MI AUELA IMMÁ SOLTANA
Immá (mamá) Soltana era mi auela, la auelita que todo niño quiziera tener; tenía la seda de labrar (pelo) blanca como la nieve y apañada (recogida) en un gran moño; y como era ‘anavá (modesta) se lo cubría con una meḥerma (pañoleta) de desferente (diferente) color asigún (según) el uzo.
Para la cozina se ponía una meḥerma color marrón, para salir a la calleja se ponía una color azul oscuro y para el shabat se ponía una morada, cualquier meḥerma le reluzía (relucía) a mi auelita.
Su rosa del rosal (cara) era como de un ángel, reflejaba por mucho su durzura y su ḥninés (bondad), también era davidozza (generosa); mozotros (nosotros) sus nietos pequeños mos enĵubilábamos (disfrutábamos) de cada quedada (estancia) con ella varias vezes al año; la caza se llenaba de golores (aromas) y platos deliciozos.
Mammá Soltana era un gaón (genio) de cozinera; ¡Era la meĵor!. Se había puĵado (nacido) en Larache y criada alderredor (alrededor) de las ameĵoradas (mejores) cozineras tangerinas de la famia (familia); de ellas ambezzó (aprendió) el arte y fueron sus manos derechas (talentos), no había platillo que se le resistiera; se farĵeaba (disfrutaba) aprontando (preparando) con detalle muestras ‘adas (platos tradicionales).
En cuando entraba a la cozina se ponía el delantal, lo fazìa para proteĝer su vestido o su blusa, para ella era impensable no fazerlo; su atuendo era el distintivo de una uena cozinera dezía ella; su delantal parecía una obra de arte y estaba hecho a mano; era blanco con aplicaciones y encajes de colores, tenía grandes y profundos bolsillos; parecìa enorme a los oĵos de la niña que era yo; le cubrìa dezde el cuello ḥatta (hasta) los tobillos para que no se le viera ni un quashito de feleĵo (piel).
El delantal la sirvía de muchas cozas; de guante para no karḥearse (quemarse) al retirar un cacharro cayente del fuego. Con su delantal secaba muestros antoĵos de cristal (oĵos) y sopito (de pronto) sacaba pequeñas ḥaĵitas (dulzuras) y nos los daba; eran caramelos, alguna piruleta o corassoncitos. Tamién jabbeaba (guardaba) la reserva de chupetes para mi hermanito; cuando él ya estaba ĵenneado (hastiado) los tiraba en el jardín.
¡Y que les puedo dizer (decir)! del bezito que moz daba en el pico del dátil del datilar (nariz) para calmarnos; mi hermano se limpiaba la nariz en seguida o se escapaba de eso y nos hacía reir.
Yo me apegaba a su saya (falda) y la siguía por todas partes, ella me apretuĵaba contra su enormes limones del limonar (pechos), staban ḥazoncitos (calentitos); ansí mizmo (así) ambezzí (aprendi) de sus gustozzas (sabrosas) comidas y durces enmuestros; yo misma se los ambezzi (enseñe) a mis hiĵas para que sigan con las ‘adas (costumbres) endiamantadas de la auelita Soltana.

Meredes Dembo Barcessat
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