
«Cuando un judío de Tánger llega a Madrid, Barcelona o Marbella, vuelve a casa, porque puede que fuese la tierra que ocupaba su familia en 1492»
CYRIL ASLANOV Lingüista y director del Instituto de Cultura Occidental de la Universidad Hebrea de Jerusalén
Oviedo, Pablo GALLEGO
«Hay que relacionar el presente con el pasado». Director del Instituto de Cultura Occidental de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el lingüista israelí Cyril Aslanov presentó en Oviedo su punto de vista sobre las biblias traducidas del hebreo al castellano años después de la expulsión de los judíos de España en 1492, en el marco del Congreso Internacional «La lengua española y las tres religiones», organizado por la Universidad de Oviedo.
-¿En qué consiste su estudio?
-Las biblias «enladinadas», «romanceadas» -traducidas del hebreo al castellano- aparecieron en Ferrara (Italia) en 1553, además de en Estambul (Turquía) y Salónica (Grecia) después de la expulsión de los judíos en 1492, en una España fuera de España en la que la lengua se preservó.
-¿Y cómo se explica eso?
-Es una paradoja, porque mientras los judíos estaban en España no había muchas traducciones al castellano, pero después de la expulsión comenzaron a aparecer. Se podría explicar como una especie de «compensación» por la pérdida.
-¿Llega hasta ese punto?
-La identidad sefardí se basa en la nostalgia por el país perdido, España, y eso es algo muy interesante, porque desde un punto de vista objetivo, para los judíos España sólo sería un lugar más de exilio. Pero en la mentalidad sefardí no es así. España es la patria perdida, y durante quinientos años, los judíos de la parte oriental de la cuenca mediterránea vivieron con la mirada puesta en España, con una identidad que se mantuvo pese al destierro. Puede ser que la relativa abundancia de traducciones judeoespañolas de la Biblia fuera de España en el siglo XVI no fuese más que una manifestación del desarraigo de la tierra que consideraban su país y de la que mantuvieron su lengua durante quinientos años.
-¿Cree que en España se conoce bien la cultura judía?
-No. España es un país que, debido a una fuerte tradición contrarreformista -no digo católica porque sería una generalización abusiva- se mantuvo durante muchas décadas alejado de lo que es la cultura judaica. Además, hoy en día hay pocos judíos en España. Hace años consulté una enciclopedia española publicada en los años cuarenta, y en la entrada «judíos» se veían muchas cosas relacionadas con el pasado bíblico, y parecía que la historia del pueblo judío terminaba con la destrucción del templo de Jerusalén por Tito, en el año 70. Y es al contrario, la historia judía prácticamente empieza ahí.
-¿Entonces?
-A partir de 1992 España ha hecho un esfuerzo extraordinario por redescubrir su memoria judaica. El Rey de España personalmente y toda la clase política española han hecho un gran trabajo para revisar el pasado y el legado judío en España.
-¿Cree que ha funcionado?
-El enfoque se centró en la existencia judía en Al-Andalus y la españa cristiana medieval, y en el legado sefardí después de la expulsión, como si el pueblo judío se redujese a este parte de su historia. Sin embargo, toda la parte asquenazí no se tuvo en consideración. En el fondo es lógico, porque el objetivo era centrarse en la España judaica, a pesar de que también hay tesoros culturales en la España asquenazí.
-¿Y en Latinoamérica?
-Argentina compensa la ausencia de visibilidad que existe en España. Allí viven 250.000 judíos, en su mayoría de estirpe asquenazí. Hay también sefardí, pero relativamente pocos. La corriente central es la asquenazí de Europa oriental. Buenos Aires fue un refugio muy importante para la cultura yidis. Allí, especialistas en lengua yidis, poetas y traductores me consultaron hace años por la diferencia entre el español castellano y de Argentina sobre el nombre de esta lengua, que en Argentina es «yídish» y según la Real Academia Española (RAE) es «yidis», porque la Academia considera que la primera ortografía argentina no procede del español.
-¿Tan importante es?
-Hay una oposición «emblemática» entre una hispanidad americana muy relacionada con su pasado asquenazí en Argentina, y que no ve ningún inconveniente en escribirlo de un modo que no va de acuerdo con la RAE, e intelectuales para los que la realidad del yidis y la conciencia de lo que es la cultura yidis no tienen lugar, debido al olvido al que se ha condenado el legado judío durante tantos años, a pesar de su posterior redescubrimiento a través de la ventana sefardí.
-¿Qué opina de la recuperación de juderías y de la presencia en museos de elementos de la cultura yidis?
-La restauración y el trabajo museográfico del pasado medieval judaico en España es muy importante. Pero donde sí puede que se hayan cometido errores es en el presente. Es muy importante que en España se tome en cuenta que los judíos son también parte del presente, y que en España hay comunidades judaicas que viven aquí y ahora.
-¿Cuál es la situación actual de los judíos en España?
-La mayoría de los judíos españoles de hoy en día vienen del antiguo Marruecos español, de zonas donde el colectivo yidis jamás dejó de hablar en castellano, aun siendo zonas de habla árabe. Cuando un judío de Tánger se encuentra en Barcelona, Madrid o Marbella, vuelve a casa porque puede que fuese la tierra que ocupaba su familia en 1492. En el fondo no son extranjeros, sino que vuelven a la que fue su casa.
-¿Y en el futuro?
-Hoy en día lo que une a la comunidad sefardí en Israel, España o Latinoamérica es la pertenencia a esta memoria española. Una vez que España ha reconsiderado su postura respecto a la identidad judaica, puede convertirse en el centro de una identidad sefardí pese a la dispersión de sus componentes en los cinco continentes.
-¿Cuál cree que es la visión del conflicto israelí desde fuera?
-Depende desde donde. Desde Europa occidental, bastante mal. La izquierda europea, y eso incluye obviamente a España, percibe el conflicto según el dictado de una cierta propaganda pro Palestina. No voy a hablar de política, pero el conflicto es perjudicial para todos. Es un drama, una tragedia condenable. Pero la responsabilidad es de ambas partes, algo que en Europa occidental muchas veces se olvida. Mi opinión es bastante progresista, y sin ser de la izquierda orgánica, no comparto las opiniones de la derecha israelí. Lo que más me indigna es la mentira, y en la prensa se habla demasiado por aproximación. En Israel hay una gran parte de la población que ya no es inmigrante, sino que está ya en su tercera o cuarta generación, lo que es positivo porque, por fin, el país tiene raíces. Pero, por otro lado, es perjudicial para su capacidad de hablar con el mundo. Es un tipo de «provincialización». El arraigo de los nietos o bisnietos de emigrantes tiene como efecto colateral la pérdida de la dimensión que tienen en el mundo.
Cyril Aslanov
Especialista en lenguas romances, ha publicado varias obras dedicadas al estudio de traducciones al castellano de textos bíblicos hebreos del Antiguo Testamento después de la expulsión, en 1492.
Además, dirige y coordina las actividades del Instituto de Cultura Occidental de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el que trata de tender puentes entre la cultura israelí y Occidente.
«La izquierda europea percibe el conflicto israelí según el dictado de cierta propaganda pro Palestina» «Una vez reconsiderada su postura, España puede convertirse en el centro de una identidad sefardí»
Fuente: http://www.lne.es
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