
¿Cómo contar 2.500 años de historia sin limitarse a una sucesión de fechas? El Museo de la Cultura Judía Marroquí, inaugurado este lunes 12 de octubre en Fès, propone hacerlo a través de los objetos, las tradiciones y las personas que han dado forma a esa memoria colectiva. Sillas ceremoniales utilizadas en la circuncisión, ketubot o contratos matrimoniales judíos, rollos de la Torá y antiguas piezas de orfebrería permiten reconstruir una historia profundamente ligada a la del Reino.
Una gran línea del tiempo completa el recorrido, desde los primeros testimonios de la presencia judía en Marruecos hasta nuestros días.
La inauguración reunió a numerosas personalidades que coincidieron en destacar el mensaje de paz y convivencia que representa este nuevo espacio cultural.
Situado en el Mellah, el histórico barrio judío de Fès, el museo ocupa una superficie de 1.700 metros cuadrados y documenta más de 25 siglos de historia compartida.
Para la Fundación Nacional de Museos (FNM), se trata de un acontecimiento sin precedentes. «Es la primera vez en la historia que un país árabe-musulmán destina fondos públicos a la creación de un museo íntegramente dedicado a la cultura hebrea, parte integrante del patrimonio marroquí», subraya la institución.
El edificio, levantado sobre un terreno cedido por la comunidad judía de Fès, respeta la arquitectura tradicional de la medina. Zellige, yeserías talladas, madera pintada y una fuente de mármol forman parte de un conjunto que dialoga con su entorno histórico. El Mellah, fundado en 1438, es uno de los barrios judíos organizados más antiguos de Marruecos.
La Agencia para el Desarrollo y la Rehabilitación de la Medina de Fès (ADER-Fès) se encargó de la ejecución del proyecto, cuyas obras finalizaron en marzo de 2023. De los 1.700 metros cuadrados del edificio, 1.200 están destinados a espacios expositivos.
Los conservadores Zhor Rehihil y Abdelaziz El Idrissi supervisaron el proyecto junto a la Fundación Nacional de Museos. El comité del museo está integrado por Alae Fechtali, Abir El Ouafi y Yassir Salmi, mientras que la museografía lleva la firma de Isabelle Timsit.
Dos museos nacidos de una misma visión
El origen del proyecto se remonta a abril de 2019, cuando el rey Mohammed VI visitó Fès y puso en marcha la construcción del Museo de la Cultura Judía Marroquí, dentro del programa de rehabilitación de la antigua medina.
Ese mismo día, el Soberano impulsó también la restauración del Palacio Al-Batha, transformado en Museo de las Artes del Islam y abierto al público en 2025.
Ambas instituciones se encuentran a escasa distancia. «A unos 300 metros en línea recta del Museo de las Artes del Islam se encuentra el Museo de la Cultura Judía Marroquí», explicó Mehdi Qotbi, presidente de la Fundación Nacional de Museos.
Para Alae Fechtali, conservador del museo, se trata de «un proyecto científico, patrimonial y humano de profundo alcance», estrechamente vinculado a la visión del Rey sobre la preservación y transmisión de las distintas expresiones de la memoria marroquí.
El hecho de que ambos proyectos se iniciaran simultáneamente reviste, a su juicio, un significado especial. «Esta coincidencia refleja una visión integral del patrimonio marroquí, basada en la pluralidad de sus raíces y en la complementariedad de sus componentes», señaló.
La Fundación Nacional de Museos supervisó las dos iniciativas, apostando por una museografía que combina el rigor científico con una presentación accesible y atractiva para el visitante.
«Una página de nuestra historia común»
Mehdi Qotbi considera que la apertura del museo representa la culminación de un proyecto concebido para ofrecer una experiencia cultural de calidad.
El objetivo, explicó, es acompañar al visitante a través de «una página de nuestra historia común, judía y musulmana».
En un contexto internacional marcado por los conflictos, el presidente de la FNM quiso destacar el alcance simbólico de la iniciativa.
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