsky Hnos. En vísperas de Pésaj, solíamos comer en un sitio diferente al habitual, despejando el comedor para los aprontes y reservando espacio para depositar las comidas terminadas.

El lunes, mi abuela regresó de la calle llamando a mi madre en voz alta. Le dio la noticia que el papú Menajem estaba internado desde hacía más de una semana. Con los años no atiné a preguntar el grado de parentesco que tenía él con mi familia, aunque sospecho que había sido vecino de Karatash, el barrio de Izmir donde vivian.

Mi abuela decidió ir al hospital a visitarlo, y le llevó unos dulces; allí convenció a los médicos de que el estado del enfermo no era para nada preocupante como decían. Dos días después contratando un auto fue a buscarlo, le llevó ropa de mi abuelo, que a pesar de quedarle excesivamente grande, le daba el aspecto de hombre saludable. Lo ubicó en la sala del medio, la que usaba mi tío cuando era soltero, e hizo atenderlo con todo tipo de cuidados. La expresión del rostro del anciano rebosaba de gozo, y según nos confió, lo atendían así en Izmir hasta que su madre murió, treinta años atrás.

Así llegó la noche principal. El esperado primer séder (3)  donde el papú Menajem se animó a participar con el Siervo fuimos a paró en Aifto, aportando además algunas interpretaciones propias sobre el Éxodo y los rituales pascuales. Una noche espléndida, donde lo vi probar cada una de las comidas, compartiendo momentos alegres con nosotros, los más chicos, oponiendo resistencia a su visible debilidad.

A la mañana siguiente cuando me levanté, estaba el doctor Niño (4). Mi abuela había arreglado el día anterior para que viniera a darle su opinión sobre la salud de Menajem. Sin animarme a entrar, escuchaba su característica voz y las erres afrancesadas. Los niños tienen un verdadero instinto de defensa. Yo me ocultaba porque el doctor Niño, era de los que recetaban baterías de inyecciones de hígado y vitaminas sin que le temblara la lapicera.. Dijo a mi abuela que el anciano debía retornar al hospital para su inmediata atención. Él mismo lo llevaría en su auto. Cuando salió Menajem tomado del brazo por el doctor, usando la misma vestimenta con que llegó el día anterior, su cuerpo había envejecido aún más, caminaba con dificultad y sumamente encorvado, pero al descubrirme en un rincón observándolo, giró con esfuerzo su cabeza para mirarme y desearme saludoso ke´stés.

Nunca más vi al papú Menajem, que falleció ese mismo día. Nadie me contó de su partida, porque de esos temas no se hablaba con los niños (El Dió ke no mos traiga) (5), mucho menos durante el segundo séder de Pésaj, que en esta ocasión careció de la alegría de otros años.

1) anciano, abuelo / (2) pan ácimo, especial para la festividad de Pésaj / (3) Comida y celebración inicial de la festividad de
Pésaj / (4) En referencia al recuerdo del Dr. Sadoc Nino (llamado “el Dr.Niño”), atendió durante toda su carrera profesional a los djidiós de Villa Crespo y otros barrios, en gran mayoría de las oportunidades no cobrarles la visita. / (5) Expresión típica empleada en esas ocasiones equivalente a “Dios nos guarde”.

CUENTO

HISTORIA DE YAQUITO PERES ( 2ª parte)
Yusef el alañari (1)

por  José Mantel

No había pasado un año desde que Yaquito se iniciara en la tarea de vendedor callejero de mercería y su instinto comercial ya lo alejara de las calles y se había convertido en un pequeño distribuidor que atendía a modistas y negocios chicos. Ese día llegó del importador con unos grandes rollos de encaje y broderíes para encargarle a Simbul, su mujer (que además de gran necocherá (2) era una muy eficaz colaboradora) que terminara de preparar los pedidos para entregar al otro día, recomendándole que fuera cuidadosa al medir, que no faltara ni un centímetro, ya que era muy escrupuloso en entregar exactamente el metraje facturado.

Mientras tanto, él se dirigió al bar Izmir para arreglar con Sasbón el camionero, el viaje del día siguiente. Al no verlo preguntó por él a Liáchico Bajar, el mozo. Este le contestó que por unos días Sasbón iba a estar ocupado pues estaba trayendo del puerto unas máquinas para la fábrica de Ventura y le sugirió hablar con Yusef, que estaba allá sentado y tenía un pequeño camión.

Yusef era alto, delgado y fibroso. De cutis aceitunado y facciones agradables que se disimulaban en un gesto fiero que nunca lo abandonaba al que muchos djidiós tenían un respeto reverencial desde que una noche rescató en el Maldonado a algunos de ellos al ser atacados por una banda de energúmenos. Se decía que hasta “ el Títere “ (3) guapo entre guapos, apreciaba su bravura y coraje. Yaquito le tenía miedo de antes, y cuando llegaba al Izmir trataba de no mirarlo, pero si no había más remedio…

Al día siguiente, mientras acomodaba en el patio los paquetes a cargar, vio que se asomaba desde su pieza Hermá Sunjá (4) cosa que lo alegró mucho ya que ahora pensaba que era yigurlía (5) y birikitlía (6) . Cuando salió a la calle ya lo estaba esperando Yusef. Cargaron la mercadería y emprendieron el camino. Al principio Yaquito intentó entablar conversación pero no obtuvo de Yusef más que monosílabos. Desalentado se dedicó a revisar por centésima vez las boletas del día. Sin inconvenientes fueron haciendo el recorrido, Yaquito entregaba, cobraba y anotaba los nuevos pedidos, hasta que por fin les quedó un solo paquete para un cliente nuevo en un barrio apartado.

Mientras se  demoraba en el interior del pequeño local, Yusef desde el vehículo notó movimientos raros y olfateó una emboscada. Tocó bocina para advertirle pero el otro ya salía distraídamente a la calle donde lo encararon tres malandrines. El camionero Yusef, se bajó con un cuchillo en la mano y enfrentó a los asaltantes. Estos al verlo, salieron corriendo al grito de ¡es el turco!, ¡es el turco!.

Ya dentro del camión Yaquito temblaba y repetía:

  • Tengo la aldekera iena de parás !(7)

 

El camino de regreso, igual que el de ida, fue silencioso. Al llegar y cuando se disponía a bajar, Iusef puso una mano sobre el brazo y  mirándolo fijamente le dijo

  • Estás por traer a tu ermanika Bula desde Izmir. Ió la kero por muyer .

Yaquito palideció, no era Yusef el tipo de marido que había imaginado para su hermana, pero tampoco era alguien a quien se le pudiera decir que no fácilmente.

  • Mira Yusef, aquí no es como en Izmir. Las muchachas keren elegir…
  • Tu dile que ió so el manzevico que la defendió de aqueos mazalbashos (8) en las Kanidjicas (9). Ea se va a akodrar di mi, y si no me kere, ió no vo a insistirle.

Le abrió la puerta del camión y Yaquito se bajó pensativo.

                 

(1) en djudesmo: peleador, pendenciero  /  (2) ama de casa hábil / (3) Ver Sefaraires Nº7 en “de djidiós y compadritos”  / (4) Ver en número anterior la primera parte / (5) viene de yigurt (en djudesmo) = yogurt (símbolo de facilitador del bienestar)  / (6) del djudesmo birikiet= suerte. Birikitlía es que genera suerte  /  (7) en djudesmo: “ Tengo el bolsillo leno de dinero” / (8) gente de mala entraña / (9) zona de Izmir en aquella época desolada y peligrosa.

————————————————————————————————————————

Testimonio sobre Ermá Sunjá  ( ver la primera parte del el cuento en el número anterior)

El personaje del cuento de José Mantel, puede hacerse quizá realidad, en la persona homónima que visitaba mi casa dice Nelly (1). Herma Sunjá venía de vez en cuando a saludar a mi madre, trabajaba lavando ropa en casas de familia y era de origen muy humilde. Cuando conseguía, se dedicaba a cuidar enfermos, como otra tarea para poder sustentarse. Era una mujer piadosa, no era ugursusa, pero cierta gente le “tenía idea” , tal vez por su aspecto, o quizá porque otra de sus tareas era el lavado de cadáveres femeninos en el cementerio sefaradí.  Encuadra su vida en el barrio de Villa Crespo, del Buenos Aires de la década del treinta, y podría recordársela en el personaje del referido cuento.

(2) El testimonio fue enviado por Nelly L. de Castelbajac, asidua lectora de Sefaraires.

————————————————————————————————————————

 

TRADICIÓN DE LOS DJIDIÓS EN EL RÍO DE LA PLATA

Pésaj en familia

por José Mantel y Luis León

La festividad de Pésaj junto a la de Rosh Hashaná, eran  las dos ocasiones en que la familia sefaradí de origen judeo-español se reunía en pleno. Era el momento de preparar las casas y en Turquía se encalaban (1) las paredes para que lucieran limpias. Los hombres, cuando tenían posibilidades se hacían el traje que estrenarían en la kehilá, aunque por sus actividades cotidianas no lo volvieran a usar hasta que una fiesta importante lo requierese.

La limpieza de los ambientes era una costumbre que movilizaba a todas las mujeres de la familia, y recurrían a los hombres cuando había que mover los muebles más pesados. Casi como ritual, portaban una vela para ver debajo de ellos si no quedaban restos de pan o comida trefá (2) que eliminar.

Y el centro de toda la víspera de celebración era sin duda la matzá , que más que un alimento para ingerir representaba un símbolo por su morfología. Sus piezas planas  de geometría regular, eran la base de varias comidas típicas, que al cocinarse le cambiaban su forma. Se compactaba ganando en elasticidad en las rebanadas de parida y se ablandaba deformándose, en la olla de sodra. Se convertía en manjar dulce cuando se  revestía un trozo de ella con el dulce arope, y durante la noche del primer Séder (3) se la envolvía en una servilleta convirtiéndola en mensajera que se guardaba para Ficumí (4). Por lo tanto y más allá de su verdadero sentido (recordar el pan sin levadura que los judíos comieron durante su tránsito por el desierto), era el motivo de innumerables comentarios y charlas de entrecasa. Algunos verdaderamente la adoraban como alimento, y esperaban su llegada durante el resto del año, otros la evitaban. A mi me trae agruras (5) decía uno, otro le respondía: a mi me trae durera (6). Por eso y aún meses después se la recordaba al emplearla en una expresión ante una descompostura estomacal: gumití asta la mazá de Pésaj(7).

Otro asunto que solía llegar con la celebración de Pésaj, era la discusión sobre prohibición de ciertos alimentos que no estaban específicamente vedados. No sólo el pan y las galletitas, los comestibles más extrañados por los niños durante la semana de festividad, sino productos menos fáciles de determinar, como el arroz. En muchas casas se solía entablar cada año, la misma discusión: “está o no permitido comer arroz?”. Tantas veces escuchado de niños este interrogante, hizo que hoy en día muchos djidiós consultados no sepan fehacientemente si el arroz está o  no en la lista de alimentos que no se pueden comer en la Pascua judía.

Pero si tenemos que definir la esencia de la semana de Pésaj, es el comienzo. La primera noche si bien implicó siempre autocompromisos culinarios, requería además de habilidad para recordar y armar el simbolismo de la mesa, que a través de diferentes sensaciones gustativas se representaban las penurias y esperanzas de los antepasados en el desierto, ya salidos de Egipto. Esa noche sucedía todo. La tablá, esa bandeja que pasaba por encima de las cabezas de cada uno de los presentes, el sorbo de vino kasher que los niños estaban autorizados a beber sólo para la ocasión y las preguntas con cada una de las respuestas contenidas en el texto sagrado. Parte de la lectura se hacía en djudesmo para que en tiempos remotos  entendieran las mujeres y los niños que no entendían hebreo, pues era el judeo-español y no éste la lengua familiar. Por eso al cierre de la ceremonia, era en judeo-español la frase “Meterán la mesa i comerán”, invitando a disfrutar de las delicias culinarias que las djudías habían preparado de varios días antes.

(1) pintaban con cal / (2) impura / (3) Mesa pascual / (4) parte de la ceremonia en que se guarda un trozo de matzá para los pobres / (5) acidez / (6) constipación / (7) vomité hasta la matzá de Pésaj.

La mesa de mis abuelos

por  Carlos Szwarcer (*)

 

Vivíamos en el corazón de  Villa Crespo, un barrio del centro geográfico de  la ciudad de Buenos Aires. Allí comenzaba mi infancia y los primeros pasos de mi largo camino en el intento de abordar  misterios insondables que aún no sé si alcancé a comprender.

Crecí con un fuerte concepto de familia que se afirmó en las reuniones de la calle Vera 954, la casa de mis abuelos maternos. En la gran mesa de su comedor, los platos siempre desbordantes, las risas contagiosas hasta el llanto de alegría, los ruidos de las copas de cristal que en cada brindis sonaban como agudas y finas campanadas. Y el primer lejaim (1) de mi abuelo Alejandro, que repetíamos en un eco interminable como entrando en un trance colectivo. Allí estábamos todos. El vigor de la prosapia y la efervescencia de la prole discurrían como en un sueño diáfano. Hubo un tiempo en que esto fue más o menos así aunque parezca un cuento.

Sin embargo, esos dorados encuentros, esas magníficas veladas con mis abuelos, padres, tíos, hermanas y primos, me generaban  un doble sentimiento, el de felicidad indescriptible y el de aflicción casi masoquista. La alegría inmensa de compartir, pero también la percepción de que mis mayores, con absoluta seguridad, algún día no estarían, y entonces… la tristeza. Pero el instinto de conservación, que no es tonto, hizo pesar más en la balanza el regocijo de ver la parentela bulliciosa, presente y rozagante.

Y de todas las fiestas celebradas en ese espacioso comedor espejado, fue Pesaj la que  dejó en mí la huella más profunda. Desde chico, algo simple y contundente me marcó en cada conmemoración: el significado de libertad que emanaba de su historia. Trascendió más allá de lo religioso, de la tradición o de lo simbólico, y cada año fue adquiriendo mayor dimensión.

Me aferro frecuentemente a la  imagen de una familia que se encuentra en algún lugar de la memoria que hoy me parece paradisíaco, eran grandes momentos iluminados por la felicidad. Pasaron entremezclados en un carrusel interminable los Roshashaná, las Navidades, el Bar Mitzvá, los Años Nuevos, los cumpleaños o las Siete Candelas, pero además, irremediablemente, los midrash (2), los kadish (3) y los entierros, mientras deshojábamos los fugaces calendarios, dagas del destino.

En la casa de mis abuelos, donde transcurrió mi infancia y parte de mi adolescencia, había una vez un comedor de mosaicos jaspeados y amplios ventanales, en el centro  la enorme mesa de madera labrada y lustrosa, en torno a la cual, en Pesaj, inauguré mi reflexión sobre los vastos dominios de la libertad. Los tiempos pasaron y mis tempranos presagios sobre las inevitables ausencias de mis seres más queridos se fueron cumpliendo inexorablemente. Sin embargo,  tras el dolor por los que se iban, se agigantaba en mí, como por mandato divino, el recuerdo de los jubilosos tiempos idos y la certeza de que luchando por un presente digno y en libertad ayudaría a que el mundo fuera mejor para las generaciones venideras, para nuestros hijos.

Tal vez una de las más bellas consecuencias de Pesaj sea que a través de sus festejos comencé a  entender algo sobre del sentido de la vida. Después me dedicaría a la solitaria indagación sobre mis orígenes y a consolidar una profunda vocación por la historia. Pesaj, al fin, me dejó la libertad como principio y la responsabilidad como modo de vida. Sirva este recuerdo en honor a las familias y sus encuentros, y a ciertas festividades que ayudan a vislumbrar las complejidades de la vida y a modificar los caminos de nuestra existencia.

 

(*) El autor es historiador. Nacido en Buenos Aires, ha publicado varios trabajos sobre el tema sefaradí, además de desempeñarse como periodista y docente  /  (1) En hebreo: Salud!  /  (2) En la tradición judeo-española, ceremonia en el aniversario del fallecimiento de un pariente  /  (3) Oración leída también en el midrash

 

 

ENDIVINA ENDIVINADOR   –   ENDIVINA ENDIVINADOR   –   ENDIVINA ENDIVINADOR

En este juego, deben completarse con letras los espacios vacíos de cada columna para formar palabras.
La única letra conocida en cada una, a manera de ayuda es la que tiene en común con la palabra  SEFARAIRES. Como dato complementario, todas las palabras a adivinar son términos del djudesmo relacionados con la fiesta de Pésaj.

  1. Qué fueron los judíos para el faraón en Egipto?
  2. Comida no pascual
  3. El término Egipto en djudesmo
  4. Hierba amarga que forma parte de la mesa de Pésaj
  5. Líquido dulce de cierta consistencia, para colocar sobre las rebanadas de parida
  6. Comida típica de Pésaj
  7. Celebración del calendario judío anterior a Pésaj
  8. Comida típica de Pésaj con trozos de matzá
  9. Traducir al hebreo la expresión en djudesmo “ mos abastaba” de la Hagadá de Pésaj.
  10. Mesa de Pésaj

sefaradires_endivina3

 

Escriban a nuestro e-mail, haciéndonos llegar cualquier entretenimiento o adivinanza en djudesmo, que consideren de interés para los lectores, informándonos el origen del mismo y obviamente la solución.  Sefaraires@datafull.com

sefaraires_solucion2

 

Un juego o entretenimiento de los djidiós destinado a los niños, consistía en tomarle una mano, e ir señalándole uno a uno los dedos mientras se le recitaba el verso que se reproducen el recuadro de la derecha. Se le tomaba el primer dedo diciéndole: Chiko miniko (el pequeño meñique), luego se tocaba el siguiente denominado “el del anillito”. Al más grande se lo llamaba “alto y vano” y al siguiente “el escribano” en referencia a su desempeño en la acción de escribir. El último era ”el rey de la mano” considerando el desempeño que en el ser humano tuvo dicho dedo para su desarrollo en el uso de las herramientas. Lo niños miraban generalmente al adulto con atención, pues las cinco estrofas se recitaban remarcando con la voz el comienzo de cada frase.

chiko miniko
el del anyiko
alto i vano
el escribano
rei de la mano

Check Also

SEFARAires en eSefarad.com – EDICIÓN ESPECIAL DESPEDIDA – DICIEMBRE 2008

BOLETÍN PERIÓDICO de distribución sin cargo por correo electrónico EDICIÓN ESPECIAL DESPEDIDA DICIEMBRE 2008 —————————————————– —————————————————– …