La SINAGOGA en la casa de ABRAHAM SENEOR en Segovia: “NI TAN PERDIDA NI TAN SECRETA”

Por Liliana y Marcelo Benveniste
Especial eSefarad

En el lugar donde se levantaba la casa-palacio de Abraham Seneor [1], en la calle de la Judería Vieja esquina con la calle de la Puerta del Sol, encontramos hoy un edificio en rehabilitación propiedad del Obispado de Segovia, que fuera otrora un convento de Franciscanos con acceso por la calle de la Judería Vieja, cercano a la entrada del Centro de Didáctico de la Judería de Segovia con el cual comparte el terreno que ocupaba la casa, al que también se accede por la calle de Santa Ana.

Abraham Seneor era sin duda el judío mas relevante de la aljama segoviana, hombre influyente, amigo de reyes y de grandes retos, su definitivo ascenso social y político se produjo durante el reinado de los Reyes Católicos, llegando a ser Recaudador Mayor del reino durante el reinado de Enrique IV, también desempeñó los cargos de Rabino Mayor de Castilla y Juez Supremo de la Comunidad de Segovia, favoreció el matrimonio de Isabel de Castilla y de Fernando de Aragón y también gracias a su influencia en la Corte logra un acuerdo de rescate para liberar a cautivos de guerra judíos.

Ante la negativa de los reyes de suspender el decreto de expulsión Abraham Seneor, en torno a los 80 años de edad, acepta el bautismo en el monasterio cacereño de Santa María de Guadalupe junto con su yerno Meír Melamed (también recaudador de impuestos) el 15 de junio de 1492 [2] con el padrinazgo de los Reyes Católicos. En adelante adoptarán, respectivamente, los nombres de Fernán Pérez Coronel y de Fernán Núñez Coronel.

Pocos días  después del bautismo Fernán Pérez Coronel (antes Abraham Seneor)  será nombrado Regidor de Segovia, Miembro del Consejo Real y Contador Mayor del Príncipe Heredero. Además obtuvo ejecutoriza de hidalguía, extensiva a sus descendientes.

Este palacio, uno de los edificios más relevantes de la judería, sufrió varias reformas desde comienzos del siglo XVI, fue adquirida por el Obispado en 1902 para uso de la orden franciscana y es posible que fuera en aquel momento cuando fue reformada la casa y se cubrieron los elementos arquitectónicos originales. Tenía en su interior una sinagoga que José Luis Lacave en su libro “Juderías y Sinagogas Españolas” denominó sinagoga-oratorio.

Se conoce la existencia de esta sinagoga gracias a la documentación generada por el proceso contra la familia Arias Dávila [3], en especial contra Diego Arias, contador real, aunque no su ubicación exacta dentro del recinto.

Sobre esta misma sinagoga hace algunos meses comenzó a circular una increíble historia: una descendiente del ilustre Abraham Seneor descubría entre los restos de su casa-palacio una sinagoga aparentemente “perdida” [4].

A raíz del viaje que realizamos en abril de 2010 con rumbo a España, a recorrer algunas juderías, nos habíamos puesto ya en contacto con las distintas autoridades locales y nacionales para recorrer las mismas acompañados por un guía idóneo.

Para entonces la historia de la sinagoga, sumamente emotiva y conmovedora, también nos trajo mucha curiosidad y dado que teníamos dentro de nuestro itinerario la visita a Segovia y su judería, pensamos que sería interesante conocer el lugar del que habla el artículo.

Cuando llegamos a Segovia nos dirigimos al Centro de Recepción de Visitantes en la Plaza del Azoquejo, donde nos esperaba Marta Rueda Seibane, una segoviana de pura sepa, encantadora y excelente guía de la Red de Juderías de España, quien nos llevó a recorrer las estrechas calles del casco histórico describiendo lugares, historia y arquitectura judía y no judía con meticulosa elocuencia, conocimiento y pasión.

Lo cierto es que entre los lugares incluidos en el recorrido se encontraba el recientemente inaugurado Centro Didáctico de la Judería de Segovia, emplazado, como decía al comienzo, en una parte de la antigua casa-palacio de Abraham Seneor.

Tras recorrer este moderno e innovador centro, preguntamos por “la sinagoga” y la posibilidad de visitarla. Muy amablemente nos explicaron que el lugar podía ser visitado pero solamente con permiso del Obispado, la autoridad religiosa propietaria.

El personal del Centro Didáctico y Marta, nuestra guía, ante nuestro desencanto,  accedieron a hacer el intento de conseguir la autorización correspondiente, a pesar de las dificultades que se podían presentar por el escaso tiempo disponible para el trámite, mientras nosotros continuamos la visita a la ciudad. Debo resaltar que hicieron más que un intento un gran esfuerzo, porque a las 4 de la tarde estábamos en la puerta del convento para unirnos al pequeño grupo de personas de Turismo de Segovia, que se sumó a nuestra iniciativa y nos esperaba para entrar a las instalaciones.

Durante la corta espera que tuvimos hasta que nos abrieron las puertas, sostuvimos algunas conversaciones informales y nos enteramos así, que la sinagoga no estaba perdida ni era secreta, que el área de Turismo del Ayuntamiento conocía la existencia de un oratorio en el solar y que estaba documentado, sólo que en ninguno se especificaba en que lugar de la casa se encontraba.

El religioso que nos recibió, recordaba bien la visita de la señora Odaya Bend, la descendiente de Abraham Seneor y protagonista del curioso relato, y nos condujo directamente a la sala que se ha hecho tan conocida por las fotos del artículo y que es utilizada como capilla.

En esta sala bien mantenida, reformada recientemente, pintada y modernizada, que posee un altar en un extremo y un coro con baranda de  madera en el lado opuesto, no ha quedado a la vista ningún indicio de cómo fue la misma hace cientos de años, ni se observa característica alguna que haga suponer que allí hubo una sinagoga. Además por la disposición de sus ventanas, en la parte más alta de la pared, que dan a la calle principal de la judería directamente, parece improbable que, de haber una sinagoga, ésta estuviera escondida allí.

Las ventanas, situadas en lo alto, son muy características en las construcciones de la ciudad, ya que ésta fue erigida sobre un arriscado peñón calizo que supera los 1.000 metros de altitud, lo que hace que sus casas tengan diferentes niveles en el interior y en el exterior.

Al igual que en el relato de la señora Bend, preguntamos al religioso si no había alguna sala a la que se accediera bajando una escalera. Inmediatamente nos llevó por los pasillos atravesando un patio interior, a una puerta que daba acceso a una antigua escalera de piedra y, cuando descendimos por ella, nos encontramos en una sala en plena remodelación.  (ver video al final de la nota)

La habitación, más pequeña que la capilla anterior, no tiene ventanas actualmente, pero sí dos puertas que dan a un patio. Al salir a este patio, se ven algunas particularidades. Se notan claramente, a pesar de las reparaciones y modificaciones, tres antiguos arcos que podrían haber sido ventanas o puertas de acceso a la sala.

Esta disposición de patio y salón  a continuación se nos hizo familiar, ya que muchas sinagogas antiguas están diseñadas de esta manera. Lo único que faltaba aquí, era un acceso desde la calle al patio.

Recorriendo el patio, entre todos los escombros y materiales que había en el lugar, reparamos en una estrecha puerta en un costado. Cuando le preguntamos al diacono a donde llevaba esta puerta, ubicada al este del patio, nos dijo que daba a la calle y justo a pocos metros de la Puerta del Sol y del Paseo del Salón,  importante lugar de la antigua judería, que entre otras cosas, lleva al camino del cementerio judío extramuros, situado en “El Pinarillo”.

Luego de la excitación provocada por este hallazgo y deteniéndonos un momento a reflexionar, la realidad nos señala que no hay ningún indicio ni documentación que señale que esta habitación inferior o la capilla del piso superior fuera utilizada como sinagoga.
 

Lo que sabemos con seguridad es que la sinagoga estaba en esta casa y que se utilizó hasta la conversión de la familia.

Fernán Pérez Coronel murió un año después de su bautismo. Desde entonces la casa-palacio de Abraham Seneor, donde también habitó años más tarde el insigne doctor Andrés Laguna, médico personal de Carlos I y del papa Julio III,  sufrió un importante número de remodelaciones y divisiones, sólo resta de ella una parte del patio y las habitaciones, en donde se ha instalado el Centro de Interpretación de la Judería  y del otro lado hacia la esquina, el otrora convento Franciscano, hoy en rehabilitación. El Ayuntamiento de Segovia, a través de la Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo, es el que se encarga de la restauración, conservación, rehabilitación, mantenimiento y cuidado del área de la judería.

La sinagoga de Abraham Seneor no está tan perdida, ni es tan secreta, la realidad es que desde hace años se conoce su existencia. Es indiscutible la contrariedad que ocasiona el que no sepamos en que lugar de la casa estaba emplazada y las modificaciones sufridas por la antigua edificación.

Será un desafío para los investigadores buscar en la documentación algún indicio de esta sala de oraciones.

La sensación que nos quedó es que aunque no la veamos…
¡la sinagoga estaba allí!


  1. Seneor, Senneor, Senior, Señor
  2. Del pasado judío en los Reinos Medievales Hispánicos. Afinidad Y Distanciamiento. RICARDO IZQUIERDO BENITO – YOLANDA MORENO KOCH – pág 137
  3. Archivo Histórico de la ciudad de Segovia
  4. Leer artículo Las sinagoga perdida de los marranos de España


Bibliografía consultada:

  • Juderías y sinagogas de la sefarad medieval – 1992/2003
    Coordinadores: Ana María López Álvarez y Ricardo Izquierdo Benito
    Capítulo: La Judería y Sinagogas de Segovia – Yolanda Moreno Koch Pág. 383 a 396
  • Sinagogas españolas – 1955/1984 Francisco Cantera Burgos
  • Juderías y sinagogas españolasJosé Luis Lacave
  • Del pasado judío en los Reinos Medievales Hispánicos. Afinidad Y Distanciamiento. Ricardo Izquierdo Benito – Yolanda Moreno Koch
  • Sefardíes de ayer y de hoy: 71 retratos – Richard Ayoun y Haïm Vidal Séphiha
  • Judíos Españoles en la Edad Media – LUIS SUÁREZ
  • Las Santas Comunidades de Castilla y León – David Herrero Sánchez

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7 comments

  1. Esa misma sensacion que describen Liliana y Marcelo Benveniste, la tuve tambien yo al recorrer años atras identico lugar… la sensacion de hayarme en un «espacio judio» del cual siguen ofreciendo testimonio multitud de detalles que aqui se recojen …
    Reencontrarse con el pasado judio de algunos de los lugares y templos que jalonan nuestro pais, constituye sin duda un ejercicio de enorme emotividad para quien a ello se presta, ademas de contribuir a su localizacion y justa difusion …

  2. Mos encanta saver ke, oy pudemos mirar lo passado! De los muestros!

  3. Es importante y muy aclaratorio este ar´ticulo. Es fundamental no dar por descubierto algo con tanta facilidad como lo fue en el caso de esta supuesta sinagoga, de la que lamentablemente no se sabe la ubicación original. Gracias,

  4. Muchas gracias por este artículo, Marcelo y Liliana, que tanta falta hacía. Fue un placer recibiros en el Centro Didáctico y un honor el haberos conocido. Un abrazo muy grande desde Segovia.
    Mónica

  5. Para verlo con claridad se debería retirar esa monstruosidad de madera. Pq es justamente allí donde debería estar el hueco para el HaAron Hakodesh.
    hay puntos q podrían indicar q lo era. Ventanas altas, zona para las mujeres, habría q ver los marcos de las puertas y ver en los marcos q aparece bajo la cal.

  6. Increiblemente visite este lugar por casualidad hace unos dias que estuve en Segovia ,sin haber leido nada sobre este asunto , por casualidad entre en este recinto mencionado,hoy iglesia ,y tuve la sensacion de que en otro tiempo podria haber sido una sinagoga, no existe ninguna evidencia fisica en su arquitectura ,tan solo un sentimiento, una percepcion ,de que una sinagoga se encontraria en otros tiempos en este lugar, esta misma percepcion en otros lugares me a llevado a dar sin saverlo con la juderia, del lugar , mas tarde al informarme , efectiva mente hera la juderia.

  7. Jesús-David Ágreda

    Ante la información vertida desde la Junta, desmintiendo dicho descubrimiento, quisiera decir que está perfectamente expuesto y documentado y que es obvio que no existe ninguna posibilidad de haber encontrado ninguna sinagoga secreta. Entre otros motivos porque no existen cómo tal. Cualquier persona de tradición ó práctica judía conoce que no es necesario «construir» un templo fuera de Eretz Israel para orar. Y aunque por circunstancias, se puede rezar en la soledad de cada individuo, cualquier estancia sería suficiente y susceptible de serlo.. Es cierto que para completarlo y dignificar el rezo a Di^s es necesario un «minián» o número mínimo de fieles, esto es, 10 hombres orando, equivalente al de una sóla mujer. Por tanto y sin pretender desacreditar los textos de dicha documentación veraz, no es menos coherente pensar que existió realmente dicho lugar. Sin duda la posibilidad de que Abraham Seneor y su familia, cómo así sus amigos fieles, practicasen y cumpliesen -cómo tantos y tantos marranos o criptojudíos- con su tradiciones. Y por tanto sus oraciones. En toda casa de cualquier judería de Sefarad, castellana, andaluza, navarra o aragonesa así se hizo y así está debidamente documentado históricamente por textos extraídos del propio Santo Oficio. Qué mejor lugar para ocultarse que en casa de una prestigiosa figura cómo la de los Seneor, protegida antes y tras su conversión por el Rey. Por otro lado es más que habitual encontrar trazas y restos hebráicos por diferentes casas hidalgas, iglesias, capillas, y otros lugares públicos actuales a lo largo de nuestra ancha Castilla y no sería extraño que éste fuera el lugar de culto al que se refiere esta cómo tantas otras nostálgicas historias de nuestro cada vez menos oscuro pasado. Muchas gracias por su atención. Shalom. Jesús-David Ágreda (alias ó mote «majano»)

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