Poema: EL TAJO por André Gattegno

El río se encendía
La estrella asomaba
Su luz tras la nube,
Inicio del reposo.

Dos amigos impacientes
Con el índice la señalaban;
Ante el grito del Shabbat
Su falsa conversión lloraba.

El río en su cauce,
Impotente testigo
Susurraba el peligro
Del lamentable gesto.

De la berajá
A la hoguera
El desliz cometido
Reducía el tiempo.

Oculto, el inquisidor
Aguardaba. Su presa
El error cometía pues,
Aun judía su alma era.

 

André Gattegno
Buenos Aires – Argentina

 

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